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Kutná Hora: centro histórico de la ciudad, iglesia de Santa Bárbara y catedral de Nuestra Señora de Sedlec

Kutná Hora: centro histórico de la ciudad, iglesia de Santa Bárbara y catedral de Nuestra Señora de Sedlec

Bohemia Central (República Checa)

  • Autor: info@viajealpatrimonio.com
  • Fecha de publicación: 24 11, 2017
  • Categoría:

Plata con caducidad


La Reforma religiosa del XVI no surgió de la nada. Anteriormente, varios movimientos habían denunciado los excesos del Papado en la misma línea que hizo Lutero. Dos nombres clave son los de John Wycliffe y Jan Hus. Las ideas del primero las propagó el segundo en Bohemia. En ello fue fundamental el decreto de Kutná Hora, que le dio vía libre en la universidad de Praga y simultáneamente enemistó al rey de Bohemia con el emperador y sus vecinos. Esto sucedió en 1409 y diez años después arrancaron una serie de guerras, llamadas husitas, que sangraron Bohemia durante quince años. La herejía se había convertido en símbolo nacional y el emperador Segismundo no lo toleró. Kutná Hora volvió a ser clave en el conflicto al albergar una batalla en la que los taboritas, la facción más radical de los husitas, repelieron a las tropas imperiales gracias al innovador uso de la artillería. Finalmente, el catolicismo venció y Kutná Hora fue reconstruida. Aún le quedaban unos años más siendo la segunda ciudad del Reino y rival histórica de Praga.

Convento jesuita e iglesia de Santa Barbara en Kutná Hora

La historia de Kutná Hora está íntimamente ligada a la cantera de Osel, por entonces una de las minas de plata más prolíficas del centro de Europa. Se conocían desde el siglo X, pero la explotación arrancó de verdad cuando en 1260 llegó una multitud de mineros. Entonces, el territorio era propiedad de los monjes cistercienses de Sedlec, instalados allí desde 1142 por iniciativa de la abadía alemana de Waldsassen. Los mineros llamaron a esta zona Kuttenberg y la ciudad empezó a crecer, ayudada también por la regulación minera impulsada por Wenceslao II de Bohemia. La plata pudo permitir la reconstrucción de Kutná Hora, pero cuando en el siglo XVI esta empezó a agotarse, se inició un declive sin fin. Las anegadas minas, la pérdida de privilegios políticos, las plagas y las guerras precedieron el gran incendio de 1770 que puso la puntilla a la ciudad.

Esta historia marca el diseño de Kutná Hora, básicamente inexistente. La ciudad se estiró por el valle de Vrchlice a partir de asentamientos mineros y es difícil identificar un centro. La historia también marca que el gótico sea el estilo predominante. La Corte Italiana no es solo el edificio civil más relevante, sino lo que más se acerca a un centro. Aquí se acuñaron durante mucho tiempo las monedas de la plata de la montaña. Recibe su nombre porque estos artesanos solían ser italianos. Progresivamente se convirtió en residencial real, sobre todo tras una reforma del XIV. El incendio provocó otra reforma, pero esta vez poco fiel con el pasado del edificio. Centro minero de excelencia fue también la iglesia de Santa Bárbara, patrona de los mineros. Su construcción empezó en 1388, pero primero las guerras husitas y luego el estancamiento económico prolongaron su construcción incluso hasta 1905. El gótico tardío es protagonista, pero hay un aire barroco jesuita. En el interior destacan vidrieras, algunos frescos medievales y el coro, que sustituyó a ocho capillas radiales.

Catedral de Sedlec en Kutná Hora

El barrio de Sedlec fue siempre el centro de la vida monacal, con centro en la iglesia de Nuestra Señora. Es una de las primeras construcciones góticas de Bohemia, levantada sobre el 1300. Los husitas la quemaron y estuvo en ruinas dos siglos. En 1700 se pidió una restauración a Jan Blažej, quien tuvo la feliz idea de fusionar dos estilos aparentemente irreconciliables: gótico y barroco. Impresionan sus bóvedas y su fachada principal. El cementerio de Kutná Hora es también muy visitado. Se popularizó cuando el abad del monasterio trajo en 1278 tierra de las Cruzadas. Esto hizo que muchos bohemios quisieran ser enterrados aquí. Cuando en 1400 se construyó una iglesia, se removieron toneladas de tierra y unos 50.000 esqueletos. Los huesos fueron guardados en una capilla subterránea convertida en osario. En 1870 se pidió a František Rint poner orden entre tanto hueso. Este decidió que lo mejor era utilizar los huesos como materia prima para diseñar lámparas, escudos de armas, custodias, etc. El resultado es tan macabro como sugerente.

Kutná Hora sigue siendo hoy una modesta ciudad de 20.000 personas, muy lejos de cuando rivalizaba con Praga. De la capital checa llegan la mayor parte de turistas en un viaje de ida y vuelta de un día. Es muy factible, pues apenas las separan ochenta kilómetros. El tren es el medio de transporte idóneo. Una vez en la ciudad hay que tener en cuenta que esta se alarga más de tres kilómetros con muchas zonas residenciales sin interés entre los monumentos. Por eso hay distintos medios de transporte para moverse entre los puntos principales. Si queremos dar un paseo por el centro, lo mejor es ir a la calle Sultysova. Una vez visitadas las iglesias es una opción visitar las minas de plata, que cuentan con tours guiados.

Fotos: Chris WaitsLyn Gateley

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