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Isla de Surtsey

Isla de Surtsey

Archipiélago Vestman (Islandia)

  • Autor: info@viajealpatrimonio.com
  • Fecha de publicación: 21 12, 2015
  • Categoría:

La isla más joven


Los geólogos y biólogos están acostumbrados a trabajar con las trazas que la actividad de la Tierra ha ido dejando a lo largo de millones de años. Los procesos geológicos se extienden durante tanto tiempo, que lo que hoy vemos en la Tierra parece una foto fija. Sin embargo, a escala geológica no dejan de suceder cosas. Cuando los tiempos geólogico y humano se cruzan, surgen oportunidades únicas. Esto es lo que supone la isla de Surtsey para los científicos de nuestro tiempo. Esta joven isla cuenta apenas con unos cincuenta años. Desde el primer momento, los científicos han podido ver de cerca cómo nace una isla y los fenómenos geológicos y biológicos que acompañan este acontecimiento en los siguientes años. No es coincidencia que Surtsey se encuentre en Islandia, un país que ya de por sí vive en una zona tectónicamente animada por ser la unión de las placas Euroasiática y Norteamericana. Aquí, la isla de Surtsey, al sur del archipiélago Vestman, se ha convertido en un laboratorio sin igual en todo el planeta. Los biólogos y geólogos no lo están desaprovechando.

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Vista desde un barco de la vegetación de Surtsey

Corría el año 1963 cuando un barco pesquero se acercó a una columna de humo que salía del mar. El capitán pensó que un colega estaba teniendo problemas, pero lo que en realidad estaba sucediendo es que un volcán submarino emitía sus primeras señales de que iba a emerger como una nueva isla. La actividad volcánica no había empezado muchos días antes. Había cogido por improvisto a los científicos, pues no parecía probable una emersión en una zona con 130 metros de profundidad. Tan solo unas señales registradas por un sismógrafo a 140 kilómetros, unos días antes, apuntaron a lo que iba a suceder. Las continuas erupciones volcánicas fueron venciendo la presión del agua y la mañana del 14 de noviembre Surtsey asomó por encima del nivel del agua. En solo diez días, la nueva isla fue tomando un tamaño más que apreciable y forma redondeada. En febrero del año siguiente alcanzó su diámetro máximo con más de 1.300 metros. No pararon aquí las erupciones, la expulsión de materia y ríos de lava, que se prolongarían durante cuatro años.

Surtsey, nombrada así en honor al líder de los gigantes de fuego de la mitología nórdica, fue visitada en primer lugar por unos periodistas franceses. Pusieron pie en tierra más de un año después de la emersión, pero no pudieron quedarse más de quince minutos debido a las explosiones. Otros animales se fueron animando a dar la bienvenida a Surtsey. Antes incluso de que la erupción acabara, las gaviotas empezaron a visitar la isla. A bordo de sus cuerpos o gracias al viento, la vida empezó a llegar a Surtsey. Antes de terminar la década había ya diez especies habitando la isla, incluyendo plantas vasculares. Ahora son más de 160. Distintas aves empezaron a anidar en los años 70. En los 80 se instaló una colonia de focas en la parte norte. En el 2004 llegó el pájaro más simbólico de Islandia, el frailecillo, que en la vecina isla de Heimaey tiene una colonia con diez millones de ejemplares.

Vista aérea de Surtsey

Vista aérea de Surtsey

La isla está sirviendo para construir modelos de predicción de aumento de especies y reducción de la erosión. Esta erosión es el otro punto de interés científico de Surtsey. El tamaño de la isla se ha reducido aproximadamente a la mitad desde su nacimiento, aunque la reducción de tamaño está yendo a menos y no se prevé que la isla vaya a desaparecer. A comienzos de 1964, las explosiones dejaron paso a los flujos de lava, bastante más resistentes a la erosión que la escoria procedente de las explosiones. Actualmente, Surtsey tiene 155 metros en su punto más alto, gracias sobre todo a que la actividad submarina produjo una escarpadura en medio de las explosiones. Desde el primer día de vida de la isla, esta ha estado protegida para no alterar los procesos naturales que están sucediendo. Actualmente no se puede pisar la isla de Surtsey salvo si eres uno de los científicos autorizados para ello, lo que tampoco es fácil. Cualquier pequeña alteración puede cambiar totalmente el ecosistema. Con esta mínima incidencia la vida fluirá sola, como la propia isla.

Por tanto, es obvio que todo turismo sobre la isla está prohibido. Lo que sí es posible es navegar relativamente cerca de ella, aunque tampoco está permitido acercarse demasiado. Para rodearla hay excursiones que parten de la vecina y habitada isla de Heimaey, que sufrió su propia erupción en 1973. Solo es posible hacerlo en verano, cuando el clima lo permite, y tampoco es una experiencia apasionante: paisajísticamente Surtsey es una isla volcánica como hay a cientos en el mundo. Merece más la pena acercarse al Reykjavik Culture House en la capital del país, donde hay toda una planta dedicada al nacimiento y exploración de Surtsey.

Foto: Brian Gratwicke / Bruce McAdam

    2 Comentarios

  1. Que historia mas curiosa. Me encantaría ir en un futuro a Islandia, es uno de mis destinos soñados. Me apunto sin duda el sitio, tiene que ser una pasada navegar relativamente cerca de una isla tan reciente.

    Un saludo!!

    • Creo que a nivel de naturaleza es mi viaje más esperado, aunque me tiren más las piedras. Es un destino espectacular y distinto, sin duda 🙂

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