Menú de navegación
Aksum

Aksum

Tigray (Etiopía)

  • Autor: info@viajealpatrimonio.com
  • Fecha de publicación: 11 04, 2017
  • Categoría:

Erigiendo Etiopía


Situado en el sur del mar Rojo, en un punto idóneo para controlar el comercio internacional, el reino de Aksum creció y declinó durante el primer milenio de nuestra era. De Aksum procede la actual Etiopía, que empezó a incorporar este nombre en el siglo IV. Los aksumitas localizaron su capital en la ciudad de Aksum, al norte de la actual Etiopía. Lamentablemente, el legado de esta ciudad es escaso, pero sus estelas han vencido el paso del tiempo. Estas estelas, seguramente funerarias, fueron muy habituales en Aksum hasta el siglo V. Llegaron a alcanzar los 33 metros, tenían profundos cimientos y se adornaban con símbolos de cada rey y falsas ventanas y puertas. Estas estelas son también una fuente de información del pasado por sus inscripciones en idioma ge’ez, de origen semítico. Este idioma fue desvelado gracias a una piedra en la que la historia del rey Ezana se contaba en ge’ez, sabeo y griego.

Varios de los obeliscos de Aksum, incluido el que yace en el suelo

Nos queda mucha historia por conocer de los aksumitas, empezando por su origen. Parece que las trazas de Aksum se remontan al siglo IV a.C., durante la Edad de Hierro de Etiopía. El origen de sus primeros habitantes se discute: quizás vinieran del reino de Saba. En todo caso, parece consensuado que procedían de la península arábiga. En el siglo I, los rendimientos agrícolas del pequeño reino crecieron. Iniciaron así la expansión a través de la exportación de alimentos. Ya en este siglo empezaron a controlar varias rutas comerciales. Erigieron su dominio por la vía terrestre del marfil hacia Sudán y la vía marítima del mar Rojo, siendo paso obligatorio entre Roma y la India. Expandieron su territorio controlando territorios en la península arábiga y conquistando el reino de Kush, responsables de Meroe en Sudán. A finales del siglo III, Aksum empieza a acuñar su propia moneda y mira de frente a muchos imperios. Poco después, en el 325, adoptan el cristianismo a través del rey Ezana.

En el siglo VI empezaron los problemas cuando un súbdito díscolo, Abreha, se independizó exitosamente al sur de la península arábiga. Fue el primer aviso de que las cosas no iban por el buen camino. Lo peor llegó con el dominio regional del Islam. Paradójicamente, Aksum fue refugio de los primeros seguidores de Mahoma a comienzos del siglo VII, acosados en su propio territorio. Esto no fue recompensado: quince años después, Umar ibn al-Jattab atacó el puerto del reino, en la ciudad de Adulis. Las batallas se sucedieron, pero lo que acabó con Aksum fue el ahogamiento económico. Perdieron el control del mar y del norte, por lo que regresaron a una economía basada en la agricultura. La retirada hacia el interior implicó el abandono de Aksum, momento en el cual el reino se identifica plenamente con Etiopía. Finalmente, en el siglo XII, los restos del imperio fueron absorbidos por la dinastía Zagüe, gentes de origen agaw responsables de Lalibela. Pese a desaparecer, Aksum incorporó parte de su cultura a la nueva Etiopía.

Unos trabajadores delante del obelisco derruido de Aksum

Aksum fue una ciudad elegida por sus dos colinas y dos riachuelos. Poco queda de la ciudad antigua, salvo los restos de un palacio, algunas tumbas y sus fantásticas estelas. Estas se encuentran reunidas en un parque. Destacan tres: la más grande de 33 metros yace en el suelo, probablemente desde que fue erigida; la del rey Ezana fue probablemente la última y mide 24 metros; poco más mide el conocido como obelisco de Aksum, uno de los símbolos nacionales del país. Esta estela, de 1.700 años, fue descubierta por soldados italianos cuando Etiopía fue su colonia. Fue llevada a Italia, donde se reconstruyó y exhibió durante décadas. El gobierno etíope, finalmente, consiguió su devolución en el 2005. Por lo demás, se cree que había una gran catedral mucho más grande que la actual Iglesia de Santa María de Sion, del XVII. Una capilla a su lado se dice que alberga el arca de la alianza, pero a su interior no puede entrar nadie salvo un monje encargado de su custodia.

Hoy Aksum es una modesta población de unos 50.000 habitantes, aunque tiene el mérito de ser uno de los lugares continuamente habitados más antiguos de África. Es muy habitual visitarla en circuitos por el país. La vía más rápida para llegar es su modesto aeropuerto, aunque es más común llegar desde Gondar atravesando el Parque Nacional Simien. Además de las estelas, es recomendable entrar al museo arqueológico que hay al lado. En él se guardan objetos del comercio internacional antiguo de Aksum. Muchos cristianos ortodoxos de Etiopía consideran a Aksum la capital religiosa del país, por lo que recibe a muchos peregrinos. Estos celebran especialmente el Timkat: la epifanía de la iglesia ortodoxa que rememora el bautismo de Jesucristo. Ocurre cada 19 de enero, una buena fecha para visitar Aksum, que solo hay que evitar durante las lluvias de julio y agosto.

Fotos: Martijn.MunnekeAlan

Deja un comentario