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Paisaje cultural de Sukur

Paisaje cultural de Sukur

Adamawa (Nigeria)

  • Author: info@viajealpatrimonio.com
  • Date Posted: 28 11, 2016
  • Category:

Dominio siderúrgico


La imagen que tenemos del África rural es la de naturaleza salvaje mezclada con pequeños asentamientos de tribus en sencillas chozas. Si bien tiene parte de verdad, algunos de estos asentamientos crecieron en complejidad arquitectónica con el tiempo, sobre todo cuando sus actividades económicas iban más allá de la subsistencia y de actividades básicas como la ganadería y la agricultura. Este es el caso de Sukur, que conforma uno de los paisajes culturales más apreciables al sur del Sáhara. Ha sobrevivido intacto desde hace siglos, cuando también empezó la actividad siderúrgica en Sukur. Esta actividad, hoy extinta, procuró a las etnias locales una riqueza que derivó en un sistema de clases y la construcción del palacio del hidi, el jefe local.

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Resto de una explotación siderúrgica en Sukur

Sukur está en el noreste de Nigeria, una zona muy compleja étnicamente a la que ahora se suma el crecimiento del yihadismo. Está a un paso de la frontera con Camerún, que marcan las montañas Mandara. Estás montañas arrancan al sur con el río Benue, un afluente del Níger, y tienen su punto más alto en el monte Oupay a casi 1.500 metros. Sukur es un territorio dividido en dos partes: la alta o sakur sama se encuentra en lo alto de una montaña, a 1.045 metros. Desde ahí se expande hacia abajo la zona baja o sakur kasa. Esta parte está llena de cultivos en terraza. Este terraceo es muy típico en Nigeria, pero en la zona de Sukur incorpora una sacralidad ausente en otras regiones. Muchos cultivos están rodeados por árboles sagrados, entradas y sitios ceremoniales. El agua para estos cultivos se extrae de elaborados pozos. Esta agricultura es complementada por una ganadería que aporta comida y estatus a partes iguales.

Esta economía fue enriquecida en el pasado por la siderurgia. Existe constancia de actividad minera en la zona desde la Edad de Hierro. En el siglo XVII se asentó aquí la dinastía Dur, que aún gobierna Sukur. Ellos fueron los que recuperaron la actividad minera, de la que quedan hornos, piedras de moler, menas de mineral, etc. Los Dur proveyeron de material a todo el noreste de Nigeria durante siglos. El XX fue más complicado para ellos. De 1912 a 1922 sufrieron el acoso constante de las tribus de Magadali, liderados por Hamman Yaje. La minería se fue al traste y no se había recuperado cuando en 1927 llegaron los británicos. Ellos supusieron el primer contacto con occidentales. Nic David y Judy Sterner se ocuparon de documentar la forma de vida Sukur. La siderurgia no se terminó de recuperar y la población se retiró a las llanuras para impulsar la agricultura. Finalmente, los británicos fueron expulsados del país en 1960.

Vista del paisaje de Sukur desde una meseta local

Vista del paisaje de Sukur desde una meseta local

Lo más destacable del paisaje Sukur es el palacio del hidi en la cima del monte. A él se llega por un camino pavimentado de piedras graníticas. Estas piedras son también el material principal del denominado palacio. Quizá sea un sustantivo algo ambicioso para el edificio, pues no deja de ser una gran casa circular. Cerca del palacio hay un antiguo harén ya en ruinas. Todo el recinto está rodeado por una barrera de piedras en las que hay varias entradas. Destaca una flanqueada por dos grandes monolitos traídos desde bastante lejos. Alrededor de la zona palaciega hay sitios ceremoniales y santuarios. Hoy, el palacio sigue habitado por el jefe Dur. La parte inferior es mucho más sencilla. El edificio que se repite son chozas circulares con paredes de barro, techo de paja y suelo alfombrado. Distintas agrupaciones de chozas se suelen rodear de una cerca. En la zona hay también necrópolis con sencillas losas divididas según clanes. Es posible también visitar las ruinas del pasado siderúrgico.

Visitar Sukur es un reto. Está a 290 kilómetros de Yola, la capital del estado. Sin embargo, la ciudad relevante más cercana es Maiduguri, que tiene un modesto aeropuerto conectado con Abuja y Lagos. Desde aquí hay que buscar transporte privado hasta Sukur, un recorrido complicado que nos llevará medio día. Es aconsejable llevar la comida desde Maiduguri y obligatorio pernoctar en Sukur, para lo cual hay algunas casas modestas con generadores eléctricos. Al llegar hay que ir al museo local para pedir un permiso. Allí nos asignarán un guía, algo también obligatorio. El norte de Nigeria ha sido acosado últimamente por el grupo terrorista Boko Haram, por lo que la visita es arriesgada. De hecho, en el 2014 el grupo atacó el asentamiento.

Fotos: StefanCramerNicholas David

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