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Paisaje cultural cafetero de Colombia

Paisaje cultural cafetero de Colombia

Caldas, Risalda, Quindío y Valle del Cauca (Colombia)

  • Autor: info@viajealpatrimonio.com
  • Fecha de publicación: 20 12, 2015
  • Categoría:

El sabor de un país


Aunque hay gente que asocia el café con el continente americano, nada más lejos de la realidad. El origen de esta exitosa bebida no alcohólica, cuyo consumo cuenta con apenas algo más de cinco siglos, se encuentra en Etiopía. Cada año se producen unos diez millones de toneladas, siendo la mayor parte destinadas a la exportación. Es así debido a que la planta del café crece en un clima muy concreto: los países productores se extienden en un arco cercano al ecuador. El mayor productor mundial es con diferencia Brasil, pese a lo cual el conocido como país cafetero es Colombia. La asociación de Colombia con el café es una de las más poderosas que se pueden establecer entre cualquier pareja producto/país. Buena parte de la culpa la tuvo la exitosa campaña publicitaria de la Federación Nacional de Cafeteros con Juan Valdez y su sombrero aguadeño, creada en el año 1959. Detrás de esta fama hay una realidad que se localiza geográficamente en el centenario eje cafetero de Colombia, donde las formas de producción apenas se han modificado en este tiempo.

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Un agricultor cosechando los granos de café

El eje cafetero es un área geográfica situada en medio del triángulo formado por las tres principales ciudades colombianas: Medellín, Bogotá y Cali. De la primera, capital del departamento de Antioquía, procedían los primeros cultivadores del café del siglo XIX. Estos se establecieron en una zona ideal para el cultivo del café por las condiciones climáticas, geológicas y geográficas. Se le conoció como la colonización antioqueña y dio respuesta a la mayor necesidad de agricultores que se necesitaban para recolectar el café frente al caucho, el producto dominante en este territorio hasta entonces. Durante todo el siglo XX, la producción de café no declinó y se convirtió en el producto agrícola nacional de Colombia, siendo con diferencia el más exportado. A nivel de empleo en el campo, el café aún representa más de un tercio del trabajo nacional del primer sector.

Todo ello se concentra en el eje cafetero. Esta zona, marcada por picos nevados que dejan paso a verdes y calurosos valles como el de Risaralda, presenta una vegetación ideal para el bosque tropical, hábitat del café. El producto necesita aquí periodos de cosecha muy cortos, sin que esto vaya en detrimento de la calidad. Geográficamente, el eje excede las seis fincas más protegidas. Básicamente se encuentra en los departamentos de Caldas, Risalda, Quindío y una parte de Valle del Cauca. Es un ejemplo excepcional de agricultura sostenible en todos los aspectos: ecológica, cultural y económicamente. Las formas de cultivo se han mantenido casi intactas en el último siglo: predominan las plantaciones de corte familiar y la integración de la actividad en el campo con las tradiciones locales. Esto incluye también la arquitectura de varios municipios del eje cafetero, que combinan elementos coloniales e indígenas. Todo ello tiene mérito, pues los cafeteros no lo han tenido fácil durante estas últimas décadas, especialmente frente a las tentaciones de la industria minera.

Valle de Cocora, cerca de Quindio

Valle de Cocora, cerca de Quindio

De las tres regiones principales del eje cafetero, Quindío es seguramente la más conocida. Su capital, Armenia, es una ciudad de tamaño medio que sirve para distribuir el turismo hacia otros puntos. La ciudad de Salento es una de las más valoradas por su arquitectura, por su cultura cafetera y por ser la puerta de entrada al valle de Cocora, que a su vez sirve de entrada al Parque Nacional de los Nevados. En todo caso, la mejor alternativa es dejarse llevar por las carreteras del eje montando el coche tradicional de esta zona: el Jeep Willis. Este vehículo de la II Guerra Mundial está tan integrado en la cultura local que hasta se han inventado palabras relacionadas con él como jeepao: la cantidad de cosas que un Willis puede transportar. Con ellos llegaremos a zonas más tranquilas como Belén de Umbría en Risaralda o Chinchiná en Caldas, pequeños pueblos llenos de encanto.

Visitar una zona tan amplia y dispersa nos obliga a hacer una selección muy limitada de los principales puntos y paisajes. Muchos turistas llegan por tierra, pero es posible volar al centro del eje cafetero gracias al aeropuerto de la ciudad de Pereira, con casi un millón de habitantes. Típicamente, las visitas incluyen dormir en alguna hacienda en la que de paso se puede aprender sobre el proceso del café y disfrutar de una degustación. Al otro lado de Armenia se encuentra el Parque Nacional del Café. Aunque pueda sonar muy auténtico, lo cierto es que es un parque temático y de atracciones abierto por los propios cafeteros. Siendo una zona de clima tropical, la temperatura no varía mucho a lo largo del año, pero la lluvia sí, haciendo más aconsejable el viaje entre junio y agosto. Incluso en estos meses la lluvia no es descartable.

Foto: Neil Palmer / eatswords

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