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El Cairo histórico

El Cairo histórico

El Cairo (Egipto)

  • Autor: info@viajealpatrimonio.com
  • Fecha de publicación: 8 01, 2016
  • Categoría:

Digna sucesora de Guiza


La ciudad de los mil minaretes, la madre del mundo, la arena de combate, la poderosa o según su etimología la victoriosa, Al-Qahira o El Cairo es no solo la capital de Egipto, sino una de las ciudades más importantes del último milenio. Está situada en la parte alta del delta del río Nilo, una situación privilegiada que ha hecho que esta zona esté habitada desde hace milenios. Las Pirámides dan fe de ello. Estas están en la antigua Guiza, hoy un barrio más engullido por la voracidad de un Cairo que cuenta con 18-20 millones de habitantes. Si el siglo XX y XXI es historia viva por la independencia de Egipto o la reciente Primavera Árabe, sus más de 600 edificios en la orilla este del río Nilo atestiguan la relevancia de El Cairo musulmán. Porque, aunque toda visita a El Cairo tiene como primer punto de interés las Pirámides, El Cairo es también una de las ciudades musulmanas con más patrimonio del mundo.

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Vista de El Cairo desde la Ciudadela

Sus trazas iniciales las podemos encontrar en el actual barrio copto. Aunque no fue formalmente parte de El Cairo hasta el siglo XIII, al este del Nilo es donde encontramos los primeros restos arqueológicos en el siglo VI a.C., como por ejemplo el fuerte romano de Babilonia. En su interior se estableció la iglesia copta, que construyó la iglesia Colgante en el siglo III.  El general Amr ibn al-As fundó aquí en el 634 la primera ciudad musulmana: Al-Fustat. Lo hizo nada más conquistar para los árabes el antiguo Egipto, permitiendo no obstante a los coptos permanecer en sus viejas iglesias. Dos siglos después, los tuluníes conquistaron los territorios egipcios y decidieron fundar una ciudad desde cero unos kilómetros al norte. Su líder, Ahmed Ibn-Tulun, la llamó Al-Qatai. Esto tampoco se considera la fundación de El Cairo.

Eso llegó unos años después. Antes, los abasíes lograron derrotar a los tuluníes y dejaron hecha escombros la ciudad de Al-Qatai, de la que hoy solo queda la imponente mezquita de Ibn Tulun, que sigue siendo la más grande de la ciudad. Con la llegada de los fatimíes es cuando por fin podemos encontrar el nombre de Al-Qahira. Cerca de la ciudad tuluní, esta dinastía fundó su propia capital en el año 969. Su legado es parte ya integral de El Cairo actual: mezquitas, universidad, imponentes puertas… todo lo que está alrededor de la bella mezquita de Al Azhar es esencialmente fatimí, incluyendo el famoso zoco de Khan el Khalili. En su tiempo fue centro de comercio internacional, cuando El Cairo era parte de la Ruta de la Seda. En este baile de familias, las Cruzadas tuvieron su parte. La ciudad fue prácticamente destruida para evitar su saqueo, tras lo cual llegó Saladino, nombrado visir de Egipto. Saladino creó su propia dinastía, la ayubí, y derrocó a los fatimíes. También fue responsable de la construcción de una de las partes más emblemáticas de El Cairo: la ciudadela. Esta ciudad fortificada fue planificada para repeler ulteriores Cruzadas. Con el paso del tiempo, cada dinastía dejó su huella en la ciudadela.

Patio de la mezquita de Ibn Tulun

Patio de la mezquita de Ibn Tulun

Los mamelucos fueron unos esclavos rebeldes que tomaron el control de la ciudad en 1250, dando paso a una de las etapas más gloriosas de El Cairo. Trasladaron toda la infraestructura al centro e integraron definitivamente las viejas Al-Fustat y Al-Qatai. Dejaron su huella en edificios como la mezquita del Sultán Hassan II o la espectacular necrópolis conocida como Ciudad de los Muertos. Desde mediados del siglo XX viven aquí muchas familias debido a reestructuraciones urbanísticas. El Cairo tomó con los mamelucos su forma definitiva y llegó a tener 500.000 habitantes. Sin embargo, en el siglo XVI las cosas se torcieron: la peste negra y los cambios de las rutas comerciales tras los descubrimientos prepararon el terreno para que los otomanos tomaran su control. Luego la relegaron a mera capital provincial a la sombra de Estambul. Contaba con 300.000 habitantes cuando fue tomada momentáneamente por Napoleón. Liberada por otomanos, británicos y un contingente de albaneses, fue uno de estos últimos el que le dio la última pátina de gloria a la ciudad: Mohammed Ali Pasha.

Visitar El Cairo no tiene más complicación que tomar un avión y plantarse en su laberíntico aeropuerto. Hoy el centro de la ciudad es la famosa plaza Midan Tahrir, cerca de donde si no hay mucho movimiento político es aconsejable alojarse, mucho antes que en Guiza. Desde allí puede visitarse casi toda la ciudad utilizando ocasionalmente taxis y experimentando así el demencial tráfico cairota. Solo será necesario tomar el moderno y eficiente metro para bajar al barrio copto. Su gastronomía deja opciones para todos los gustos y sus teterías son famosas. De entre ellas, es muy aconsejable visitar el legendario Fishawy, ideal para un descanso tras pasear por el zoco. El clima no es tan extremo como en el sur de Egipto, pero conviene evitar los meses de julio y agosto.

Foto: Guillén Pérez / Héctor de Pereda

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