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Ciudad histórica de Ouro Preto

Ciudad histórica de Ouro Preto

Minas Gerais (Brasil)

  • Autor: info@viajealpatrimonio.com
  • Fecha de publicación: 5 10, 2016
  • Categoría:

Del oro a la piedra


La vida de Antônio Francisco Lisboa no fue sencilla. Mestizo de madre indígena y padre portugués, aprendió en el taller de este los rudimentos de la artesanía de la piedra. Le superó y se convirtió en un afamado arquitecto y escultor. Afincado en su ciudad de nacimiento, Ouro Preto, tras una serie de enfermedades se quedó tullido y se ganó el sobrenombre de Aleijadinho. Desprovisto de mano derecha, se ataba martillos a sus muñecas para seguir trabajando. Lo hacía de noche, cuando nadie le veía: alejado de sus vecinos. Su legado es la principal carta de presentación de la ciudad monumental de Ouro Preto, la ciudad del oro negro. No es petróleo lo que había en esta zona de Minas Gerais, sino oro extraído por esclavos negros. Fue este oro el que engalanó una ciudad situada ya en un bello paraje. Aquí se desarrolló durante la fiebre del oro del siglo XVIII un estilo propio, el barroco mineiro, del cual Aleijadinho fue su principal valedor.

Vista general de Ouro Preto, asentada sobre una colina

Vista general de Ouro Preto, asentada sobre una colina

La sierra de Espinhaço recorre 1.200 kilómetros en paralelo a la costa brasileña, separando la cuenca del larguísimo río São Francisco con los pequeños ríos que desembocan en el Atlántico. Esta zona fue explorada por los bandeirantes, grupos de colonos portugueses que se aventuraban más allá de la costa buscando nuevas fuentes de riqueza. Lo que descubrieron a finales del XVII fueron vetas de oro. Estas atrajeron a multitud de personas a la zona de Minas Gerais, que se convirtió en la región más poblada de Brasil durante el siglo XVIII gracias a la llegada de 400.000 portugueses y más de medio millón de esclavos negros. Brasil movió casi toda su población de la costa del noreste al sureste. Tras el paso de la fiebre, en el siglo XIX la población se replegó a la costa, a ciudades como Sao Paulo o Río de Janeiro. Actualmente hay aún minería en la zona. De aquí se extrae, por ejemplo, el topacio imperial, inexistente en el resto del mundo.

La “Villa Rica”, antiguo nombre de Ouro Preto, se creó en 1712, cuando los portugueses ascendieron los asentamientos de los bandeirantes a villas. La mezcla de la riqueza del oro y la presencia de artistas como Aleijadinho generó aquí una Ilustración local y un estilo arquitectónico propio. La ciudad se plagó de escultores, compositores, pintores, poetas, etc. Hasta 100.000 personas vivían entonces aquí. El reparto de la riqueza generó tensiones. Estas desembocaron en 1789 con la insurrección conocida como Inconfidência Mineira, la primera de Brasil. Su líder, Tiradentes, fue colgado por ella. Su figura se convirtió tras la independencia en 1822 en la del primer héroe nacional. En ese siglo XIX, la minería empezó a dar síntomas de agotamiento. Ouro Preto resistió por su influencia como capital de Minas Gerais, lo que por ejemplo se tradujo en la apertura de la universidad. Sin embargo, en 1897 las necesidades del estado exigieron una urbe más grande, algo imposible para Ouro Preto por las limitaciones del terreno. Se construyó Belo Horizonte sobre una planicie. Esto significó el fin de la relevancia política de Ouro Preto, que solo conservó la universidad.

Fachada esculpida de San Francisco de Asís en Ouro Preto

Fachada esculpida de San Francisco de Asís en Ouro Preto

Este declive, junto a su aislamiento y las políticas de protección, han favorecido el excelente estado de conservación de la villa. Está situada en el corazón de la sierra del Espinhaço. La acumulación de casas de dos plantas, unas encima de otras, crea una panorámica preciosa. Cuando penetramos en la ciudad empiezan a aparecer multitud de monumentos construidos en el barroco mineiro del siglo XVIII. Lo hacen entre callejas en un desordenado entramado que solo encuentra lógica en la abierta plaza Tiradentes. En ella se juntan edificios privados y públicos, como el viejo parlamento o el palacio de los gobernadores. Las iglesias se cuentan casi por decenas. Entre todas destaca Saõ Francisco de Assis, una de las obras maestras de Aleijadinho. Él se encargó de todo el trabajo escultórico de la fachada, uno de los principales distintivos del barroco mineiro.

Ouro Preto cuenta hoy con 70.000 habitantes repartidos por la sierra. Está a unos cien kilómetros de Belo Horizonte, el aeropuerto más cercano, y a unos 500 de Río de Janeiro. En la ciudad es interesante visitar el museo de la Inconfidência, que cuenta la historia de este movimiento. En los alrededores se pueden visitar minas de oro como las de Chico Rei o Mina da Passagem. Esta última es la mina abierta al público más grande del mundo. El Parque estatal de Itacolomi permite también conocer la sierra del Espinhaço con distintos trekkings. De mayo a septiembre no hay lluvias, pero hay algo de frío. El Carnaval es antes y es también buen momento para ir. En la calle se mezclan los desfiles de las escuelas de samba y de los blocos, más espontáneos.

Foto: RosinoAntoine 49

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