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Independence Hall

Independence Hall

Pensilvania (EEUU)

  • Autor: info@viajealpatrimonio.com
  • Fecha de publicación: 12 03, 2016
  • Categoría:

Independencia para una nueva era


No hay duda de que el país más influyente en el último siglo han sido los Estados Unidos de América. Este enorme estado, adalid del liberalismo y el capitalismo, ha conseguido su hegemonía en poco tiempo. Apenas algo más de 200 años cubren su historia, comenzada con la declaración de su independencia de la Corona Británica. En aquellos tiempos, EEUU no contaba con un territorio tan vasto como hoy. Apenas trece estados fueron los que dieron el paso a finales del siglo XVIII. Tanto la firma de independencia como la redacción de la constitución tuvieron lugar en una ciudad central en aquellos momentos: Filadelfia. Esta ciudad, antes de pasar el testigo a Washington D.C. en 1800, fue capital durante diez años. Allí, en el Independence Hall, parte del Independence National Historical Park, se firmaron los documentos que vieron nacer a EEUU. Nombres como George Washington, John Adams, Benjamin Franklin o Thomas Jefferson resuenan aún en sus paredes como legado de un periodo histórico cuya influencia en la actual política es difícil de igualar.

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Torre del Independence Hall junto a una bandera estadounidense

Las relaciones entre Gran Bretaña y su colonia empezaron a resquebrajarse en 1773. Todo comenzó con un conflicto puramente económico en torno a un producto tan simple como el té. Ese año se firmó el Acta del Té, que favorecía los intereses de una débil East India Company frente a la importación del te holandés, considerado contrabando por la Corona. La reacción con el motín del té en Boston llevó a los colonos a tirar toda la mercancía británica a la bahía de Boston. La respuesta fue la promulgación de las históricas Leyes Intolerables. Estas a su vez tuvieron como respuesta el boicot a los productos británicos y en último término la Guerra de la Independencia. El Comité de los Cinco, formado por históricos delegados de las Colonias Unidas, firmó en Filadelfia la declaración de independencia el 4 de julio de 1776. No fue hasta 1781 cuando hubo ratificación por parte de los trece estados históricos. Los primeros años significaron un limbo legislativo que se intentó solucionar en 1786.

Los principales problemas tras diez años eran la regulación del comercio y el establecimiento de una entidad federal. Aunque se congregó a los estados para modificar artículos concretos de la Confederación, rápidamente se dejó entender que estaba en juego la redacción de toda una nueva constitución en la que decidir la separación de poderes, elección de jueces, duración de legislaturas, etc. Con George Washington como presidente de la convención se arrancó sobre la base de un ambicioso Plan de Virginia, muy centralista, para ir dando más poder a los estados y llegar al denominado Compromiso de Connecticut. El gobernador Morris realizó la redacción final y, aún rodeada de dudas, la constitución fue votada positivamente el 17 de septiembre. Algunos temas, como la abolición del esclavismo, se quedaron en simples compromisos de futuro, lo que al final derivaría en la Guerra de Secesión.

Sala del Independence Hall en la que se firmó la independencia del Reino Unido

Sala del Independence Hall en la que se firmó la independencia del Reino Unido

En la calle Chestnut, en un edificio levantado en 1753 bajo el diseño de Andrew Hamilton, está el Independence Hall, testigo de estos dos momentos históricos. Contiene además los documentos originales. Este modesto edificio de ladrillo rojo en estilo georgiano está cargado de simbolismo, como todo el Parque Histórico en lo que se denomina la milla cuadrada histórica de EEUU. La Campana de la Libertad coronaba el Hall, pero en su primer tañido se resquebrajó. Fue arreglada y usada para llamar a los asamblearios a las votaciones, pero finalmente se retiró y ahora está frente al edificio. En los alrededores hay hasta veinte edificios históricos como Franklin Court, el First y Second Bank of the United States o el Carpenters’ Hall, donde se reunieron asamblearios de la Confederación a raíz del incidente del té. También aquí están la primera residencia del presidente de los EEUU y el primer Congress Hall, hábiles mientras Filadelfia fue capital.

Todos los edificios fueron poco a poco reconvertidos en edificios municipales y, finalmente, tras varios intentos, pasaron a formar el Parque Histórico en 1956. La visita es gratuita, pero es muy recomendable reservar previamente. Hay visitas guiadas y muchas de ellas adornadas con actores vestidos de época, ideal para los niños. Si se quiere algo más interactivo, hace poco que abrió el National Constitution Center, muy valorado pero ya de pago. Filadelfia se encuentra hora y media de Nueva York, por lo que una excursión de un día es perfecta. Es interesante ir los primeros viernes de cada mes, cuando las galerías de arte y diseño estrenan colecciones y la ciudad sale a la calle. El centro de Filadelfia es también escena de una de las noches más famosas del país, llena de clubs y discotecas.

Foto: bigbirdz / Runs With Scissors

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