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Abadía milenaria benedictina de Pannonhalma y su entorno natural

Abadía milenaria benedictina de Pannonhalma y su entorno natural

Györ-Moson-Sopron (Hungría)

  • Autor: info@viajealpatrimonio.com
  • Fecha de publicación: 8 12, 2016
  • Categoría:

Educación y religión en húngaro


Durante muchos siglos, las abadías y monasterios de Europa fueron depositarios del escaso mundo cultural y artístico existente. En muchos casos, las primeras muestras de escritura de un idioma han salido de alguna abadía. Tal es el caso de la abadía de Pannonhalma, donde se registraron las primeras frases en húngaro en uno de los numerosos documentos que conserva en su biblioteca. Pannonhalma, cuyo nombre procede de la región romana de Panonia, fue también durante mucho tiempo el símbolo de la cristianización del este de Europa desde el siglo X, con los magiares a la cabeza. La de Pannonhalma es una historia que ha cumplido ya un milenio plagado de vicisitudes de todo tipo, hasta el punto que muchos de los edificios que hoy podemos ver sobre la colina de casi 300 metros en la que se alza son recientes. Hoy permanece abierta y habitada por unos cincuenta monjes gracias al rol educativo que ha asumido Pannonhalma desde hace dos siglos.

Vista de la histórica abadía barroca de Pannonhalma

Vista de la histórica abadía barroca de Pannonhalma

Su fundación oficial es del año 996. Se levantó sobre una colina en la que la leyenda dice que nació San Martín de Tours en el siglo IV. Este santo fue utilizado como símbolo en la cristianización de los magiares que fomentó el rey Geza. Este era un cruel rey que buscó el perdón divino con la fundación de Pannonhalma. Anastasius fue el primer abad de los benedictinos, que se instalaron en una zona siempre a caballo entre la Europa del este y del oeste. Pannonhalma fue totalmente reconstruida en el siglo XIII bajo el mandato del abad Uros, uno de los más carismáticos. Uros contuvo a los mongoles y logró mucha independencia frente a la realeza. Esta se perdió cuando el rey Matías tomó el control de la abadía. La renovó profundamente en estilo gótico en el siglo XV. La época de los otomanos fue la más dura: la abadía fue fortificada, pero aun así los monjes tuvieron que huir ocasionalmente. Tocó una nueva reconstrucción bajo estilo barroco. Recientemente, los benedictinos han recuperado la abadía, que fue confiscada por los comunistas. Justo a tiempo para la celebración del milenio.

Pannonhalma descansa en una colina rodeada por un robledal que solo se interrumpe con el jardín botánico que los monjes llevan siglos cultivando. Hoy tiene 400 especies y destaca su arboreto. En el plano arquitectónico hay un poco de todo, pero destacan el barroco y el neoclásico. La basílica tiene planta gótica y fue construida sobre la anterior del siglo XI. La pared sur es lo que queda de la época de Uros y lo más antiguo. El claustro es también gótico del siglo XV. Se accede a él a través de la deslumbrante Porta Speciosa y en su jardín se cultivaron durante mucho tiempo especias. El mejor barroco lo podemos ver en el refectorio, del siglo XVIII. Destacan los frescos de Davide Antonio Fossati en las paredes. Tienen el detalle de incluir seis pasajes de la Biblia relacionados con la comida. También barroca es la capilla de Nuestra Señora, pensada para oficiar misas para los legos de la zona.

Librería de Pannonhalma, lugar donde se escribió por primera vez el húngaro

Librería de Pannonhalma, lugar donde se escribió por primera vez el húngaro

La librería es un edificio neoclásico del XIX. Su mayor valor reside en sus 360.000 volúmenes. De todos ellos, el Establecimiento del acto constitutivo de la abadía de Tihany, del año 1055, es el más importante. Aunque está principalmente escrito en latín, contiene las primeras frases en húngaro. Pannonhalma siempre ha tenido un rol educativo y su escuela se considera de las más antiguas del mundo. Sin embargo, en el siglo XVIII José II de Austria desmanteló la orden benedictina en el país y no fue hasta 1802 que se restableció bajo las condiciones de impulsar decididamente la educación. Muchos monjes se mudaron a los pueblos cercanos y dejaron espacio para más aulas. Desde entonces ha sido uno de los institutos de secundaria más prestigiosos del país, incluso bajo los comunistas. Ha visto pasar multitud de alumnos de prestigio. Entre ellos se encuentra el último príncipe heredero de la corona húngara, cuyo corazón descansa en la abadía.

Pannonhalma está al lado de una pequeña localidad con el mismo nombre. Se encuentra a media hora de Györ, que está bien comunicada con Budapest en tren o carretera. Desde Györ podemos tomar un bus que en media hora nos deje en la falda de la colina. Es aconsejable dedicar al menos una mañana visitando las distintas zonas con una audioguía. Para acabar la visita nada mejor que acercarse al restaurante que se encuentra anexo a la abadía, que sirve gastronomía local regada con vinos de la zona. La del vino es otra historia de la abadía. Se cultivó desde sus inicios, pero en la era del comunismo los viñedos se perdieron. Los monjes han recuperado la actividad y ya tienen más de treinta hectáreas desde hace más de una década.

Fotos: CivertanJános Korom Dr.

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