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Complejo industrial de la mina de carbón de Zollverein

Complejo industrial de la mina de carbón de Zollverein

Renania del Norte-Westfalia (Alemania)

Minería con estilo


La Revolución Industrial, iniciada en Reino Unido, tuvo uno de sus principales focos en el continente europeo en la cuenca del río Rin. La necesidad de combustible para las nuevas fábricas llevó a los germanos de esta zona a hacer prospecciones en busca de carbón. Al norte de la ciudad de Essen, en lo que ahora es un barrio más de la ciudad, se localizó una veta. Así arrancó la que durante 150 años de historia del carbón fue la mina más importante de Alemania, la de Zollverein. Además de ser un importante centro de producción de carbón y coque, que llegó a emplear simultáneamente a 8.000 personas en su punto más álgido, Zollverein es también relevante por su aportación arquitectónica. En el periodo de la República de la Weimar, los anodinos pozos de petróleo vieron como nuevos aires de diseño modernista en un contexto industrial se hacían hueco. Hablamos de la Escuela Bauhaus.

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Pozo 12 de Zollverein

Zollverein toma el nombre de la Unión Aduanera de Alemania, una entidad supranacional que eliminó los aranceles en la confederación germánica del siglo XIX. Cuando la Bauhaus empezó a actuar aquí ya era la mina de carbón con mayor extracción del país. Todo comenzó en 1847, cuando Franz Haniel tuvo la necesidad de combustible para sus fábricas de acero. Hechas las prospecciones, eligió el lugar para horadar por su cercanía a las vías del tren. En 1851 comenzó a extraer a 130 metros bajo el nivel del suelo. Lo consiguieron los pozos 1 y 2, abiertos casi a la vez. Inició así la costumbre de abrir pozos en parejas, algo que se mantuvo con las décadas. En 1857, la corporación creada por Haniel se dio cuenta de que el carbón resultante era ideal para la producción de coque, por lo que abrieron una fábrica para ello. En 1890 había abierto más pozos y ya era líder en Alemania, justo cuando la demanda empezó a dispararse.

No todo era idílico en Zollverein. La acumulación de trabajadores se intentó solucionar con viviendas acondicionadas que nunca llegaron a ser suficientes. Es cierto que en Zollverein al menos se crearon sistemas para un comercio barato y había prestaciones sociales. Los accidentes por incendios fueron numerosos hasta que crearon túneles de ventilación. Estos túneles, sumados a los pozos, sumaron hasta 120 kilómetros de agujeros en la corteza que modificaron sustancialmente el equilibrio hidrológico de la zona. También suponían un problema las montañas de desperdicios de la tierra retirada en la construcción de las minas, pero se solucionó plantando árboles. Ahora mismo, estos montículos son casi todos parques. En 1920, los herederos de Haniel decidieron compartir la gestión con la compañía Phönix AG y solo seis años después esta compañía fue a su vez comprada por GBAG, que tomó control pleno.

Edificio de oficinas en Zollverein

Edificio de oficinas en Zollverein

Es entonces cuando se decide abrir el pozo número 12. Para ello se contrató a los arquitectos de la Bauhaus Fritz Schupp y Martin Kremmer. Estos imprimieron aquí los preceptos de la escuela: edificios de líneas sencillas y funcionales. El pozo 12, abierto en 1932, está construido en hormigón reforzado y acero rojo y es considerada la mina de carbón más bella del mundo. Junto al castillete de la mina se convirtió en modelo para otras y en símbolo del poder industrial de la cuenca del Rin. Tras una II Guerra Mundial que apenas afectó a Zollverein, las minas continuaron siendo líderes de producción. En 1967, la minería empezó a dar síntomas de agotamiento y solo se mantuvo abierto el pozo 12. Duró hasta 1986, cuando la falta de rentabilidad cesó toda extracción. La planta de coque aún se mantuvo en marcha hasta 1993.

La empresa RAG, por entonces dueña de Zollverein, no dudó en vender la mina al land de Renania del Norte-Westfalia, que nada más cerrarse se interesó en su conservación. La planta de coque estuvo a punto de venderse a una empresa china, pero también terminó convirtiéndose en monumento. La Bauhütte Zollverein Schacht XII se encargó del mantenimiento y abrió los museos y exposiciones que vemos hoy. Se puede asistir a una visita guiada de unas dos horas y, si luego hay tiempo, pasarse por el futurista centro de diseño Red Dot, afincado aquí. Essen es fácilmente accesible desde el aeropuerto internacional de Düsseldorf.

Foto: Michael Döring / mini malist

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