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Centro histórico de Paramaribo

Centro histórico de Paramaribo

Paramaribo (Surinam)

  • Autor: info@viajealpatrimonio.com
  • Fecha de publicación: 8 07, 2017
  • Categoría:

Holanda tropical


En el Escudo Guayanés nace el río que vertebra el país al que da nombre: Surinam. Sus 480 kilómetros sirven de vía de comunicación principal de personas y mercancías para este joven país, independizado en 1975. A quince kilómetros de la desembocadura se sitúa su capital, Paramaribo, que aloja a la mitad de la población del país. El centro histórico de esta ciudad es una cuidada mezcla de dos materiales que reflejan las dos principales influencias de Surinam: ladrillo y madera. Los edificios esconden estructuras de ladrillo rojo típicamente holandés, mientras que se engalanan por fuera con madera indígena. Materiales y técnicas de construcción se han fusionado en una de las ciudades más multiculturales del mundo tras las oleadas de inmigración asiáticas del siglo XIX. El protagonismo de la madera ha hecho a Paramaribo objeto de sonoros incendios. En 1821 ardieron aquí hasta 400 edificios. La ciudad volvió a levantarse y ha logrado conservar uno de los centros históricos más auténticos de toda América.

Arquitectura típica de Paramaribo

El nombre de la ciudad proviene de los indígenas que poblaban este territorio: los habitantes del gran río. Este río y su entorno fueron conquistados por los holandeses en 1603. Su idea era abrir plantaciones de tabaco y azúcar de caña. La misma idea que los británicos, que les arrebataron el territorio a los holandeses en 1620. Tras varias batallas y alternancias de poder, los holandeses se hicieron con el asentamiento en 1667. Decidieron apuntalar su supremacía con la construcción del fuerte Zeelandia y rediseñaron la ciudad bajo las órdenes de Van Sommelsdijck. A finales del siglo XVIII, el declive en algunas plantaciones atrajo a población rural que aumentó el tamaño de la ciudad, algo que volvió a suceder un siglo después. Todo este crecimiento no alteró el aspecto de la ciudad, que respetó las técnicas constructivas incluso hasta tiempos modernos. Tras la independencia, el país vivió una época de terror en la que el fuerte Zeelandia se convirtió en un centro de torturas bajo las órdenes de Dési Bouterse, controvertida figura contemporánea del país.

El diseño de Paramaribo, con calles en eje norte-oeste, parte de este fuerte Zeelandia, hoy museo, y un jardín con palmeras. Paramaribo está asentada sobre un promontorio a orillas del río, pero también flanqueada por dos arroyos al norte y sur. Esto permitió que la ciudad no levantara murallas. En el siglo XVIII, la pericia holandesa con las zonas pantanosas permitió ampliar la ciudad hacia el norte. Las calles principales son muy espaciosas y tienen hileras de grandes árboles. En estas calles es donde se acumulan sus más de 200 casas históricas, construidas la mayor parte entre 1680 y 1800, aunque reconstruidas tras los incendios. Estas residencias privadas suelen ser simétricas y heredan cierto estilo norteamericano, pero mezclado con la cultura criolla del país. En su esqueleto tenemos ladrillo visto y madera hasta en los inclinados techos. La tradición marca los colores: blanco para el cuerpo de la casa y verde oscuro para puertas y ventanas. Incluso el palacio presidencial, de 1730, está construido en piedra salvo un último piso de madera.

Catedral de Paramaribo

Paramaribo es una ciudad excepcionalmente multiétnica. Aquí llegó una de las primeras poblaciones judías a América nada más nacer la ciudad, en 1685. Con la abolición de la esclavitud en 1863 empezaron a llegar asiáticos, principalmente indios e indonesios, para suplir la falta de mano de obra en las plantaciones. Así pues, en el centro podemos ver iglesias católicas, protestantes, la sinagoga renovada en el siglo XIX, templos hindúes y mezquitas. Básicamente, en Surinam no hay ninguna religión dominante. Los dos principales templos son cristianos, eso sí. El de la iglesia reformista es un edificio neoclásico en piedra del siglo XIX. Más impresionante es la Catedral católica, en estilo neogótico de finales del XIX. Con sus 59 metros de altura es el edificio de madera más grande de toda América.

Aunque es la ciudad más grande del país, Paramaribo cuenta con unos modestos 250.000 habitantes. Es la entrada al país a través de su aeropuerto Zorg en Hoop. Una excursión ineludible es la que nos llevará un día navegando por el entorno de la ciudad. Los cruceros más populares penetran en el río Commewijne, último afluente del Surinam, para ver poblaciones históricas, plantaciones de azúcar y delfines de río. Por lo demás, Paramaribo hay que pasearla. Podemos acercarnos a la calle Maagdenstraat, donde artesanos chinos trabajan una de las materias primas del país, el oro. Obligatorio es el paseo por la ribera del río en la calle Waterkant. Aquí podremos ver muchos edificios de madera y degustar la también multiétnica comida del país. En Paramaribo llueve todo el año, así que, aunque vayamos en la época más seca de septiembre a noviembre, algún chaparrón nos caerá.

Fotos: Mark AhsmannKonrad Glogowski

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