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Obras de Antoni Gaudí

Obras de Antoni Gaudí

Cataluña (España)

  • Autor: info@viajealpatrimonio.com
  • Fecha de publicación: 1 05, 2016
  • Categoría:

Modernista con estilo propio


El día de la graduación de Antoni Gaudí, el director de la Escuela de Arquitectura de Barcelona, Elies Rogent, dijo de él: “Hemos dado el título a un loco o a un genio, el tiempo lo dirá”. Seguramente Rogent estaría de acuerdo en que, aunque fue una mezcla de las dos cosas, en Gaudí la genialidad triunfó. Este arquitecto profundamente catalán, que trabajó a caballo entre los siglos XIX y XX, es una de las figuras más prominentes del modernismo. Anticipó formas y técnicas clave en la arquitectura de todo el siglo. Sin embargo, la etiqueta de modernista se le quedó corta. Hay en Gaudí un estilo tan personal, con una mezcla de influencias góticas, mudéjares, orientalistas, naturales, organicistas, etc. que al final hay un propio estilo gaudiano en el que la plasticidad y las líneas onduladas, sumado a técnicas artesanales concretas como el trencadís, tienen su propia vitalidad.

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Vista de la Sagrada Familia

Antoni Gaudí nació en 1852 en Reus, hijo de un industrial. Desde joven fue más amante de la naturaleza que de la gente, pues era bastante retraído. Gaudí fue alumno de Francesc Berenguer, que luego sería colaborador, y desde joven destacó en el dibujo. Se graduó en 1878, cuando ya trabajaba de delineante. Su primer trabajo fueron las farolas de la Plaza Reial de Barcelona y el primer gran encargo la Casa Vicens. En la Expo de París contacta con Eusebi Güell, el acaudalado industrial que sería su mecenas. Poco a poco, la fama de Gaudí crece: hereda la obra de la Sagrada Familia, realiza obras en Cantabria y León y cada vez más encargos privados en Barcelona. El carácter de Gaudí cambia y, alejándose de sus ideales de juventud, se vuelve conservador y religioso. Una serie de muertes de amigos, colaboradores y familiares en la década de 1910 acrecienta este carácter. Hasta su muerte por un atropello en 1926 se dedica exclusivamente a la Sagrada Familia.

Este templo es su gran obra inacabada. El propio Gaudí era consciente del tamaño de su proyecto: sabía que su construcción duraría siglos, como así está siendo. Aún estando a medio hacer ya es el monumento más visitado de España gracias a la popularidad de Barcelona. Lo más destacado de esta original iglesia son sus elevadas torres cónicas con una torsión parabólica muy acentuada, acrecentada con ventanas espirales. El aspecto general recoge las ideas plasmadas en la cripta de la Colonia Güell, una obra anterior. Para hacernos una idea de la ambición de la obra, el templo terminado tendrá 18 torres, con una principal de 170 metros de altura. Al morir Gaudí solo se había construido una torre, la de San Bernabé, y casi estaba acabada la fachada del Nacimiento. En la Guerra Civil se quemaron muchos planos y maquetas que Gaudí había dejado para continuar el proyecto, que no obstante ha seguido hacia adelante y ya ha visto acabar la fachada de la Pasión e iniciada la de la Gloria.

Escultura en trencadís en el Parque Güell

Escultura en trencadís en el Parque Güell

Seguramente, la siguiente obra en fama de Gaudí es el Parque Güell, situado en el barrio barcelonés de La Salud. Este parque público es la máxima expresión del naturalismo de Gaudí. El proyecto incluía además varias viviendas de alto standing que no tuvieron la demanda esperada: solo se construyeron dos. Acorde a la mentalidad de Gaudí y Güell, en todo el complejo hay elementos catalanistas y católicos en una compleja iconografía. Destacan la plaza pública, los viaductos y la escalinata con un famoso dragón en trencadís, una composición gaudiana a base de polígonos coloridos. En cuanto a viviendas, las casas de Milá y Batlló son las más relevantes. Ambas están en el Paseo de Gracia. La primera ocupa un gran chaflán y destacan sus balcones en hierro forjado y la azotea con sus originales chimeneas. La segunda está acompañada de otras obras maestras del modernismo catalán en lo que se conoce como la manzana de la discordia. El Palacio Güell, el primer encargo de su mecenas, es muy original en la obra de Gaudí por su inspiración orientalista y mudéjar.

Todas estas obras de Gaudí están en la ciudad de Barcelona, pero no son las únicas. Si se está por León o Cantabria se pueden ver el Palacio Episcopal de Astorga, el de Botines de León o El Capricho de Comillas. Barcelona es la ciudad más visitada de España gracias no solo a Gaudí, sino a su interesante barrio gótico, lugares como la colina de Montjuic o el ensanche del siglo XIX. La humedad mezclada con el calor puede ser agobiante, así que es mejor evitar el verano. Todos los sitios de Gaudí se pueden visitar en un intenso día, incluso por dentro. Varios de los monumentos son privados y las entradas no son baratas, así que seguramente haya que hacer una selección previa. El que era gratuito, el parque Güell, dejó de serlo hace poco tiempo para los no residentes en Barcelona. Aún con ello será habitual soportar colas por la fama de Gaudí, sobre todo en países como Japón, de donde vienen expresamente para admirar sus obras.

Foto: Bernard Gagnon / Cristina Valencia

    2 Comentarios

  1. Este año (o en 2017 máximo) se abrirá al público la Casa Vicens. Una buena noticia para los amantes del modernismo y de Gaudí.

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