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Garganta de Ironbridge

Garganta de Ironbridge

Midlands del Oeste (Reino Unido)

Solución en forjado


El río Severn no juega en la misma liga que otros ríos europeos, pero tiene el honor de ser el más largo de Gran Bretaña gracias a sus 354 kilómetros. Nace en Gales y se extiende por Inglaterra, por los Midlands del Oeste. En el condado de Shropshire, el río forma una garganta bastante profunda en un entorno boscoso. Esta zona, rural durante mucho tiempo, fue uno de los núcleos de la industrialización temprana del país. Aunque el Severn es atravesado por multitud de puentes históricos como el Bewdley, el más famoso de todos es su puente de hierro: Ironbridge. Tendido en 1781, tiene la distinción de ser el primer puente de hierro forjado del mundo. Al menos, el primero que resultó útil más allá de lo ornamental. Porque lo fue y mucho: no solo se creó un pueblo entero para dar servicio al puente, sino que toda la zona en torno al mismo despuntó durante décadas.

Vista del Ironbridge

El despliegue industrial antecede a Ironbridge, como es habitual. El río Severn separaba a mediados del siglo XVIII distintos centros industriales. Al sur estaban la ciudad industrial de Broseley y la pequeña ciudad minera de Madeley. Al norte quedaba Coalbrookdale, uno de los lugares que presume de ser el nacimiento de la Revolución Industrial. Aquí, Abraham Darby fundió hierro de alta calidad por primera vez en 1709. El río no solo era una barrera natural, sino que proporcionaba materias primas y servía de transporte de materiales. Sin embargo, para el desarrollo de la región resultaba un obstáculo. Se necesitaba un puente, pero no resultaba sencillo. Las orillas tienen tierra muy inestable, había que salvar una gran altura y permitir el paso continuo de barcos. El arquitecto Thomas Farnolls Pritchard tuvo la idea de tender un puente de hierro. Tras convencer a los industriales locales, en 1775 se recaudó dinero. El nieto de Abraham Darby fue el tesorero y líder de la obra. Hubo discusiones sobre la longitud, la pertinencia de usar hierro fundido y el lugar. Al final, en 1777 arrancaron las obras.

Solo un mes después, Pritchard murió, pero su diseño se respetó. Tras más de tres años de obras, el Ironbridge se abrió al tráfico en 1781. El coste final fue de unas 6.000 libras, mucho más de lo presupuestado. Sin embargo, el coste de los peajes y la utilidad del puente hicieron de la empresa un negocio rentable. Tanto es así, que cambió la fisionomía de la zona: se hicieron carreteras y nació un pueblo en la orilla norte. Con el paso de los años y las décadas, Ironbridge ha ido necesitando distintas reparaciones, pero ya en 1795 demostró su resistencia en unas riadas en las que el fue el único puente que no tuvo desperfectos. Su peor momento fue un colapso parcial en 1902. Las precauciones fueron aumentando y en 1934 se cerró al tráfico rodado por miedo a un colapso. Hasta 1950 se siguieron cobrando tasas a los peatones. En ese año, el condado compró los derechos y desde entonces Ironbridge es un monumento protegido.

Hornos de fundición de hierro en Coalbrookdale

No solo el puente es importante en la zona de la garganta de Ironbridge. En Coalbrookdale se conservan los primeros hornos de fundición de hierro y también hay otros históricos en Bedlam y Blists Hill. Hay también minas, casas de trabajadores, almacenes, fábricas e infraestructuras de transporte que unían todos estos puntos. El más curioso es el plano inclinado de Hay. Se trataba de un sistema de raíles que elevaba un barco 63 metros para cargarlo y devolverlo luego al canal de agua. En cuanto al Ironbridge en sí, tiene cinco arcadas y una longitud de casi 31 metros. Se utilizaron para su construcción unas 384 toneladas divididas en 1.700 componentes distintos, fabricados individualmente, que luego fueron ensamblados como un juego de Lego gigante. Los elementos decorativos del puente coinciden con los bocetos de Pritchard, por lo que el respeto al diseño del arquitecto fue total.

La moderna ciudad de Ironbridge está a unos cincuenta kilómetros de Birmingham. Pasada la estela de la Revolución Industrial, hoy el turismo en torno a esta época es la principal actividad. Si queremos una experiencia completa nos podemos alojar en el hotel Tontine, creado en su día por los dueños del puente. El Ironbridge Gorge Museum Trust es el responsable de gestionar hasta diez sitios históricos, por lo que una visita a su página es obligatoria para decidir qué ver. Más rápido es decidirse por hacer el South Telford Heritage Trail. Se trata de una ruta circular de veinte kilómetros que atraviesa hasta 49 puntos de interés histórico, incluyendo por supuesto el Ironbridge. Arranca en el parque de Telford Town, al norte. En agosto se celebra en el río Severn una famosa regata en la que se utilizan unas embarcaciones históricas llamadas coracle. Todos los pueblos de la zona celebran entonces su mayor fiesta.

Fotos: Andre EngelsElliott Brown

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