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Fuerte y jardines de Shalamar en Lahore

Fuerte y jardines de Shalamar en Lahore

Panyab (Pakistán)

  • Autor: info@viajealpatrimonio.com
  • Fecha de publicación: 26 02, 2017
  • Categoría:

Noroeste mogol


La ciudad de Lahore no tiene hoy la diversidad étnica y religiosa que tuvo en el pasado. Los últimos tiempos de guerras y disputas han supuesto un barrido de todo su pasado hindú y sij. En cierto modo, parece que la ciudad vuelve a sus esencias recuperando la mejor época de su pasado, cuando los dirigentes musulmanes mogoles la convirtieron en una de las ciudades más importantes de su imperio junto a Delhi y Agra. Lahore se ha convertido así en un símbolo religioso y cultural de Pakistán, un lugar del mundo en el que la religión se antepuso a la etnia cuando la colonia británica se partió en dos en 1947. Los mogoles dejaron aquí grandes obras a través de dos de sus hombres fuertes. Akbar el Grande construyó el fuerte de Lahore. Poco después, Shah Jahan, responsable del Taj Mahal, diseñó los jardines de Shalamar. Estos son la quintaesencia de los charbagh mogoles. Los charbagh son jardines de inspiración persa que los mogoles enriquecieron con influencias centroasiáticas e hindúes, entre otras.

Piscina y templetes en los jardines Shalamar

Lahore fue fundada según la tradición por la deidad hindú Lava. En realidad, su origen es incierto, aunque se estima que cuenta al menos con dos milenios. Fue una ciudad menor y cruce de caminos entre rajputs, mongoles y musulmanes. Con estos últimos, bajo el imperio gaznávida, comenzó a ganar relevancia al convertirse en su capital en el siglo XI. Fueron sin embargo los mogoles, llegados desde Centroasia, los que proporcionaron la edad de oro de Lahore de 1524 a 1752. La debilidad de los mogoles al final de este periodo hizo que la región de Panyab, encabezada por Lahore, se volviera inestable y sufriera ataques de persas, afganos y otros pueblos. Fue entonces cuando los sijes llegaron del este y situaron aquí su capital. Ellos recuperaron la gloria de los mogoles y restauraron sus monumentos, que se habían abandonado. A mediados del siglo XIX, los británicos se hicieron con la región y también dejaron su sello con varios ejemplos de arquitectura colonial.

El fuerte de Lahore o Shahi Qila está dentro de la ciudad amurallada, la parte más antigua de Lahore. Fue construido sobre otros fuertes anteriores y el diseño actual es de época de Akbar, que en 1575 lo necesitaba para proteger la plaza más al noroeste de su imperio mogol. Fue sucesivamente ampliado por otros dirigentes. En total hay 21 edificios. Entre ellos, los de tono rojizo de arenisca pertenecen a la era de Akbar, mientras que los blancos son más del estilo de Shah Jahan. El fuerte es trapezoidal y tiene varias puertas como las de Masti y Alamgiri. El interior está dividido en la parte pública, orientada a las audiencias y la administración, y la parte privada. En esta segunda hay diversos pabellones y dos harenes: el cuadrángulo de Jahangir y el espectacular Sheesh Mahal. En el fuerte hay también algún ejemplo de arquitectura sij, como el templo Naag.

Entrada al fuerte Lahore desde el pabellón Baradari

Khalilullah Khan, un noble de Shah Jahan, fue el responsable de diseñar los jardines de Shalamar en 1641. Por su posición y su sustrato se eligió un terreno que pertenecía a la familia Mian. A cambio de sus tierras, los Mian fueron elegidos como cuidadores de los jardines durante más de 300 años. En 1962, los jardines fueron nacionalizados por un desencuentro entre el gobierno y la familia Mian. Miden 658×258 metros y están rodeados por una muralla con diseño en greca muy apreciable. Hay tres niveles de jardines y lo más espectacular son las 410 fuentes que descargan sus aguas en distintos canales y piscinas de mármol blanco, incluyendo varias cascadas. Su sistema hidráulico es tan complejo que aún no ha sido plenamente comprendido. Además de los jardines en sí, hay distintos edificios como baños, halls de audiencias, pabellones, etc.

Lahore es hoy una macrourbe de más de diez millones de habitantes, la segunda de Pakistán. El centro amurallado es realmente complejo para orientarse, por lo que se puede optar por algún guía que nos lleve hasta el fuerte y otros monumentos. No hay que perderse la mezquita mogol de Badshahi, la quinta más grande del mundo y monumento más visitado de Lahore. También merece la pena la de Wazir Khan por su cubierta de cerámica decorada. Lo ideal por el calor es viajar de noviembre a marzo. A comienzos de la primavera se celebra el Basant, la competición de cometas más importante del mundo. Por temas de seguridad, algunos años se ha prohibido, así que es mejor informarse. Por la misma época es el Mela Chiraghan o festival de las luces. Celebra la muerte del poeta sufí Shah Hussain, cuya tumba está al lado de los jardines. Estos están a unos siete kilómetros al este de la ciudad amurallada y es preciso utilizar un tuktuk para llegar a ellos. Lahore es una ciudad con una riquísima cultura gastronómica fusión de ideas musulmanas e hindúes. Destaca su variedad regional de cocina tandoori.

Fotos: Guilhem VellutRohaan Bhatti

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