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Ópera de los Margraves de Bayreuth

Ópera de los Margraves de Bayreuth

Baviera (Alemania)

  • Autor: info@viajealpatrimonio.com
  • Fecha de publicación: 14 06, 2016
  • Categoría:

Teatro personal en suelo público


No hay mucha discusión en que Richard Wagner fue el mayor autor de óperas alemán del siglo XIX gracias a obras como la tetralogía del Anillo de los Nibelungos o Parsifal. Algunas eran tan grandilocuentes y espectaculares que Wagner buscó un lugar idóneo para su representación. Así es como llegó a la ciudad bávara de Bayreuth, donde a mediados del siglo XVIII los margraves habían levantado una fantástica ópera. Wagner necesitaba algo más grande y por ello construyó el Bayreuth Festspielhaus. Desde su construcción, casi sin que haya habido interrupciones, moviliza cada verano a la ciudad de Bayreuth durante un mes. Ha tenido fieles seguidores como Hitler, admirador confeso de Wagner. Mientras la ciudad vive rendida al artista, la pequeña ópera de los margraves se ha mantenido como la más relevante a nivel arquitectónico. Entre otras cosas, esta ópera fue una de las primeras levantadas en un espacio público y no un complejo palaciego. Esto sentó un precedente que luego se reafirmaría con la construcción de teatros del siglo XIX.

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Interior de la ópera de Bayreuth

Bayreuth fue fundada en algún momento del siglo XII sobre asentamientos anteriores. Inicialmente fue gobernada por la casa de Andechs. Tuvo un desarrollo lento e interrumpido por todo tipo de desgracias. Esto incluyó la invasión de los husitas de Bohemia en 1430, un par de incendios, la peste y la Guerra de los 30 años. Poco antes de esta última es cuando la ciudad empieza a prosperar cuando el margrave Christian mueve su residencia del palacio de Plassenburg a la ciudad. El periodo de oro llega en el siglo XVIII. Entonces, Federico III de Brandeburgo-Bayreuth y su esposa Guillermina desarrollan varios proyectos arquitectónicos en la ciudad. Esta se engalana con un barroco con estilo propio: el rococó de Bayreuth. Es un tiempo álgido en plena Ilustración, tiempo de paz y también de conocimiento, tras la fundación de la universidad, aun hoy pujante. El heredero de Federico III no tuvo ni dinero ni interés en continuar las obras de su padre. Así, la ciudad frenó su desarrollo. En 1791, con la abdicación del último margrave, se incorporó a Prusia.

Guillermina es la principal responsable de la ópera, que fue construida entre 1745 y 1750. La obra fue un proyecto de dos hombres. Joseph Saint-Pierre, arquitecto de la corte del margrave de Federico III, fue el responsable de la fachada y exterior. El interior fue cosa del renombrado italiano Giuseppe Galli Bibiena, principal figura en su época en lo que a diseño de teatros se refiere. Tras la inauguración, que coincidió con la boda de la hija de Guillermina, la ópera disfrutó de unos intensos, pero escasos años de auge. Guillermina era la protagonista principal. Ella componía las Singspiele, pequeñas óperas alemanas similares a la zarzuela española, cantaba y actuaba. Tanta era su identificación con la ópera, que a su muerte quedó huérfana y cerró sus puertas. El hecho de que la ópera se utilizara tan poco, al menos, ha permitido que llegue casi intacta a nuestra época. Las excepciones son el telón que robaron tropas napoleónicas y el suelo renovado en 1935.

Exterior de la ópera de Bayreuth

Exterior de la ópera de Bayreuth

La ópera es uno de los pocos supervivientes en su estilo y tiene su toque personal de rococó Bayreuth. La fachada de arenisca es de estilo barroco. En sus 26 metros de altura tiene tres entradas en arco detrás de una serie de columnas corintias. Sobre estas hay una balaustrada que sostiene varias estatuas y un tejado en mansarda, un estilo francés con dos inclinaciones diferentes. El auditorio y escenario fueron concebidos como un edificio dentro del edificio para mejorar la insonorización frente al exterior. Además, la forma acampanada mejora la ya excelente acústica. Puede alojar hasta 500 personas entre su platea y tres filas de palcos. Destaca uno de los dos niveles para los soberanos, profusamente decorado y coronado con un baldaquino con el águila heráldica de Brandemburgo. Todo el interior conserva la madera original y, lo que es mejor, los frescos. No solo servían como decoración: ayudaban a la acústica.

Bayreuth es una pequeña ciudad universitaria de 70.000 habitantes. El aeropuerto más cercano es el de Nuremberg, a una hora en coche. La mala noticia es que la ópera está cerrada por una prolongada restauración que durará varios años. La exhibición temporal que habrá mientras tanto no merece mucho la pena. Bayreuth es una ciudad tranquila salvo el mes en que se llena gracias al festival de Wagner. La extraordinaria demanda, limitada audiencia y la reserva de entradas a asociaciones hacen que obtener entradas sea una tarea casi imposible. Otro festival más accesible es el de la cerveza de trigo. En esta zona es muy apreciada una variedad local de hefeweizen, cerveza de trigo con posos.

Foto: Dbopp / Spurzem

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