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Complejo forestal de Dong Phayayen – Khao Yai

Complejo forestal de Dong Phayayen – Khao Yai

Este y noreste (Tailandia)

  • Autor: info@viajealpatrimonio.com
  • Fecha de publicación: 20 07, 2016
  • Categoría:

Elefantes tai a sus anchas


En 1922, habitantes de la ciudad tailandesa de Nakhon Nayok abrieron un espacio en la tupida jungla al oeste de la cordillera Sankamphaeng. Allí fundaron un asentamiento complicado por el entorno y porque, debido a su lejanía, desde el comienzo atrajo a todo tipo de delincuentes y prófugos. El gobierno tailandés obligó a desalojar la ciudad en 1932. Treinta años después decidió que todo ese territorio tenía que quedar reservado a la naturaleza. Así es como nace el Parque Nacional de Khao Yai, el primer Parque en la historia del país y actualmente el segundo en extensión. Khao Yai es el más importante de una serie de áreas protegidas que se expanden durante 230 kilómetros. Juntas abarcan una superficie de más de 6.000 km2 en un valiosísimo complejo forestal que combina partes montañosas y praderas. Este complejo alberga una fauna difícil de igualar en el trópico.

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Un elefante en el Parque Nacional Khao Yai

La cordillera tailandesa de Dong Phaya Yen, o la jungla del señor frío, se extiende por cinco provincias del país formando un arco desde las montañas Phetchabun hasta la frontera camboyana. Ahí confluye con la cordillera Sankamphaeng, que en su mayor parte hace un recorrido perpendicular a Dong Phaya Yen. Sankamphaeng está dividido en dos partes separadas por un valle. La del oeste es la que corresponde al histórico Parque de Khao Yai. Ninguna de las dos cordilleras presenta grandes alturas. El punto más alto de Dong Phaya Yen se sitúa a 1.167 metros, mientras que Sankamphaeng alcanza los 1.351 metros en el pico Khao Rom. El Khao Rom forma parte del Parque de Khao Yai, pero no es visitable por ser un área militar. De estas cordilleras parten varios de los ríos más importantes de Tailandia, como el río Mun, que recorre toda la región de Isan hasta desembocar en el Mekong.

A pesar de no ser cordilleras muy altas, ambas forman una barrera natural que separa Tailandia central de la enorme región de Isan. A lo abrupto del terreno hay que sumar la tupida jungla, nada domesticada hasta el siglo XIX. Es entonces cuando el rey Pinklao, Rama IV, inicia la limpieza de la selva para conectar sus territorios. El trabajo se culminó con la apertura del tren en el año 1900. Antes solo era posible atravesar el país a pie o en palanquín, caminando por pesados senderos llenos de vegetación y de malaria. La deforestación no se ha detenido ahí. Sobre todo en Dong Phaya Yen se han abierto varios asentamientos y se han habilitado amplias zonas para el cultivo. La cordillera de Sankamphaeng está bastante más virgen gracias a la protección de los Parques. Por esta zona lo que atraviesa las montañas es una carretera que aprovecha el valle entre las dos partes de la cordillera. De esta carretera parte otra que lleva hasta el corazón del Parque Nacional de Khao Yai.

Vista del Parque Nacional Dong Phaya Yen

Vista del Parque Nacional Khao Yai

Esta falta de asentamientos humanos ha permitido la conservación de la fauna, aunque los Parques no están faltos de amenazas. Existen asentamientos ilegales, políticas laxas con la apertura de hoteles y, lo peor de todo, talas incontroladas. El árbol Phayung, cuya madera es muy apreciada en China, es el objetivo prioritario. Esta tupida jungla formada por más de 3.000 especies vegetales protege a más de 800 especies animales. Muchas de ellas están amenazadas. Hay una en peligro crítico, el cocodrilo siamés, de la que quedan muy pocas unidades. Otras cuatro están en grave peligro. Entre ellas está una de las estrellas del Parque, el elefante asiático, un animal identificado con Tailandia al que le cuesta encontrar hábitats tan amplios. Las otras tres son el tigre, el gato leopardo y el banteng, una especie de buey salvaje. Muy relevantes también son los gibones que habitan el parque. Dos de estos primates, el crestado y el de manos blancas, tienen este complejo forestal como lugar de encuentro y de mezcla entre ambas especies. Entre las 392 especies de aves hay unas cuantas migratorias como el amenazado marabú argala.

Khao Yai es la parte más accesible al turismo. Se encuentra a unas 3-4 horas de Bangkok, por lo que es bastante popular. La puerta de entrada es la ciudad de Pak Chong. Desde ahí, lo mejor es entrar al Parque en coche, pues hay una correcta red de carreteras que nos acerca a los puntos para iniciar el trekking u otras actividades. Hay cincuenta kilómetros de senderos señalizados. Conviene adentrarse con guías de la zona por seguridad y para que resulte más asequible avistar fauna. Un buen punto para ello son también las torres de observación de Nong Pak Chee y Mo Sing. Hay varias cataratas de bella factura en el Parque. Destacan las de Narok y Suwat. Ambas son accesibles en coche, pero también se suele llegar a ellas en trekking. Como en Tailandia en general, lo ideal es ir de noviembre a febrero. En esos meses las lluvias se detienen y las temperaturas bajan.

Foto: MonkeySeeMonkeyDo86 / Jtri

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