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Conjunto de Prambanan

Conjunto de Prambanan

Java Central (Indonesia)

  • Autor: info@viajealpatrimonio.com
  • Fecha de publicación: 3 10, 2016
  • Categoría:

Tolerancia javanesa


El centro de la isla de Java, que pertenece a Indonesia, es actualmente musulmán, como casi todo el país. Sin embargo, hubo un tiempo entre los siglos VIII y X en que esta zona se debatía entre budismo e hinduismo. Ambas religiones vivían de forma armoniosa. Las dinastías erigían templos en honor a su religión predilecta, pero sin destruir los de la otra. La llanura de Prambanan estaba llena de templos budistas de los tiempos de la dinastía Sailendra. Borobudur o Sewu eran centros de budismo cuando la dinastía Sanjaya les relevó en el poder alrededor del siglo IX. Fue de la mano de Rakai Pikatan, que se casó con la hija del rey de los Sailendra y cambió el rumbo del territorio. A partir de entonces, el hinduismo tomó la delantera. Para celebrarlo, Pikatan levantó una de las joyas del arte hinduista del sudeste asiático: Prambanan. Lo hizo en honor al trimurti, la trinidad de dioses del hinduismo: Brahma, Vishnu y Shiva. Es decir: creación, conservación y destrucción del universo. A pesar de su corto auge, el hinduismo tiene aquí uno de sus principales legados históricos.

Vista general de los templos centrales de Prambanan

Vista general de los templos centrales de Prambanan

Fue en el 856 cuando Pikatan levantó el templo de Shiva en la ciudad de Shivagrha, como se llama entonces Prambanan. Las obras comenzaron desviando el rumbo del río Opak para dar espacio al megalómano diseño de la ciudad. Los reyes Lokapala y Balitung completaron los principales templos durante el siglo X. También se fueron levantando las decenas de perwara, los pequeños templos que rodean los principales. Prambanan fue en ese tiempo el principal sitio religioso de la realeza y refugio de brahmanes. Sin embargo, en pleno auge, Mpu Sindok trasladó el reino al este de Java por razones desconocidas. Fueran volcanes o guerras, el caso es que Prambanan perdió relevancia. En el siglo XVI, un terremoto tiró abajo casi todos los edificios. Por entonces, en Prambanan no había culto, pero la ciudad era conocida por los sultanatos y funcionó como frontera. Los locales habían perdido la pista del origen de la ciudad y le atribuían imaginativos mitos. Así hasta el redescubrimiento por parte de Occidente. Ocurrió en 1811 a través del británico Colin Mackenzie. Esta primera etapa no fue precisamente positiva, porque atrajo ante todo a saqueadores. No se investigaron hasta décadas después y no se iniciaron las restauraciones, aún vigentes, hasta 1930.

La llanura de Prambanan acoge por tanto multitud de templos de distintas épocas y religiones.  Ninguna visita a Prambanan está completa sin acercarse al menos a los templos de Sewu. Este complejo es del siglo VIII. Entre los monumentos budistas de Indonesia solo tiene por delante a Borobudur gracias a sus 200 templos. Alrededor de Sewu están también los templos de Candi Bubrah, Lumbung y Asu. Saltando al hinduismo, Prambanan está construido bajo los preceptos arquitectónicos del Vastu shastra. El diseño parte de tres zonas amuralladas. La exterior se ha perdido, la interior guarda los principales templos y la intermedia las 224 perwaras, de las que solo quedan los cimientos salvo en dos restauradas. Cada perwara mide 6×6 metros de ancho. Sí que se restauraron cuidadosamente los edificios principales, que presentan torres en aguja muy verticales. Frente a cada templo dedicado al trimurti hay un templo menor dedicado a la vahara de cada dios. Los vahara son los vehículos de cada uno de ellos, aunque solo ha sobrevivido el toro de Shiva.

Detalle de un relieve de Prambanan

Detalle de un relieve de Prambanan

El templo de Shiva es el centro de Prambanan y destaca por encima del resto gracias a sus 47 metros de altura. En su interior hay cuatro cámaras rodeando una central. En esta se sitúa una enorme estatua de Shiva que podría estar inspirada en el rey Balitung. Los templos de Brahma y Vishnu tienen 33 metros de altura y una sola cámara. En la cara interior de las balaustradas de estos edificios está la mayor joya de Prambanan: sus relieves. Algunos cuentan historias del Bhagavata-purana, un texto básico del hinduismo que incluye por ejemplo la historia de Krisna. En el templo de Shiva está esculpida la epopeya de Ramayana. Al otro lado de los relieves hay esculturas protectoras.

Otra forma de disfrutar de la epopeya de Ramayana es acercarse a los templos, con reserva previa, en luna llena. Cada mes se representa mediante danza javanesa. Si es en los meses de estación seca, que va de mayo a octubre, el espectáculo será pleno. Es entonces cuando se hace en el exterior, con los templos iluminados de fondo. A pesar de que la religión musulmana domina Indonesia, la minoría hinduista ha conservado este legado y utiliza activamente Prambanan para sus ritos. No están solos: a pesar de estar a la sombra de la popularidad de Borobudur, Prambanan es visitado por más de un millón de turistas al año. Eso sí, la mayor parte son todavía indonesios. Yogyakarta es la ciudad base: la capital cultural del centro de Java está a solo 17 kilómetros de Prambanan y sirve también para ir a Borobudur. Está conectada por aire con el resto del país.

Foto: zsooltRakhee

Esta entrada fue previamente publicada en colaboración con la web QueAprendemosHoy.

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