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Aldeas históricas de Shirakawa-go y Gokayama

Aldeas históricas de Shirakawa-go y Gokayama

Gifu y Tomaya (Japón)

  • Autor: info@viajealpatrimonio.com
  • Fecha de publicación: 28 12, 2016
  • Categoría:

Tradicionalmente prácticas


La imagen que se tiene de una ciudad japonesa viene marcada por su capital Tokio, plagada de rascacielos modernos. Sin embargo, cuando pasamos al mundo rural, la cosa cambia. En los pueblos domina la casa tipo minka, en estilo tradicional. Minka es una denominación muy general que tiene variaciones en estilo dependiendo de la zona. En una zona montañosa de la isla de Honshu, la principal de Japón, abundan las minkas con tejado gassho. Estos tejados son a dos aguas, muy verticales y cubren toda la casa. Su traducción hace referencia a la postura de rezo en la que las manos se unen. Este tejado adaptado a la localización tenía por dentro una disposición funcional. Solían tener dos o tres pisos, siendo el superior utilizado para el cultivo de gusanos de seda. Las casas de los asentamientos de Ogimachi, Ainokura y Suganuma, en las prefecturas de Gifu y Tomaya, son ejemplos únicos de la supervivencia de este tipo de construcción.

Vista del pueblo de Ainokura, con varias casas gassho

Vista del pueblo de Ainokura, con varias casas gassho

El entorno natural de estos pueblecitos acompaña a las construcciones. Su localización en lo más profundo de la región montañosa de Chubu los ha aislado de la modernidad del país. En la zona dominan las coníferas y la fauna típica de montaña de Japón, con osos negros, macacos y la simbólica águila real. Las numerosas precipitaciones generan multitud de cascadas y arroyuelos que dejan sus aguas en el río Sho, que articula el valle habitado. A un lado del valle está el Parque Nacional de Hakusan. Este Parque está en torno al pico Haku, uno de los tres más sagrados de Japón. Se trata de un volcán de 2.700 metros con nieves perpetuas. Abajo del valle, las nieves no son perpetuas, pero sí copiosas. El valle del Sho es uno de los puntos del planeta donde más nieva. El tejado gassho también está pensado para resistirlas.

El origen de las casas procede del periodo Edo. En esa época de Japón, iniciado en 1603, el país recuperó un sistema de clases importado de la antigua China: granjeros, artesanos, comerciantes y samuráis. Los tres primeros tenían que vivir en minkas. En el caso del valle del Sho, hablamos de una población agrícola que tuvo que innovar por el clima. Descartado el arroz, los cereales dominan el valle, aunque solo como subsistencia. El valle explotó el papel del árbol de la morera, el nitrato de calcio para la pólvora y la seda. De estos tres productos, el último fue el que mejor resistió el paso del tiempo y su actividad se prolongó con buena salud hasta los años 70 del siglo pasado. El diseño de los pueblos responde a estas actividades económicas, pero también a factores religiosos y políticos. En lo primero destaca la presencia histórica de la secta budista Shinshu, que fomenta la cooperación vecinal. En lo segundo, en el periodo Edo el control pasó a manos del gobierno en la zona de Shirakawa y de un clan local en Gokayama.

Varias casas gassho nevadas en Ogimachi

Varias casas gassho nevadas en Ogimachi

Quizá por el favor gubernamental, la que más progresó fue Shirakawa y su aldea de Ogimachi. Aquí encontramos 117 edificios históricos bastante bien conservados a orillas del río Sho. Entre ellos hay pequeños terrenos para la agricultura familiar y canales de agua, en ningún caso murallas. Varias casas tienen hasta 250 años de antigüedad. Sus tejados se han conservado gracias a la continua restauración de los propietarios. Aquí encontraremos seis casas con puro tejado gassho, aunque el resto también están a dos aguas. Si seguimos el curso del río Sho hacia el norte llegaremos a la zona de Gokayama, ya en la prefectura de Toyama. Aquí están Ainokura y Suganuma. Ambas están en pequeñas mesetas terraceadas mirando al río y tienen una arquitectura similar. En Ainokura hay hasta veinte casas con tejado gassho. Suganuma es el asentamiento más pequeño con solo cuarenta vecinos, pero aun así tiene nueve casas gassho.

De los tres, Ogimachi es de largo el más preparado para el turismo y el más visitado. Tanto que ha perdido un poco de autenticidad, sobre todo desde que una serie de anime se basó en el pueblo. La panorámica que se tiene desde el mirador tiene también bastante culpa, porque la foto es ideal. También tiene un museo al aire libre al otro lado del río, el de Gassho-zukuri. Se trata de una zona a la que han movido varias casas para su mejor conservación. Depende de si queremos un fondo verde o blanco iremos en primavera o invierno. Si lo hacemos con buen tiempo podemos llegar por la carretera Hakusan Rindo desde Hakusan. Es una carretera de unos treinta y pico kilómetros muy escénica. No obstante, desde la capital de la prefectura, Takayama, tendremos más opciones de transporte público. El coche es ideal porque así podremos visitar las otras dos aldeas al norte. Si nos quedamos con ganas de naturaleza, el parque de Hakusan tiene itinerarios famosos como los de kanko, sabo y hirase.

Fotos: pentaboxesつだ

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