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Kalwaria Zebrzydowska: conjunto arquitectónico manierista y paisajístico y lugar de peregrinación

Kalwaria Zebrzydowska: conjunto arquitectónico manierista y paisajístico y lugar de peregrinación

Pequeña Polonia (Polonia)

  • Autor: info@viajealpatrimonio.com
  • Fecha de publicación: 2 11, 2017
  • Categoría:

Calvario contrarreformista


La Contrarreforma nacida en el Concilio de Trento a mediados del siglo XVI tuvo uno de sus focos de actuación principales en Polonia. Allí, el éxito del catolicismo se convirtió con el tiempo en un símbolo de identidad nacional, sacándose a relucir en sus guerras contra Suecia o al soportar invasiones de sus vecinos. Rodeada por países en los que la Reforma tuvo más éxito, la postura polaca también sumió al país en cierto aislamiento. En plena ola contrarreformista, un noble polaco tuvo una visión desde su castillo en la pequeña localidad de Lanckorona: replicar el monte del Calvario en Jerusalén en el monte Zarek. En Europa se había extendido la costumbre de levantar estos calvarios, dado que Jerusalén estaba en manos infieles. Unas décadas después, el enclave se había convertido en un paisaje modificado en el que multitud de templos manieristas y barrocos despuntaban entre árboles. Desde el comienzo, Kalwaria Zebrzydowska recibió multitud de peregrinos que se multiplicaron al traer un cuadro cuya virgen se aseguraba había derramado lágrimas.

Basilíca de Santa María en Kalwaria Zebrzydowska

Unas décadas antes, la Reforma había penetrado Polonia por el oeste, por su lado más germánico. En 1573, estos protestantes lograron una victoria muy significativa al promulgarse una ley de tolerancia religiosa. Polonia se convirtió en refugio de protestantes vecinos y, a finales de siglo, un séptimo de los polacos era protestante. Los dirigentes católicos asumieron las tesis de Trento para batallar esta situación. La primera fase fue más persuasiva y en ella se enmarca el realce del espiritualismo en lugares como Kalwaria Zebrzydowska. Sin embargo, a partir del siglo XVII la guerra fue más directa. Sin llegar a los excesos de otros países católicos, se promulgaron nuevas leyes con la complicidad de la Corona que básicamente discriminaban totalmente a los protestantes. La estrategia fue exitosa y en el siglo XVIII la situación se había aplacado, especialmente entre la nobleza. Buena culpa en la tarea la tuvo también la expansión de órdenes religiosas como los jesuitas o los franciscanos.

Los segundos fueron los principales beneficiados del proyecto del gobernante de Cracovia, el noble Mikolaj Zebrzydowski. Las obras de Kalwaria Zebrzydowska empezaron en el 1600 con la capilla de la Crucifixión y acto seguido con la basílica de Santa María. Esta contó con el diseño de Giovanni Maria Bernardoni, un italiano muy solicitado por entonces en Polonia y Lituania. Su proyecto lo levantó el flamenco Paul Baudarth, que en los siguientes templos impuso su propio estilo, el manierismo holandés. La disposición de los templos en Kalwaria Zebrzydowska, que en total sumaron 42 con el paso de los años, sigue un riguroso plan establecido desde muy pronto por el matemático y astrónomo Feliks Zebrowski. Este siguió un mapa de Jerusalén trazado por Christian Kruik van Adrichem que sirvió de guía para replicar el Calvario al lado de Cracovia. Los herederos de Zebrzydowski fueron fieles a los planes y la colina se convirtió progresivamente en centro de peregrinación para los polacos. En 1617, de hecho, nació un pueblo para dar servicio a estos.

Capilla en forma de corazón en Kalwaria Zebrzydowska

Lo primero a apreciar en el Calvario es el propio paisaje de montaña boscosa por el que corren afluentes del río Vistula. La naturaleza en Kalwaria Zebrzydowska forma parte inherente de la espiritualidad del lugar. Su plano cenital es casi una elipse en la que se acumulan jardines, avenidas arboladas y los templos. Estos guardan una unidad estilística bastante pronunciada en torno al manierismo, un estilo a caballo entre el renacentista y el barroco, que también asoma en Kalwaria Zebrzydowska. Los edificios varían sin embargo en planta, con algunas muy particulares: las hay circulares, triangulares, pentagonales e incluso uno con forma de corazón. Los colores exteriores también son muy variados, aunque siempre potenciando colores pastel. La Basílica de Santa María y su monasterio franciscano adjunto son el foco principal, tanto arquitectónica como espiritualmente.

El pueblo que comparte nombre con Kalwaria Zebrzydowska tiene apenas 5.000 habitantes, por lo que la mayor parte de la gente viene directamente desde Cracovia. Este lugar es menos visitado que las minas de sal de Wieliczka o Auschwitz. Aquí las visitas son principalmente de católicos polacos en peregrinación. Todos, peregrinos y turistas, suelen hacer un recorrido circular partiendo de la Basílica y viendo todos los templos en el paseo. El momento álgido de la colina es en Semana Santa, concretamente el Viernes Santo, día del calvario. Si vamos en verano, más habitual para Cracovia, aún podremos ver la colina llena de peregrinos si vamos el 15 de agosto. Las ruinas del vecino castillo Lanckorona son visitables.

Fotos: magro_krPiotr Krawiec

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