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New Lanark

New Lanark

Escocia (Reino Unido)

Industria humanizada


El socialismo utópico fue una corriente ideológica que nació a comienzos del siglo XIX. Tuvo sus principales representantes en Francia y Reino Unido. De Francia llegaron ideas como los falansterios de Charles Fourier o las teorías de Saint-Simon. Sin relación directa con ellos, en Reino Unido el principal representante fue Charles Owen. La diferencia con los pensadores franceses fue que Owen llegó a sus teorías partiendo de la práctica. Su suegro, David Dale, era un exitoso empresario que había montado un sistema de fábricas de algodón llamado New Lanark. Cuando Owen se puso al mando, la comunidad de más de 2.000 trabajadores supuso un experimento en vivo en el que puso en práctica sus primeras ideas utópicas. El éxito de su empresa le llevó a cotas mayores. Se pasó a la teoría publicando varios libros. También se mudó a EEUU, donde fundó New Harmony, la que tenía que ser su comunidad idílica. Fracasó en el intento, pero sus consecuencias en New Lanark perduraron. A Owen se le considera el fundador del movimiento cooperativo en Reino Unido. Posteriormente, las ideas de los socialistas utópicos fueron absorbidas por el socialismo en sí.

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New Lanark desde la entrada al pueblo

La aventura comenzó, siendo estrictos, con David Dale. Este británico había trabajado para un tejedor en Paisley, pero quería lanzar sus propias iniciativas empresariales. En 1768 montó su primera empresa importando hilo de Holanda. El salto cualitativo llegó al casarse con la hija del presidente del Royal Bank of Scotland. Esto le dio una posición privilegiada en la burguesía de Glasgow. Invitó entonces a Richard Arkwright, exitoso industrial textil del valle del río Derwent, para importar sus molinos movidos con agua. Aunque la colaboración no funcionó del todo, Dale abrió en 1786 New Lanark. Parece que la abundancia de mano de obra en la zona y la fuerza del río Clyde fueron las claves a la hora de elegir el lugar. Años después, su hija se casó con Charles Owen.

Con Dale, New Lanark funcionaba como otras fábricas-pueblo de Reino Unido. Las condiciones no eran especialmente espantosas, pero dejaban bastante que desear. El trabajo infantil, la falta de higiene y la abundancia de alcohol eran la norma. Lo más característico del sistema era el pago de los honorarios mediante cupones, no en divisa normal. Estos cupones eran cambiados en las tiendas del propio pueblo. Owen se puso al mando en 1800 y unos años después empezó a poner en práctica sus ideas. No cambió del todo el sistema, pero lo dignificó. Bajó los precios de los economatos hasta el precio de coste y limitó la venta de alcohol. Cuidó especialmente a los niños, para los cuales abrió la primera escuela infantil del país en 1817. Apostó también por limitar el número de horas trabajadas. Los socios empresariales de Owen no vieron bien estas modernidades. Le vendieron su participación y Owen tuvo vía libre. Su éxito económico y humano empezó a atraer a políticos e incluso el zar ruso Nicolás I visitó la ciudad.

Edificios de New Lanark

Edificios de New Lanark

Cuando se fue Owen, la aventura principal había acabado, pero New Lanark siguió en funcionamiento hasta 1968. Por entonces ya se había creado la New Lanark Association para evitar el deterioro de los edificios. Actualmente viven allí unas 200 personas. Algunos son dueños privados de sus viviendas, pero la mayoría viven de un alquiler que gestiona la New Lanark Trust. Todo en la ciudad se cuida para que mantenga su aspecto original datado en la primera mitad del siglo XIX. Este diseño integraba la vida diaria con la fábrica. El río era parte de ambas y fue represado desde el comienzo para generar energía. Primero a los molinos de agua y posteriormente a las turbinas. New Lanark sigue siendo hoy energéticamente autosuficiente. La ciudad está dominada por los edificios civiles de tres o cuatro alturas y los edificios de la fábrica, sobre todo molinos. Además están la iglesia, la escuela infantil y las casas de Dale y Owen.

Desde que en 2005 se acabara de restaurar el pueblo, este se ha convertido en una atracción turística con 400.000 visitantes anuales. Se encuentra a solo cuarenta kilómetros de Glasgow, por lo que es ideal para una excursión de un día. Se puede llegar en bus desde Lanark o en transporte privado. Hay un aparcamiento a las afueras que en su paseo hasta el pueblo permite ver una panorámica del pueblo y su entorno. Una vez en New Lanark, lo primero es acercarse al centro de visitantes para obtener las entradas a los numerosos museos en que se han convertido los edificios. Al acabar puede ser buena idea acercarse a las cataratas del río Clyde. Si se quiere pasar la noche lo mejor es alojarse en el New Lanark Mill Hotel, construido en el primer molino.

Foto: Ben n Rebecca McIntyre / Ben n Rebecca McIntyre

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