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Grutas de Yungang

Grutas de Yungang

Shanxi (China)

  • Autor: info@viajealpatrimonio.com
  • Fecha de publicación: 12 02, 2017
  • Categoría:

Escultura exprés


En los primeros siglos de nuestra era, el budismo fue ascendiendo desde la India hacia el norte, atravesando en el camino todos los territorios históricos de China. Este rastro dejó una triada de grutas en honor de Buda que son un compendio inacabable de arte: Mogao, Longmen y Yungang. Las dos últimas están relacionadas con los Wei del norte y son una continuación de la otra. Yungang es la primera y está situada en el valle del río Shi Li, en la cara sur de las montañas Wuzhou Shan. Allí, en un breve periodo de sesenta años entre los siglos V y VI, los monjes budistas tallaron la increíble cantidad de 51.000 estatuas y estatuíllas de Buda en todos los tamaños imaginables. Lo hicieron en 252 cuevas, también de todos los tamaños, que conjuntamente representan una fusión del arte budista del sur con la sensibilidad del norte de China.

Uno de los grandes Budas en el interior de Yungang

La dinastía Jin tocó a su fin en el año 420 tras haber gobernado buena parte de la actual China desde el 265. A su finalización, el país se desmembró y la zona norte quedó en manos de los mongoles Wei, de origen tuoba. A su vez, estos Wei se dividieron pocos años después, en el 535. Con ellos fue con quienes el budismo llegó a estos territorios. Fue gracias a la expansión paulatina de la Ruta de la Seda norte. Los Wei fijaron su capital en la actual ciudad de Datong. Lo fue hasta el 494, cuando unas revueltas aconsejaron mover la capital a Luoyang. Así es también como se dividen las grutas de Yungang y Longmen. La construcción de Yungang consta de tres etapas. La primera arranca en el 465 de la mano del monje budista Tan Yao, responsable de las primeras cinco cuevas. Desde el 471 hasta el traslado de la capital, la corte imperial tomó el control y patronazgo de las obras. Finalmente, hasta el 525 la iniciativa privada fue la norma. Datong quedó ese año prácticamente desierta tras unas nuevas revueltas.

El proyecto de Yungang estaba acabado, pero desde muy pronto se vio la necesidad de hacer algo para conservar las cuevas, pues la arenisca no combina bien con las habituales tormentas de arena de la zona. Las primeras iniciativas progresaron con la dinastía Liao, que en el siglo XI construyó diez templos a la entrada de las cuevas para protegerlas. Desgraciadamente, pocos años después un incendio acabó con estos templos. Los Ming colocaron unos siglos después un castillo, una muralla defensiva y una baliza que aún siguen presentes. Lo más destacado, no obstante, llegó con los Qing. De ellos son cinco de los seis templos que volvieron a cubrir las entradas de las cuevas principales desde 1621. En el último siglo se han tapado diversas grietas y se han plantado multitud de árboles para amortiguar el efecto de la arena.

Exterior protegido por templos de las cuevas de Yungang

La primera foto de Yungang es el kilómetro de roca con más de 250 cuevas consecutivas. Está aderezado con unas mil estatuas excavadas en la misma roca. Yungang se convirtió en el centro del arte en el norte de la China, especialmente concentrado en las cinco primeras cuevas. Estas tienen forma de U y un techo arqueado que deja espacio para los grandes Budas de 13-15 metros. Cada cueva tiene una puerta y una ventana y está plagada de pequeñas estatuíllas de Buda. En la segunda fase constructiva, muchas de las cuevas van por parejas gemelas o triadas. En general presentan un estilo Han más estandarizado, con cuevas cuadradas y espacios claramente delimitados. En cada cueva hay grandes fragmentos de pared dedicados a pinturas murales de gran nivel. En la parte oeste, conocida como el valle del rey dragón, están las cuevas de la tercera y última fase. Al responder a iniciativas privadas individuales, el tamaño y calidad de las cuevas varía mucho. En general se puede decir que el estilo se simplificó, pero simultáneamente se estilizó.

Las grutas de Yungang están a solo 16 kilómetros de la actual Datong. Es una urbe de rapidísimo crecimiento que se sitúa a unas cinco horas al oeste de Pekín. También hay un pequeño aeropuerto disponible, aunque lo habitual es ver Datong en ruta. Se suele dedicar un día entero al combinar la visita a Yungang con la visita al monasterio colgante. Este monasterio, suspendido a 75 metros del suelo en una pared vertical, es una de las fotos más típicas de China. Destaca además por estar simultáneamente dedicado al daoísmo, budismo y confucionismo. Se puede llegar a Yungang en autobús desde la ciudad, pero precisamente para combinar ambos destinos lo ideal es un taxi. En Yungang es recomendable utilizar un guía local para seleccionar las cuevas a ver. También hay un museo, recomendable si vamos con tiempo de sobra.

Fotos: Julie LaurentAllan Howell

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