Menú de navegación
Distrito de At Turaif en Ad-Diriyah

Distrito de At Turaif en Ad-Diriyah

Riad (Arabia Saudí)

  • Autor: info@viajealpatrimonio.com
  • Fecha de publicación: 5 05, 2016
  • Categoría:

Cuna de saudíes y wahabíes


Arabia Saudí pasa por ser uno de los regímenes teocráticos más duros del mundo. La existencia de petróleo en su subsuelo ha sostenido el régimen saudí en el siglo XX, pero lo cierto es que la historia de este estado va poco más atrás. La dinastía saudí, asentada en la región de Najd, comenzó a expandirse por la península arábiga en el siglo XVIII. Lo hizo con una espada en una mano y un Corán en la otra. Uno de los pilares del régimen saudí es el wahabismo, una de las interpretaciones más duras del Corán que existen. Así, política y religión se combinan en una familia compuesta por más de 15.000 descendientes que provienen de Muhammad ibn Saud y sus hermanos. Este saudí fue el primero en salir de su guarida en la antigua ciudad de Ad-Diriyah, situada en el noroeste de la actual capital, Riad. Allí, los ascendientes de ibn Saud se habían asentado en el valle del río Hanifa unos siglos antes. Esta primera capital saudí está hoy en restauración. Lo principal de ella se puede ver en su distrito de At Turaif.

distrito-de-at-turaif-en-ad-diriyah

Ruinas de Ad-Diriyah

Antes de los saudíes, la zona estuvo habitada por la tribu cristiana de los Banu Hanifah, que fue expulsada alrededor del siglo V. El primer saudí registrado llegaría mucho tiempo después, en el XV. Se trata de Mani’ ibn Rabiah Al-Muraydi y es el fundador de Diriyah. El nombre viene del pariente que le cedió los terrenos, ibn Dir. Prosperaron allí los saudíes, pero no fue hasta el siglo XVIII cuando la unión de dos hombres arrancó la expansión territorial. Al saudí Muhammad ibn Saud, emir por entonces, se le unió Muhammad ibn Abdul-Wahhab, que por su apellido podemos adivinar que es el fundador del wahabismo. Este árabe inculcó sus ideas de purificar el Islam a ibn Saud y le convenció de unir sus destinos al casar a sus hijos. Estamos en 1744 y los saudíes comienzan poco a poco a extenderse por la región de Najd. La religión supone en todo momento el apoyo ideológico necesario para asentar los nuevos territorios.

Esta zona era enteramente otomana por entonces. Inicialmente, los otomanos no tomaron muy en serio a los saudíes, pero cuando conquistaron en 1803 la región de Hijaz, donde se sitúa la ciudad de La Meca, empezaron a fruncir el ceño. La expansión posterior a Kerbala, en territorio iraquí, fue la gota definitiva. Los otomanos arrasaron a los saudíes en 1818 y culminaron su contraataque con el asedio de Diriyah. A pesar de la rendición de la capital saudí, la ciudad fue destruida. Aún volvería a ser incendiada tras varios conatos de rearme saudí. Cuando estas rebeliones fructificaron, los saudíes ya estaban asentándose en Riad, la que sería su capital desde entonces. Durante unas décadas estuvieron más recluidos en el centro de la península. A comienzos del XX y hasta la II Guerra Mundial llevaron a cabo un programa expansivo similar al del siglo XVIII que les llevó a ocupar el territorio actual.

Edificio completo en adobe en Ad-Diriyah

Edificio completo en adobe en Ad-Diriyah

Diriyah, mientras, había sido cubierta por el polvo hasta que 200 familias se aposentaron entre sus ruinas a mediados del siglo XX. Fueron expulsados por el ánimo de la familia saudí en recuperar su legado y engrandecerlo. Desde entonces llevan restaurando esta ciudad, testigo de la arquitectura del Najd. Diriyah está formada por tres distritos: Ghussaibah, Al-Mulaybeed y Turaif. De ellos, el de Turaif, en un alto, es el más relevante. Todo el complejo está realizado en adobe, incluidas las murallas que lo rodean y en el que aún permanecen algunas torres como Burj Faysal. De las construcciones destaca el palacio Salwa, hogar de los emires en la época y que fue finalizado poco antes del asedio otomano. En el palacio de Saad bin Saud destaca un gran patio. La mezquita de Imam Mohammad bin Saud se puede considerar la cuna del wahabismo y en su día contó con decenas de expertos que reescribieron la historia del Corán. La casa de invitados y los baños son quizá la parte más interesante, en parte por su arquitectura en patios y en parte por las soluciones para conseguir impermeabilizar el adobe.

Diriyah está a las afueras de Riad, la muy conservadora gran capital de Arabia Saudí con seis millones de habitantes. Obviamente cuenta con aeropuerto y la mayor parte de los visitantes vienen aquí por negocios. Paradójicamente, pese a ser la cuna del wahabismo Riad se ha convertido en un centro más comercial que religioso: el símbolo de la ciudad no es una mezquita, sino un rascacielos como el de Kingdom Centre, con forma de abrebotellas. Para llegar a las ruinas simplemente hay que tomar un taxi. En todo caso es conveniente informarse bien antes, porque los trabajos de restauración la mantienen cerrada casi de continuo. El clima es seco y extremo, así que hay que evitar el verano. En Riad es muy típico el Kabssa, un plato de arroz picante con pollo o cordero.

Foto: Ian / Invisible Lens Photography

Deja un comentario