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Centro histórico de San Salvador de Bahía

Centro histórico de San Salvador de Bahía

Bahía (Brasil)

  • Autor: info@viajealpatrimonio.com
  • Fecha de publicación: 10 11, 2016
  • Categoría:

Tres continentes en una ciudad


El centro de Salvador de Bahía lleva el nombre de una de sus plazas más famosas: Pelourinho. Hace referencia a las picotas en las que hace tiempo se ensartaban los cuerpos de los rebeldes como símbolo de advertencia al resto. Bahía era entonces la capital esclavista de la mayor colonia portuguesa. Resulta paradójico que esta triste historia contraste con la Bahía actual, capital brasileña de la felicidad y la cultura. Sin embargo, quizás ambos hechos no estén tan desconectados. El pasado de Bahía ha dejado en la ciudad una fusión de etnias y culturas difícil de encontrar en cualquier otro lado: tiene un poco de América, de África y de Europa. La capoeira o el candomblé son dos buenos ejemplos. En su arquitectura también pasa algo similar. A la presencia de monumentos de acuerdo con la moda portuguesa de los siglos XVII a XIX se unen las alegres casas de colores tan típicas de Bahía. Aún en los últimos tiempos, Bahía empuja con fuerza la cultura brasileña con figuras como Caetano Veloso o Jorge Amado.

Vista de Bahía desde la plaza de Pelourinho

Vista de Bahía desde la plaza de Pelourinho

El nombre de la ciudad viene de la bahía de Todos los Santos, formada en la desembocadura del río Paraguaçu. Amerigo Vespucci llegó aquí por primera vez en 1501 y al año siguiente Gaspar de Lemos navegó por toda la bahía. Tuvieron que pasar unas décadas hasta que Tomé de Sousa, primer gobernador de Brasil, estableciera aquí su capital. Lo hizo en una península que separa el océano de la bahía, en la que hay una pequeña colina, ideal como defensa. En ella se localiza la ciudad alta, donde se estableció la ciudad administrativa, defensiva y residencial. En la parte inferior se quedó el puerto con la actividad comercial. Esta división funcional tiene una clara inspiración renacentista. Bahía se convirtió en la capital política, económica y también religiosa cuando el obispado se instaló aquí tan pronto como 1552. Bahía sufrió algunos ataques, siendo tomada por el holandés Piet Hein puntualmente en el año 1624. Con ayuda de los españoles, los portugueses recuperaron su capital.

Económicamente, Bahía se fundamentó en los esclavos. Su mercadeo y las plantaciones de azúcar fueron la principal fuente de ingresos en Brasil hasta que la minería del sur empezó a despuntar. Precisamente en ese momento es cuando la capital se fue al sur, en 1763, y Bahía inició su declive. La industrialización pasó aquí de largo y el esclavismo descendió hasta ser abolido en 1888. Por entonces, el país ya era independiente. En 1822, Pedro I de Brasil, liberador del sur, había enviado al mercenario francés Pierre Labatut a Bahía y este asedió la ciudad con éxito. El legado del esclavismo es el lógico después de siglos de opresión. Ya en 1558 se empezaron a llevar africanos a Bahía, principalmente de Mozambique. En total fueron unos cinco millones en todo el país, que tiene la mayor población de origen africano tras Nigeria. Hasta un 40% de los habitantes de la ciudad son de etnia africana. La mayor herencia del esclavismo ha sido una religión: el candomblé. Su fundación oficial es el siglo XIX, pero tiene raíces muy anteriores. Combina sincréticamente creencias americanas, africanas y católicas.

Vista aérea del Carnaval de Bahía

Vista aérea del Carnaval de Bahía

La ciudad está partida en dos, cidade alta y baixa, pero se puede pasar de una a otra fácilmente con el Elevador Lacerda, abierto en 1873. El centro está lleno de espacios abiertos como la Praça da Sé y Terreiro de Jesus. Las casas de estuco de colores se han mantenido durante siglos y conviven con la arquitectura renacentista portuguesa. La catedral basílica de San Salvador no fue la primera, pero la antigua fue derruida. En realidad, se trata del templo de los jesuitas, expulsados en 1758. Es de estilo manierista y fue construida en el XVII. La iglesia de San Francisco es puro barroco. Fue reconstruida en el siglo XVIII tras caer en el ataque holandés. Su interior está muy recargado con trabajos de madera y pintura. Aunque arquitectónicamente no sea tan relevante, la iglesia de Nuestro Señor de Bonfim es la más popular, pues contiene la imagen más venerada de Bahía. Cada mes de enero se celebra su fiesta, que contiene muchos elementos sincréticos del candomblé.

Hoy, Bahía es la tercera ciudad de Brasil con 3,5 millones de habitantes y es la cabecera de la región industrial y comercial de Recôncavo Baiano. De agosto a noviembre hay menos lluvias y la temperatura es agradable, pero la mayor parte de turistas acuden en Carnaval. Con cuatro millones de visitantes es el único capaz de competir con el de Río de Janeiro. Es muy popular y callejero, menos sofisticado que el de Río. El Carnaval es solo una de las numerosas fiestas de Bahía. La ciudad es también la capital gastronómica de Brasil. Es más elaborada que la profusión de carnes del sur y fusiona una vez más influencias africanas, americanas y europeas. El marisco, el picante y el aceite de palma son sus señas de identidad. Abundan los guisos como el bobo de camarao y la comida callejera es muy famosa gracias al acarajé. Una vez visitado el centro se puede uno acercar al barrio de Barra, cuya playa está considerada una de las mejores urbanas en el mundo.

Foto: Alejandro CortésTurismo Bahia

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