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Paisaje cultural de Sintra

Paisaje cultural de Sintra

Lisboa y valle del Tajo (Portugal)

  • Autor: info@viajealpatrimonio.com
  • Fecha de publicación: 29 10, 2016
  • Categoría:

La sierra ecléctica


La serra da Sintra combina su cercanía a Lisboa y su clima fresco para ser un lugar de desahogo que contrasta perfectamente con el ambiente caluroso y agobiante de la desembocadura del Tajo. Su ambiente húmedo y neblinoso ha atraído desde siempre a artistas y poetas. Los romanos, por ejemplo, situaron aquí el lugar de retiro de la diosa de la caza Diana, una de las virginales hijas de Júpiter. A estas pequeñas montañas, que alcanzan no más de 500 metros en la cima de Crux Alta, se les ha llamado las montañas de la luna o el lugar del sol. Luis de Camoes, el más grande de los literatos portugueses, dijo que estaban habitadas por ninfas acuáticas. Todas estas referencias se acumularon junto a su patrimonio arquitectónico para empezar a atraer la atención de la clase alta y residentes extranjeros durante el siglo XVIII. Fue poco después cuando Fernando II, de la Casa de Sajonia-Coburgo y Gotha, trajo un movimiento artístico en boga en su Alemania natal: el romanticismo. Este esplendor final cierra uno de los paisajes culturales más eclécticos y brillantes del mundo.

Vista del palacio da Pena

Vista del palacio da Pena

La fertilidad de las tierras de Sintra, asociada al río Tajo, ha favorecido los asentamientos desde hace milenios. Uno de los artefactos más valiosos localizados aquí fue un collar de oro del siglo X a.C. que ahora está en el British Museum de Londres. La localidad de Sintra en sí parece de origen romano, aunque fue nombrada por primera vez por los musulmanes. La fortaleza de estos fue atacada y cambió de manos con los cristianos durante décadas. Finalmente, en 1147 Afonzo Henriques hizo que el territorio permaneciera en manos cristianas. Desde el comienzo, Sintra tuvo el rol de residencia de verano por sus adecuadas temperaturas, pero fue Manuel I el que le dio lustre durante el siglo XV. Él agrandó el Palacio Real y fundó el monasterio de Nossa Senhora da Penha en el punto más alto de la sierra. En el siglo XVII la zona perdió relevancia y quedó en manos de los numerosos monasterios y conventos. El terremoto de Lisboa terminó por arruinar muchos edificios. Justo entonces, Sintra empezó a atraer la atención y su destino viró cuando Fernando II compró varios territorios.

Los montes de Sintra tienen ya un ambiente atractivo, con árboles locales como el melojo y el roble hasta incorporaciones exóticas. Sobre esta base, Fernando II preparó el terreno para incorporar varios jardines de distinto estilo, destacando el jardín de las camelias y el inglés. Uno de ellos es el parque Pena, que rodea el palacio del mismo nombre. Construido sobre las ruinas del antiguo monasterio, del que conserva trazas en la capilla y el convento, el palacio da Pena es la obra maestra del movimiento romántico en Sintra. El alemán Wilhelm Ludwig von Eschwege fue su principal autor, aunque recibió constantes sugerencias por parte de Fernando II. La inspiración principal se encuentra en los castillos del Rin, pero la mezcla final es tremendamente ecléctica y colorida. Incluye elementos medievales, musulmanes y renacentistas. No es el único ejemplo romántico en Sintra. No hay que dejar de visitar el palacio de Monserrate, de inspiración india mogol. Tampoco la Quinta da Regaleira, un original entramado de túneles, espirales, torres invertidas y vegetación construido en el siglo XX.

Vista del Palacio Nacional da Sintra

Vista del Palacio Nacional da Sintra

No solo hay monumentos románticos en Sintra. El castillo de los moros fue levantado en los siglos VIII y IX y reconstruido parcialmente por los cristianos en el XIV. Por entonces ya tenía en su interior la capilla de São Pedro de Canaferrim. Perdió su relevancia defensiva y la población se mudó al pueblo, momento en el que cae en desuso. Fernando II compró los terrenos y lo restauró. El Palacio Real está en el mismo pueblo. Seguramente fue construido sobre un alcázar anterior, del que no queda nada. Lo que vemos es de los siglos XV y XVI. Es también muy ecléctico y según el ala podremos ver estilo gótico, mudéjar, musulmán o manuelino. Destacan los azulejos pintados en Sevilla al estilo musulmán. Otros lugares destacables son el palacio neoclásico de Seteais, del siglo XVIII, y los encantadores pueblos de São Martinho y Azenhas do Mar.

Sintra está muy cerca de Lisboa, por lo que es una excursión obligatoria cuando se visita la capital portuguesa. Se puede llegar perfectamente en tren. Desde ahí existe un autobús que hace un recorrido circular pasando por los principales puntos: Sintra, Palacio da Pena y castillo de los moros. A todos ellos se puede llegar también caminando: aunque son caminos con bastante inclinación, disfrutaremos del encanto de los bosques del Parque Natural Sintra-Cascáis. De todos modos, si queremos disfrutar enteramente del Parque, que arranca en Sintra y llega al cabo da Roca, el punto más al oeste de Europa, lo ideal es ir en coche. Hay multitud de recorridos y lugares encantadores que visitar. Con un día no tendremos suficiente si nos salimos de lo fundamental. Para recuperar fuerzas lo ideal son las queijadas, unas pequeñas tartas rellenas de queso fresco.

Foto: Never HouseGuillén Pérez

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