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Baalbek

Baalbek

Beqaa (Líbano)

  • Author: info@viajealpatrimonio.com
  • Date Posted: 7 09, 2016
  • Category:

Ciudad de religiones


El sincretismo religioso es una fantástica fórmula para que dos culturas convivan. Los romanos eran muy conscientes de este recurso y lo aplicaron en muchos de los territorios de su amplio imperio. Su panteón divino se unía así a las deidades locales, que se respetaban y se añadían a las oficiales en un intrincado sistema religioso. La ciudad de Heliópolis en el valle de Becá, en el actual Líbano, es uno de los mejores ejemplos. Antes de la llegada de los romanos, esta antigua ciudad fenicia y helenística era ya un centro religioso. Con el proyecto constructor romano se convirtió en uno de los santuarios más grandes del imperio. Sin embargo, el culto a Júpiter y otros dioses romanos no anuló el culto a los antiguos dioses. Baal, cuya presencia se recuperó en el nombre moderno de la ciudad, siguió siendo respetado. Este dios, cabeza del Olimpo en tiempos arameos y asirios, se situó al lado de Júpiter. Este sincretismo religioso tuvo su correlato en el sincretismo arquitectónico. La arquitectura romana imperial sumó un elemento local para formar una de los sitios arqueológicos más importantes de Oriente Medio.

Templo de Baco en Baalbek

Templo de Baco en Baalbek

Con los fenicios, Baalbek no era más que una villa agrícola, pero con Alejandro Magno las cosas empezaron a cambiar. La ciudad fue renombrada como Heliópolis, la villa del sol. Se convierte en un centro religioso y atrae a multitud de peregrinos. En la época grecorromana, este rol se acentúa. Heliópolis es ciudad de adoración a Júpiter y Baal, además de oráculo para emperadores como Trajano. Entre el siglo I a.C. y el III llega el cénit de la ciudad. La actividad constructora es febril. Tres templos dominan la ciudad: Júpiter, Baco y Venus. Se construyen sobre templos fenicios y helenísticos. El centro de la ciudad se engalana con la construcción de una gran plaza llena de altares y templos, porticada con 128 columnas de granito rosado traído de Asuán. En la cercana colina de Cheikh Abdallah se construye otro gran templo, el de Mercurio.

Con la llegada del cristianismo, el sincretismo toca a su fin. La adoración de los dioses romanos y los antiguos es vista con malos ojos. Constantino construye una basílica dentro del recinto romano y Teodosio I adapta el templo de Júpiter para convertirse en otra, aunque apenas quedan rastros de su obra. En el 637, los bizantinos son derrotados por los musulmanes en la batalla de Yarmouk. Inevitablemente, es el turno de la construcción de una mezquita en el interior de la ciudad. Sin embargo, Baalbek empieza a declinar tras ser objeto de disputas constantes entre dinastías musulmanas, Cruzados y mongoles. A esto se suman una serie de terremotos durante el siglo XII. Ya en tiempos modernos, la localización de Baalbek ha hecho que sufra como pocos sitios las disputas de la zona. No obstante, en el siglo XVIII Baalbek empezó a ganar fama tras ser redescubierto por Occidente. Robert Wood, que ya había pintado las ruinas de Palmira, hizo lo propio con Baalbek. Fue una fuente principal del movimiento neoclásico.

Monolito de la mujer embarazada

Monolito de la mujer embarazada

El templo de Júpiter es uno de los más grandes jamás construidos por los romanos, pero solo permanecen en pie seis de sus columnas de veinte metros de altura. Ocho de las columnas fueron reutilizadas en la Santa Sofía de Constantinopla. El templo mejor conservado es el de Baco. Impresiona tanto como el Partenón de Atenas, a pesar de su menor fama. Acabado sobre el año 250, mide 66×35 metros y conserva 42 columnas, 19 de ellas en pie. El tamaño de algunos monolitos en Baalbek es impresionante. En el caso de un trilito en el templo de Júpiter hablamos de bloques de 800 toneladas. No queda ahí la cosa. En la cercana cantera de Hajar al-Hibla hay un bloque conocido como la mujer embarazada que pesa unas mil toneladas. Recientemente se ha descubierto otro bloque cuyo peso se ha estimado en 1.650 toneladas, batiendo todos los records. Varios equipos de investigadores han estudiado el sistema de grúas y transporte que se necesitó para mover estos inmensos bloques.

Baalbek es hoy una ciudad de unos 80.000 habitantes. La fama de las ruinas hace que esté presente en cualquier circuito por el país. Situada a unas dos horas de Beirut, la visita se puede realizar en un único día. En el camino es habitual visitar las bodegas de Ksara, el vino más famoso del Líbano. En la zona es también típico el dulce libanés namoura, al que se añade crema extraída de leche fresca hervida. Por el clima es ideal ir en primavera u otoño, pero entre julio y agosto es buen momento si se hace coincidir con el festival internacional. Se celebra desde 1955. En él, dentro de la ciudad romana se representan todo tipo de manifestaciones culturales: danza, conciertos, ópera, etc.

Foto: Arian ZwegersDAVID HOLT

Esta entrada fue previamente publicada en colaboración con la web QueAprendemosHoy.

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