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Centro histórico de Acre

Centro histórico de Acre

Norte (Israel)

  • Autor: info@viajealpatrimonio.com
  • Fecha de publicación: 21 12, 2015
  • Categoría:

Asediada y cruzada


Pocas ciudades en el mundo pueden presumir de tener la historia de Acre, tanto en longevidad como en variedad. Esta pequeña ciudad ha visto todo tipo de reyes y gobernantes pasar por delante. Viendo su historia, podríamos decir que solo circunstancialmente pertenece al actual estado de Israel, porque ha pertenecido un poco a todo el mundo. Las estimaciones más conservadoras establecen su fundación hace 3.500 años, pero la actual disposición pertenece a dos periodos concretos muy destacados. La reconstrucción y posterior remodelación de carácter otomano del siglo XVIII es la que marca el diseño de la zona histórica, situada en una península de cara al Mediterráneo. Sin embargo, si levantamos esta primera capa, Acre esconde mucho más. El corazón de la ciudad aún guarda una parte del legado que las Cruzadas dejaron aquí. Este diseño, hoy día ya subterráneo, se guarda como un tesoro por haberse convertido en el mejor representante de cómo fueron las ciudades en aquella breve época de dominación cristiana en Oriente Medio.

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Restos cruzados de la ciudad de Acre

Antes de esto, Acre fue un poco de todo: se supone que fue fundada por los fenicios en torno al siglo XV a.C. Posteriormente fue asiria, griega gracias a Alejandro Magno, ptolemaica en torno al 200 a.C., romana, del imperio bizantino cuando Roma se partió en dos y musulmana desde el 638. Entonces recuperó su antiguo nombre de Aco y vivió un periodo de esplendor al ser considerada un emplazamiento estratégico tanto económica como defensivamente. En el siglo XII llegaron las Cruzadas y la larga y repetida historia de Acre como ciudad sitiada. Su situación en un saliente rocoso facilitaba su defensa y sus numerosos atacantes optaron por la vía del asedio a lo largo de los siglos. Balduino I la tomó en 1104, pero fue recuperada por Saladino I, solo puntualmente porque fue recuperada cuatro años después por los cristianos. Estos la convirtieron en San Juan de Acre y la elevaron a la capital de los Cruzados. Fue la última ciudad cristiana recuperada por los musulmanes en todo Oriente Medio. Corría el año 1291 y fue destruida para evitar que los Cruzados la retomaran. La ciudad se sumió en un letargo de varios siglos.

Fue un rebelde de los otomanos,  Daher el-Omar, el que la recuperó en el siglo XVIII. A él se le puede considerar su refundador.  Daher vivía al margen del imperio otomano y se consideraba el gobernante del norte de Palestina. Reconstruyó Acre con las actuales murallas y la Ciudadela, convirtiéndola en su capital, tal como hicieron los Cruzados. Acre volvió a vivir otro periodo de brillantez económica y los otomanos reconocieron finalmente que esta zona era un sheikdom al margen de su imperio. Sin embargo, Daher no se detuvo ahí. Se embarcó en nuevas aventuras que soliviantaron al imperio otomano, que esta vez respondió con toda su fuerza. Derrotado Daher, entró en escena el otro gran constructor de Acre: Jezzar Pasha. Con él se fortificaron más aún las murallas, se construyó la gran mezquita y la ciudad vivió su asedio más famoso frente a las tropas napoleónicas. Esta vez, con la ayuda del comodoro británico Sidney Smith, la ciudad resistió.

Puesta de sol sobre las fortificaciones de Acre y la iglesia de San Juan

Puesta de sol sobre las fortificaciones de Acre y la iglesia de San Juan

Lo pasó lo mismo en 1918, cuando Acre pasó de los otomanos a los británicos. Ni en 1948, cuando la ciudad vivió su último asedio, esta vez sufrido por los árabes frente al ejército israelí, que reclamó la ciudad para sí y la renombró como Akko. Todo el centro histórico está protegido: las viejas murallas de Daher, la mezquita y el hammam de Pasha y también algún sitio histórico de bahaísmo: Acre fue la ciudad donde el profeta del bahaísmo, Bahá’u’lláh, pasó sus últimos días. Sin embargo, el punto más importante de interés en la ciudad de Acre son las estructuras de los Cruzados, por ser un testimonio casi único de un diseño de ciudad Cruzada. Las ruinas de esta época se encontraron debajo de la Ciudadela otomana e incluyen, por ejemplo, un túnel que comunica la Ciudadela con el puerto.

Actualmente, la ciudad vive en paz, dentro de lo que cabe en el estado israelí. Está centrada en las industrias del acero, la pesca y el turismo. Los musulmanes abandonaron casi totalmente Acre, pero lo cierto es que hoy en día es una de las ciudades consideradas mixtas: de sus 50.000 habitantes, una cuarta parte son musulmanes. Acre es fácilmente accesible por carretera y es incluida en bastantes circuitos a la Tierra Santa, aunque el tiempo que se le dedica es el justo para visitar la Ciudadela y los restos Cruzados. Si se tiene más tiempo, se puede disfrutar de un paseo por el puerto y su excelente gastronomía basada en el pescado fresco. Los otros visitantes habituales de Acre son los bahaíes, que junto a la cercana Haifa completan su peregrinaje visitando referencias importantes para sus creencias.

Foto: israeltourism / Ziva & Amir

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