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Cordillera Sijoté-Alín

Cordillera Sijoté-Alín

Primorsky y Khabarovsk (Rusia)

  • Autor: info@viajealpatrimonio.com
  • Fecha de publicación: 21 12, 2015
  • Categoría:

Los bosques, tal como eran


Los bosques templados de coníferas y caducifolios son el bioma dominante en buena parte del mundo habitado. Los grupos humanos han encontrado en estos bosques un clima agradable y un lugar ideal para obtener recursos fácilmente, lo que ha ido disminuyendo su densidad y estado natural. Sin embargo, aún quedan lugares donde los bosques templados se preservan prácticamente en su estado original. Para ello, no obstante, hay que irse al extremo este de Rusia, a orillas del mar de Japón. Allí se encuentra la cordillera Sijoté-Alín, un ejemplo extraordinario de este tipo de bosques. La cordillera es en realidad una serie de cordilleras paralelas que discurren a lo largo de 900 kilómetros, atravesando las lejanas y poco pobladas regiones de Primorsky y Khabarovsk. Sijote-Alín, de no mucha altitud, está cubierta en un 95% por bosque. Por su longitud contiene distintos climas que dan lugar a distintos ecosistemas, desde la taiga del norte al clima subtropical del sur. La zona más protegida se encuentra a ambos lados de la ciudad de Terney y en la cuenca del río Bikin.

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Paisaje de la cordillera Sijoté-Alin

Esta variedad de climas se refleja en la variedad de flora y fauna. De lo primero destacan sus más de 1.200 plantas vasculares. Domina el pino de Corea, que además sirve de alimentación para muchos animales. En Sijoté-Alín se pueden encontrar también árboles como el ginseng o un tejo japonés milenario. En cuestión de fauna, Sijoté-Alín es un espacio de gran valor ecológico. Al mezclar climas se pueden encontrar especies más habituales de la taiga como el reno, el oso pardo o el lince boreal con otras más típicas del subtropical como el oso tibetano. En este segundo clima se encuentra también la estrella de la zona: el tigre de Siberia. Este animal es el emblema del parque y también la principal causa de que los lobos no abunden por el exceso de competencia. Aunque antes se distribuía por otros territorios, la presión humana ha recluido al que muchos consideran el mayor felino del mundo en esta zona del mundo. Que sea el más grande está siendo discutido por científicos, que han pesado recientemente a los tigres de la zona en torno a los 200 kilogramos, lo que le quitaría el trono en favor del tigre de Bengala.

Esta lejana parte de Siberia ha sido históricamente un territorio apenas habitado por algunas tribus de origen tungulés como los evenki o los nanai. Perteneció a la dinastía china Qing. Sin embargo, ante su debilidad, el imperio ruso se lo anexionó en el siglo XIX. A comienzos del XX, el territorio fue explorado en profundidad por primera vez por Vladimir Arsenyev, verdadero explorador de Sijote-Alín. Este mítico explorador ruso se afincó en Vladivostok, la ciudad más poblada del este de Rusia a orillas del Pacífico. Desde ahí dirigió distintas expediciones que reflejó en sus libros. En una de ellas fue acompañado de un cazador nanai que le sirvió de guía y que pasó a la historia al ser inmortalizado por Akira Kurosawa: Dersu Uzala. Este mítico cazador se ganó el cariño de Arsenyev hasta el punto de ganarse una mudanza a la gran ciudad cuando ya era mayor. Allí, Uzala no entendió la vida de la ciudad y volvió a sus bosques de Sijoté-Alín, su verdadero hogar.

Un tigre siberiano en Sijoté-Alín

Un tigre siberiano en Sijoté-Alín

Esta región rusa depende principalmente del carbón, la industria en Khabarovsk y la exportación de productos alimenticios, tanto al resto del país como a América. Vladivostok se ha convertido también en centro de investigaciones biológicas, para lo cual Sijoté-Alín es un lugar privilegiado. La conservación del parque arrancó en 1935 con distintas reservas naturales. La principal amenaza procede de la caza furtiva, especialmente la del tigre siberiano, una pieza aún apreciada entre algunos. En 1992 se lanzó el Proyecto Tigre Siberiano, que aspira a la recuperación de la especie. Actualmente, la población se estima en unos 400-500 ejemplares y progresa positivamente.

Visitar hoy en día Sijoté-Alín no es una tarea tan extraordinaria como la que en su día emprendió Arsenyev, pero casi. Lo primero es volar a la remota ciudad de Vladivostok y desde allí aproximarse al parque, ya sea desde la ciudad de Terney o Plastun. Viajar por cuenta propia en esta zona sin saber ruso es garantía de fracaso, así que se recomienda contactar con agencias que organicen el viaje en la zona. La principal atracción del parque es avistar tigres siberianos, para lo cual es necesario visitar la zona en marzo. Esta época coincide, claro está, cuando todo está nevado y es más complicado avanzar. Con la ayuda de guías profesionales y un poco de suerte, un encuentro con el enorme felino no es tarea imposible. En todo caso, podremos disfrutar de fantásticas excursiones por bosques primarios como pocos quedan en el mundo.

Foto: Raita Futo / Derek Ramsey

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