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Mesetas centrales de Sri Lanka

Mesetas centrales de Sri Lanka

Centro y Sabaragamuwa (Sri Lanka)

  • Autor: info@viajealpatrimonio.com
  • Fecha de publicación: 5 05, 2017
  • Categoría:

Islas verdes


La isla de Sri Lanka se separó de la península de Decán, es decir la India, hace unos veinte millones de años, durante la era del Mioceno. A pesar de ello, la cercanía ha hecho que ambos territorios compartan hasta cierto punto clima, fauna y flora. La excepción a esto es la zona más alta de Sri Lanka: la zona de las mesetas centrales. La razón es que las propias zonas bajas de Sri Lanka han ejercido una función de barrera desde que el clima en ellas se volvió ostensiblemente más seco. Por eso, en las zonas por encima de mil metros de Sri Lanka existen multitud de especies endémicas de alto valor. La mala noticia es que solo ahora somos conscientes del tesoro que guardan estas regiones. La agricultura intensiva de te y especias, la minería ilegal y las talas han deforestado esta región hasta el punto de casi acabar con ella. Como si fueran oasis, sobreviven zonas protegidas que apenas suman 450 kilómetros cuadrados.

Vista del pico Adam rodeado de nubes

Los bosques comienzan en mil metros y acaban en unos 2.500, cuando se alcanzan las mayores alturas. La media de altitud está sobre los 1.800, donde están la mayor parte de las mesetas. Esta altitud hace que las temperaturas sean más bajas que en las tierras bajas, lo que sumado a la excepcional humedad de Sri Lanka hace que muchos bosques estén cubiertos por una espesa neblina la mayor parte del día y del año. También por ello parten de aquí las principales cuencas fluviales de la isla. Se distinguen dos subzonas según su flora: la submontana por debajo de 1.500 y la montañosa por encima de esa altitud. En extensión hay otras dos. La primera es la unión de los Parques contiguos de Peak Wilderness, establecido ya en 1940, y Horton Plains a su derecha. Atravesando el valle de Dumbara llegamos a la tercera, la cordillera Knuckles, cuya protección se inició en 1873.

Peak Wilderness guarda en su interior el lugar más mítico de todos, el pico de Adán o Sri Pada. Sus 2.273 metros no lo hacen el más alto, pero la forma de huella que tiene su cima ha dado lugar a todo tipo de leyendas. No es fácil encontrar un lugar que sea sagrado para las cuatro principales religiones del mundo. Alrededor del pico de Adán hay otros muchos parecidos como el Bena Samanala y una extensión que fue muy dañada en tiempos británicos por las plantaciones de te. Al este, en Horton Plains, subimos en altura y hay mesetas a 2.300 metros. En Horton es muy famoso el acantilado del fin del mundo, uno de los puntos más verticales del mundo con una caída de 870 metros. También es muy visitada la catarata Baker, de uno de los numerosos ríos que parten del Parque. Aquí se desarrolló la cultura Balangoda hace unos 30.000 años. También hay culturas prehistóricas en Knuckels, cuyos cinco principales picos tienen forma de nudillos: de ahí su nombre.

Vista desde la cima del Fin del Mundo, en Horton

La mitad de las plantas con flores, un tercio de los árboles y arbustos y la mitad de la fauna endémicas de Sri Lanka está en estos pequeños Parques Nacionales que suponen el 1,5% de la superficie. Con esto se podría concluir en cuanto a la riqueza de la riquísima biodiversidad de las mesetas centrales. Sri Lanka tiene otras plusmarcas, como la de la especie que se creyó durante más tiempo exitinguida. Se trata de una seta, la Adenomus kandianus, que tras 133 años pasó de estar extinguida a muy amenazada al encontrarse un ejemplar en 2009. La fauna está caracterizada por pequeños mamíferos como roedores, musarañas y murciélagos. En lo alto de la cadena trófica está el leopardo de Ceilán. Está amenazado, como dos primates con subespecies endémicas: el langur de cara púrpura y el loris esbelto rojo. Las aves tienen cinco especies endémicas y los reptiles muchas más. Más del 60% de los presentes lo son, pero podrían ser más, porque aún se estima que existen especies desconocidas.

La segunda ciudad del país, Kandy, sirve como puerta de entrada a los tres Parques por estar rodeada de los mismos. Lo más práctico es el transporte privado, aunque en temporada alta hay buses a determinados sitios como el pico de Adán. Esta temporada alta es de enero a marzo. En ningún caso hay que venir a esta zona de mayo a septiembre, pues las lluvias no solo arruinan viajes sino que hacen el terreno muy peligroso. Al pico de Adán llegan unos dos millones de peregrinos y turistas cada año. Aquí estuvieron en su día famosos viajeros como ibn Batuta y Marco Polo. De todas las rutas, la más practicable que atraviesa el Parque es la de Palabaddala. Todas las rutas terminan en una zona de escalones pesada, pero asequible. La ruta que lleva al fin del mundo en Horton es de solo diez kilómetros, pero es vital llegar antes de las 9 de la mañana para no encontrarse con un mar de nubes que arruine la sensación. En cuanto a Knuckles, es donde más rutas a través de los bosques hay. Podremos ver pequeños pueblos, cuevas y cataratas.

Fotos: Amila Tennakoongωen

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