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Centro histórico de la ciudad de Yaroslavl

Centro histórico de la ciudad de Yaroslavl

Yaroslavl Oblast (Rusia)

  • Autor: info@viajealpatrimonio.com
  • Fecha de publicación: 23 12, 2015
  • Categoría:

Guardando la espalda de Moscú


Al noreste de Moscú hay una zona denominada Anillo de Oro de Rusia. Está formado por ocho ciudades que por su patrimonio y protagonismo en la historia de la formación del país son iconos turísticos. Este anillo se basa someramente en lo que era la región histórica de Zalesye, núcleo del estado medieval de Vladimir-Suzdal y de lo que sería la Rusia futura tras la asociación con el ducado de Moscú. Los eslavos llegaron a esta zona en el siglo IX ocupando territorio por entonces finés y progresaron. Al margen de las amenazas de los turcos en el sur, pequeñas ciudades construidas con la madera de los bosques de coníferas de la zona fueron naciendo. De entre todas las ciudades del Anillo de Oro, Yaroslavl fue la que más progresó. Siglos después, Catalina la Grande dejaría aquí una buena muestra de sus ideas urbanísticas al reformar completamente la ciudad.

Catedral de la Asunción de Yaroslavl

Catedral de la Asunción de Yaroslavl

Inicialmente, Yaroslavl no las tenía todas consigo, pues no era más que un destacamento militar establecido en el año 1010 por Yaroslav el Sabio, asentado en la dominante Rostov. Así siguió siendo hasta que un reparto familiar hizo que en el 1218 se convirtiera en capital de su propio principado. Yaroslavl tuvo que aguantar sucesivos incendios por estar construida al enteramente en madera, a lo que sumó el atosigamiento de tropas mongoles. Al final se asoció al gran ducado de Moscú en el 1463 y la vida de la ciudad empezó a ser otra a partir del siglo XVI. Sus dos ríos, el Kotorsl y el imponente Volga, le otorgaban una posición estratégica entre los puertos del norte y la capital y se constituyó como encrucijada perfecta para el comercio. La madera empezó a dejar paso a piedra. A esta relevancia económica añadió la política a comienzos del siglo XVII. Yaroslavl fue fundamental en la defensa de Rusia frente a los polacos: la ciudad no solo aguantó asedios, sino que lideró la liberación de Moscú. En ese lapso de tiempo se convirtió en la capital de facto de Rusia.

Por entonces empezó a virar el foco económico de Yaroslavl. La artesanía de la piel ganó enteros y en el siglo XVIII la ciudad se entregó enteramente a la industria, sobre todo textil. El ascenso de Catalina la Grande y sus ideas urbanísticas trajeron a Yaroslavl una de las transformaciones urbanas más profundas de toda Rusia desde 1760. La ciudad fue diseñada casi desde cero: un triángulo formado por los dos ríos y cerrado por el norte, con un diseño radial a partir de una plaza semicircular en el que no obstante se respetaron los principales monumentos. Otros nuevos de estilo neoclásico se añadieron y la ciudad continuó transformándose hasta mediados del siglo XIX. En el último siglo, la ciudad ha vivido la intensa historia rusa: la revolución en 1918 que destruyó parte de la ciudad por revueltas locales, una II Guerra Mundial que afortunadamente no la dañó en exceso y la vuelta al capitalismo.

Monasterio de Spaso-Preobrazhensky

Monasterio de Spaso-Preobrazhensky

El diseño de Catalina la Grande se conserva en Yaroslavl, aunque la mayor parte de los puntos de interés son construcciones previas que denotan la importancia de la ciudad en el desarrollo de la religión ortodoxa en Rusia. El monasterio de Spaso-Preobrazhensky está instalado sobre uno anterior del siglo XII y tiene el honor de ser el primer edificio en piedra de la ciudad. Fue construido no solo como catedral y monasterio, sino como fortaleza que sirvió en el asedio de los polacos. De todas las iglesias y edificios protegidos de Yaroslavl, que suman 140, destacan dos iglesias. La de la Epifanía, construida en ladrillo rojo y con cinco cúpulas sobre su estructura principal y la de Ilya, que es el mayor icono de la ciudad por su situación cercana al Volga. Representa lo más granado de la arquitectura neoclásica con sus cúpulas en forma de cebolla, tan típicas en las iglesias rusas. Además, guarda en su interior unos fantásticos frescos e iconos perfectamente conservados desde el siglo XVII.

Yaroslavl es hoy en día una ciudad de 600.000 habitantes que sigue siendo un importante foco de comercio e industria. Se encuentra a 250 kilómetros de Moscú y está conectada con esta con una buena autopista que hace el viaje muy cómodo. No obstante, hay otras maneras de llegar: la más rápida es en avión; la más romántica y clásica, en barco. Hay multitud de cruceros que recorren el Volga y Yaroslavl es parada obligatoria. Aunque no se llegue con uno de ellos es aconsejable dar un paseo en barco para ver la ciudad desde el río. Los inviernos son extremadamente duros, así que lo ideal es viajar en pleno verano. Yaroslavl cuenta con el que fue el primer teatro público de Rusia, abierto en 1750. Se trata del Volkov, que sigue siendo un lugar de referencia para las artes escénicas del país.

Foto: Florstein / Alexxx1979

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