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Birka y Hovgården

Birka y Hovgården

Estocolmo (Suecia)

  • Autor: info@viajealpatrimonio.com
  • Fecha de publicación: 24 07, 2017
  • Categoría:

Indicios vikingos


El lago Mälaren no es solo el tercero de Suecia con sus 120 kilómetros de ancho, sino que es uno de los que más historia atesora. Además de tener la capital del país justo en su extremo oriental, dos de sus islas, separadas por un estrecho, son consideradas el corazón vikingo del país: Björkö y Adelsö. En ellas se encuentran los sitios arqueológicos de Birka y Hovgården, complementarios entre sí funcional y temporalmente. Birka es seguramente la más conocida de ambas por estar considerada por muchos la ciudad más antigua de Suecia. Hablamos de finales del siglo VIII, cuando los asentamientos empezaron aquí a ganar tamaño y ambición. La de Birka le llevó a comerciar con lugares muy, muy lejanos: es uno de los extremos de la conocida como ruta comercial de los varegos a los griegos, una ruta principalmente marítima y fluvial. Conectó esta modesta ciudad con el Rus de Kiev, el imperio Bizantino en Constantinopla y el califato abasí. Aunque los vikingos dejaron poca estructura de piedra, el cementerio de Birka ha sido una fuente ingente de información.

Runa en Hovgården

Björkö y Adelsö fueron habitadas puntualmente antes de los vikingos, como mínimo en el 500 a.C. Se trataba de cazadores que residían aquí estacionalmente. Dejaron su huella con algunas tumbas. La Edad de Hierro germánica se llamó aquí era de Vendel y dejó nuevos restos sobre el siglo VII. Sin fecha clara, es a finales del VIII cuando Birka toma forma y sustituye a Helgö, unos diez kilómetros al sur, como asentamiento principal. Además de la ruta comercial, Birka es relevante por haber sido el primer lugar donde el cristianismo penetró en esta zona. Lo hizo a través de una congregación fundada por San Óscar, patrón hoy del país. Llegó aquí en el año 831. Aunque tuvo un éxito relativo, él dio el primer paso y abrió camino a otros misioneros. La existencia de Birka no pasó de los dos siglos: alrededor del 960-970 fue abandonada. Seguramente influyó en ello la fundación de Sigtuna al norte del lago. Al estar localizada en una pequeña isla, los restos de Birka resistieron bien el paso del tiempo.

A todo esto, no hay un consenso absoluto de que Birka se localizara en Björkö, aunque ya en el siglo XV se consideraba así. La historia de Birka ha llegado por fuentes de terceros y por tanto hay un atisbo de duda, mínimo por otro lado. Lo que se conserva en Björkö es un asentamiento de unas 700 personas, incluyendo los restos de un puerto, un fuerte y algunos edificios. Poco en todo caso, pues los vikingos utilizaban madera para casi todo. En el siglo XIX, un entómologo llamado Hjalmar Stolpe descubrió inusuales cantidades de ámbar en la zona, lo que le llevó a iniciar tareas arqueológicas. La mayor información la hemos obtenido del cementerio, que está formado por 3.000 tumbas, muchas con artefactos muy interesantes. Estos completaron la historia escrita y unieron casi definitivamente Birka con Björkö. De qué otra manera iba a llegar un antiquísimo anillo de plata de con una inscripción en árabe a Escandinavia.

Vista de la isla de Birka

Birka no fue residencia estable de ningún rey sueco, pues estos se movían constantemente entre sus posesiones. Sí que estuvieron de paso, pero no en Birka, sino en Hovgården. Este segundo sitio arqueológico parece que tenía las funciones de gestión de Birka. Las asambleas vikingas que resolvían los asuntos locales, llamadas thing, seguramente sucedían en Hovgården. En el norte de la isla se han descubierto tres túmulos de reyes vikingos o Kungshögarna. Junto a ellas se descubrió una piedra rúnica, la conocida como U11, que nos cuenta la historia de un rey del 1070. Esto quiere decir que Hovgården mantuvo alguna función tras el declive de Birka. De hecho, el rey Magnus III construyó un nuevo castillo alrededor del 1270: el conocido como Alsnö hus. Fue destruido antes de que acabara el siglo, pero le dio tiempo a acoger la asamblea en la que se diseñó el sistema feudal sueco.

La cercanía a Estocolmo hace de Birka y en menor medida Hovgården lugares muy populares en verano. Ambas islas dependen de la municipalidad de Ekerö y están a unos treinta kilómetros de la capital. Para llegar a la isla de Adelsö podemos utilizar nuestro coche particular, pues está unida por un ferry gratuito. La isla también es muy fácil de recorrer en bicicleta. Aunque los restos de Hovgården son más numerosos que en Birka, esta segunda se lleva la fama por el asunto vikingo. Björkö está unida directamente a Estocolmo. A falta de muchos restos, los suecos han intentado amenizar lo posible la isla para hacerla atractiva. Así, hay un museo que reproduce la vida de los vikingos y tiene réplicas, visitas guiadas, ferias y actividades para niños. Sí queremos algo más arqueológico, es indispensable visitar el Museo Histórico de Estocolmo, que conserva los artefactos encontrados en Birka.

Fotos: Roine JohanssonPer Ola Wiberg

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