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Gonbad-e Qābus

Gonbad-e Qābus

Golestán (Irán)

  • Autor: info@viajealpatrimonio.com
  • Fecha de publicación: 28 03, 2017
  • Categoría:

Descanso poligonal


En la arquitectura, las modas marcan el devenir del tiempo en todas las construcciones, incluyendo el arte funerario. En Centroasia y Persia se extendió a comienzos del siglo XI un tipo de tumba en forma de torre, cuanto más vertical mejor. Todo partió de la antigua ciudad de Gorgan, que luego sería borrada del mapa a manos de los mongoles entre los siglos XIV y XV. Gorgan fue en su época la capital del imperio de Hircania, asentado en el sureste del mar Caspio. Aquí disfrutaron de tierras fértiles, pero a cambio estuvieron expuestos a los ataques de Centroasia. También a una fauna hostil que, entre otras cosas, le dio nombre: tierra de lobos. La dinastía ziyárida, ya musulmana, gobernó como pudo porciones de la antigua Hircania. Para uno de sus dirigentes se erigió la poligonal torre de Gonbad-e Qābus, que luego serviría de prototipo para otras muchas.

Vista de Gonbad-e Qābus en medio del parque donde se localiza

Si hoy buscamos en un mapa la ciudad de Gorgan parece que sigue existiendo, pero estaremos en un error. La actual Gorgan fue denominada así por el gobierno iraní sustituyendo el nombre antiguo de una ciudad llamada Astarabad. Las ruinas de la Gorgan clásica están tres kilómetros al norte de Gonbad-e Qābus, ciudad que asumió el nombre de su monumento más famoso, la torre de Qābus. La Gorgan clásica fue la capital de Hircania. Sus primeras referencias nos hablan de su inclusión en la Persia de Ciro el Grande, en la dinastía aqueménida del siglo VI a.C. Aún con cierta independencia, siguió apoyando otras dinastías persas y una de ellas, la de los sasánidas, buscó de hecho refugio en Hircania cuando los árabes invadieron el territorio. Dos dinastías locales se hicieron fuertes: los bavand y los karen. Guardaron distancias con el califato, pero desde el siglo IX empezaron a adoptar el Islam. También tuvieron que repartirse el poder con otras dinastías como los ziyáridas.

Estos ziyáridas ascendieron al poder en el 928 y tuvieron unos primeros años de expansión vertiginosa a costa del califato abasí por la antigua Persia. Estos reaccionaron y los ziyáridas se replegaron al sureste del Caspio, donde lucharon por el control regional con otras dinastías locales. Tras muchos años a la sombra y amagando el asalto al poder, a comienzos del siglo XI Qābus ibn Voshmgir logró ponerse al frente de los ziyáridas. Tantos años de espera para llegar al trono le debieron de agriar el carácter, porque desde el comienzo demostró una crueldad inusitada en su mandato. Tanto era así, que sus generales planificaron una conspiración en su contra que su hijo, Manuchihr, apoyó. Quizá por la deslealtad a su padre, que acabó apresado y ejecutado en el 1012, Manuchihr mandó construir la tumba de Gonbad-e Qābus en su honor. Los descendientes de Qābus tampoco pudieron resistir mucho más: su corta dinastía se agotó a mediados de siglo.

Vista desde abajo de Gonbad-e Qābus

Gonbad-e Qābus destaca desde la distancia en medio de la ciudad moderna, localizada en medio de una planicie. Lo hace gracias a su situación sobre una colina y a los 53 metros de altura con los que cuenta. Está dividida en dos partes: una base decagonal de 35 metros construida con ladrillos de barro cocido no vidriado y un tejado en forma cónica de 18 metros. La base tiene 17 metros de diámetro y cuenta con gruesas paredes de tres metros. En la parte más alta, la Gonbad-e Qābus se estrecha provocando que forme una ligera forma piramidal. Se han estudiado las cuidadas relaciones matemáticas y geométricas de la torre, en la que la razón áurea parece gobernar. Tiene una simetría perfecta que hace que podamos oír nuestro eco rebotando en la pared, incluso estando fuera de la torre. La decoración exterior es casi inexistente, salvo una banda con una inscripción cúfica. En el interior sí que se puede destacar la cúpula en mocárabe. Este tipo de decoración con prismas yuxtapuestos en forma de estalactita es muy común en el arte musulmán y tuvo aquí una de sus primeras muestras.

No es fácil llegar hasta Gonbad-e Qābus. Hay buses desde Teherán, Mashhad o más habitualmente desde la moderna ciudad de Gorgan, que cuenta con un pequeño aeropuerto. Gonbad-e Qābus es hoy una ciudad de unos 130.000 habitantes rodeando la torre, que está en un parque cuya sección sur exige el pago de una entrada. La minoría étnica de los turkmenos es en Gonbad-e Qābus una mayoría. Para departir con ellos, lo mejor es acercarse a una tienda de alfombras, su artesanía estrella. En esta región es imprescindible acercarse a la gran muralla de Golestán. Fue construida por los sasánidas a comienzos de nuestra era para protegerse de los pueblos del norte. Con sus 195 kilómetros fue la segunda muralla más larga del mundo tras la Gran Muralla china.

Fotos: mitra mirshahidiOmid.koli

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