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Paisaje minero de Cornualles y del oeste de Devon

Paisaje minero de Cornualles y del oeste de Devon

South West England (Reino Unido)

Triunfo y consecuencias de innovar


La minería no es una actividad humana de reciente descubrimiento: desde hace milenios ha sido fundamental para la obtención de todo tipo de materias primas. En Cornualles se calcula que hace 3.500 años se comenzó a horadar la tierra para extraer estaño, actividad que ha sido continua a lo largo de la historia. Sin embargo, es cierto que la Revolución Industrial dio un empuje decisivo a la minería. Fue por dos razones: un aumento de la demanda de materias primas y una carrera de innovación que mejoraba constantemente la tecnología de extracción. Ambos hechos tienen un ejemplo incomparable en Cornualles y West Devon, en el extremo suroeste de Inglaterra. Allí, el paisaje se transformó durante los siglos XVIII y XIX con profundas minas, grandes motores, fundiciones, nuevas ciudades, puertos e industrias secundarias. Con todo, lo más relevante de las minas de Cornualles y West Devon no se encuentra en el paisaje modificado, sino en las innovaciones tecnológicas que se dieron aquí. Innovaciones que se exportaron a las minas de medio mundo.

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Mina de estaño en Geevor

Tres son los productos que se han extraído históricamente en estas minas. El estaño, utilizado para planchas industriales, latas y comunicaciones, fue el primero. Ya los romanos explotaban estas minas para proveer todo el norte de Europa. La producción nunca se frenó y en la Edad Media tenían hasta legislación especial. A mediados del siglo XVI, la producción era todavía modesta y los afloramientos se estaban agotando. Fue esto por lo que se empezó a horadar bajo tierra, extrayendo antes el agua de los pozos. Más o menos por entonces llegó un grupo de alemanes que intentó extraer cobre, muy usado en los barcos y menaje del hogar. No obstante, la clave del cobre era su uso como componente principal, junto precisamente al estaño, del bronce. Los alemanes no tuvieron éxito, pero desde 1700 se comenzó a extraer en Chacewater. No era poco, pues hubo un momento en el que Cornualles y West Devon llegaron a producir dos tercios del cobre mundial. No se quedaba corta la tercera materia prima, el arsénico, cuya producción en la zona llegó a ser la mitad mundial.

Mucha culpa del posicionamiento de Cornualles y West Devon lo tiene el desarrollo tecnológico que tuvo lugar aquí. En 1700 se empezó a utilizar dinamita para aumentar los pozos y un año después Thomas Newcomen instaló el primer motor atmosférico en la mina de Great Wheal Vor, arrancando el proceso de industrialización de la minería. Para 1790 había ya unos 45 motores de distintas tecnologías en funcionamiento. Lo mejor estaba por llegar. A comienzos del XIX, Richard Trevithick, un inventor asociado sobre todo al transporte ferroviario, presentó un motor de vapor de alta presión. Este motor impulsó definitivamente la carrera innovadora en Cornualles. Las tres primeras décadas de ese siglo alternaron todo tipo de invenciones para minar más profunda y rápidamente. Cuando las minas estaban en su apogeo, la competencia internacional empezó a dañar los precios. Desde 1866, la producción empieza a descender. Primero es el cobre, pero el estaño empieza también a ceder a finales del siglo por los precios del estaño australiano y malayo. Por entonces, casi toda la producción es ya de arsénico.

Edificios industriales en Botallack

Edificios industriales en Botallack

El papel de Cornualles ya estaba cumplido: su tecnología minera se había exportado a medio mundo impulsando la actividad minera en todo tipo de territorios. Junto a esta tecnología emigraron los propios trabajadores. Ellos llevaron sus costumbres y tecnología a sitios como Australia, Nueva Zelanda, Sudáfrica, España, México y por supuesto otras partes de Reino Unido. Es decir, Cornualles había generado su propia competencia, la que le obligó a cerrar. En 1998 lo hizo South Crofty Mine, la última mina. Ha habido proyectos para reactivar la extracción, pero la declaración de zona como patrimonio ha frenado de momento cualquier intento.

Cornualles es una región muy tradicional, conservadora y orgullosa de su pasado, en el cual la minería ha jugado un papel fundamental. Tiene un pequeño aeropuerto en Newquay con algunas conexiones europeas, pero también se puede llegar cómodamente en tren o en coche: está a unas 5-6 horas de Londres. Un buen lugar para alojarse es el agradable pueblo de Bude o, si se quiere un sitio que recuerde el patrimonio minero, en Redruth. En cualquier caso lo ideal es coger un coche y viajar por las diez localizaciones protegidas. Un lugar concreto para ir puede ser Geevor, cuya mina cerró en 1990 y se ha convertido en un buen museo. Cornualles pasa por ser el mejor lugar gastronómico de Reino Unido, con varias estrellas Michelin y muy buen marisco. El cornish pasty, una especie de gran empanadilla, es su especialidad.

Foto: Hans Splinter / Tony Armstrong

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