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Monumentos históricos de Makli, Thatta

Monumentos históricos de Makli, Thatta

Sind (Pakistán)

  • Author: info@viajealpatrimonio.com
  • Date Posted: 22 06, 2016
  • Category:

Necrópolis para trazar la historia del Sind


El delta del río Indo, uno de los que tienen más historia del mundo, está cargado de historia. Allí se sitúa actualmente la región pakistaní del Sind, cuyo nombre proviene del mismo río. Es una pujante región económica gracias a la megalópolis de Karachi, la ciudad más poblada del país con más de doce millones de habitantes. Del siglo XIV al XVIII, el centro de poder del Sind estaba unos 100 kilómetros al este de Karachi, en la ciudad de Thatta. Desde aquí se gobernaba una de las regiones más complejas de Asia, siempre a medio camino entre el Islam y el hinduismo, es decir, entre Persia y la India. Para trazar la historia del Sind en este periodo de tiempo no hay mejor forma que subir a la colina de Makli. Allí se puede pasear entre las miles de tumbas que hay en su necrópolis, la considerada más grande del mundo. Se calcula que hay más de 125.000 tumbas de dirigentes, santos sufíes y todo tipo de ciudadanos del antiguo Sind.

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Tumba de Ibrahim bin Mirza Muhammad Isa Tarkhan

Es posible que el origen de Thatta sea la mítica ciudad de Patala, principal puerto del Indo en tiempos de Alejandro Magno. Lo que es seguro es que desde el siglo XIV la ciudad ascendió gracias a la dinastía Samma, una tribu de origen rajput iniciada por Jam Unar. En 1339, Unar declaró su independencia de Delhi. Durante más de 200 años, el Sind caminó por su cuenta, aunque siempre gestionando su relación con Delhi. Más aún con el sultanato de Gujarat, al oeste de la India, del que dependió económica y políticamente. En el lado de las enemistades, los argunes y tarjanes de Centroasia golpearon la ciudad varias veces. Una de esas tribus centroasiáticas, los mogoles, conquistó en 1592 el Sind y casi toda la India. De esta época es la mezquita más relevante de la ciudad. Es la de Shah Jahan, el también responsable del Taj Mahal. Merece la pena visitarla unto con la de Dagbir. Destacan sus 93 cúpulas, que generan una acústica perfecta, y su gran trabajo de azulejos, el más importante del Sind.

En 1739, los mogoles sufrieron el acoso de los persas dirigidos por Nader Shah. Cedieron el territorio del Sind y este nunca volvió a ser el mismo. Por entonces había ya comerciantes británicos y holandeses en Thatta, pero la ciudad declinó de todas formas. A la pérdida de relevancia política se sumaron problemas por la sedimentación del río Indo. Toda esta historia se puede trazar en la colina de Makli, la necrópolis que parece que mandó construir Jam Tamachi en el siglo XIV a partir de una primera mezquita. Por la gran presencia de santos en ella se ha convertido en lugar de peregrinación para los pakistaníes. También, poco a poco, en destino turístico. En su recinto de ocho kilómetros de diámetro están representadas las distintas etapas de la ciudad: samma, argun, tarjal y mogol.

Tumba de Jam Nizamuddin

Tumba de Jam Nizamuddin

La parte samma y mogol es seguramente la más interesante por contener los principales mausoleos, construidos en las épocas más gloriosas de Thatta. En estos mausoleos confluyen estilos hindúes y musulmanes con un toque local propio. En este sentido destaca la decoración con piedras que hace uso de modelos que los persas destinaban para la decoración con azulejos. También destacan la instalación de baldaquines sobre las tumbas y los recintos amurallados. Las más relevantes son la tumba de Jam Nizamuddin II de comienzos del XVI, de arenisca con medallones florales y geométricos; la de Isa Khan Hussain II, de 1651, con dos pisos y una cúpula; y la de Diwan Shurfa Khan, de 1638, muy colorida. Las tarjanas y argunes representan estilos más centroasiáticos. Por ejemplo, la de Jan Beg Tarjan, de 1600, es octogonal con una cúpula azul y turquesa. La necrópolis se dejó de usar tras el fin de los mogoles. Gracias a ello se ha conservado, pero los vientos salinos y las riadas están progresivamente dañando muchas de las estructuras.

Thatta es hoy una ciudad mediana de 220.000 habitantes. Seguramente crecerá cuando se convierta en capital de su propia región, como está planificado. Se puede llegar desde Karachi en transporte privado. La necrópolis es muy grande, por lo que hay que planificar bien el recorrido y estar preparado para el calor. No hay apenas servicios; hasta hay que buscar a los poseedores de las llaves que abren muchos de los mausoleos. Para completar la excursión de un día se puede ir por la tarde al lago Haleji, el mejor de Pakistán para contemplar avifauna. Entre medias hay que comer en Thatta, no en Makli. Allí se puede degustar la comida sind, de fuerte influencia india. Eso sí, cambiando el cerdo por la ternera por las limitaciones religiosas. Es típico el chapati, un típico pan plano indio, y el arroz para acompañar diversos curris.

Foto: Furqan Imran / Syed HussainHyder Zaidi

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