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Parque nacional Kahuzi-Biega

Parque nacional Kahuzi-Biega

Kivu (República Democrática del Congo)

  • Autor: info@viajealpatrimonio.com
  • Fecha de publicación: 20 12, 2015
  • Categoría:

Santuario del mayor primate


La República Democrática del Congo, uno de los países con más recursos naturales de África y el segundo en extensión, tiene también la desgracia de haber tenido una de las historias más tumultuosas del continente africano. A la brutal colonia belga le sucedió la prolongada dictadura cleptócrata de Mobutu y, al finalizar la guerra fría, las dos guerras del Congo. El conflicto étnico entre hutus y tutsis tuvo una especial incidencia en el este del país, cerca del lago Kibu y la frontera con Ruanda. Precisamente aquí se asienta el Parque Nacional Kahuzi-Biega, refugio principal del primate más grande que existe: el impresionante gorila oriental de planicie, cuyo peso sobrepasa los 160 kilogramos en los famosos espalda plateada. Para los alrededor de 5.000 gorilas que sobreviven es fundamental que el este del Congo se pueda permitir el lujo de conservar Kahuzi-Biega, su santuario más protegido.

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Uno de los gorilas de Kahuzi-Biega

El Parque Nacional, uno de los más grandes del país con sus 6.000 kilómetros cuadrados, debe su nombre a dos volcanes inactivos de la sierra Mitumba. Ambos forman la zona elevada del parque, en el este. Un pasillo protegido lleva a las tierras bajas, la parte más extensa del parque. Esta gradación de altitud en el bosque tropical genera seis ecosistemas distintos de flora que son la razón principal de su excepcionalidad a nivel incluso continental. Ya bajo dominio belga se fundó la reserva Kahuzi, en 1937. Con Mobutu en el poder se creó el Parque Nacional en 1970 al añadir el volcán de Biega. Su creación ha sido desde entonces motivo de disputas territoriales con los más de 10.000 habitantes originales del mismo, principalmente de etnia pigmea. La aspiración es que nadie habite dentro de las fronteras del parque, interés que choca frontalmente con el de los indígenas. Ellos llevan ocupando esta zona durante siglos, acotando cada vez más el hábitat de los gorilas.

En Kahuzi-Biega destaca sobre todo la enorme diversidad de vida que alberga entre sus límites. Aunque no se ha podido investigar a fondo por los problemas de la zona, la flora incluye multitud de especies endémicas y la fauna es si cabe más espectacular. Para empezar, cuenta con 350 especies de aves, cuarenta de ellas endémicas. Más extraordinario aún es que existan 136 especies de mamíferos, entre los que destacan el pequeño elefante de bosque y multitud de primates como el chimpancé. Sobresaliendo entre ellos se encuentra el gorila oriental de planicie. Este animal es el símbolo del Parque Kahuzi-Biega y su protección es la principal razón de ser del mismo. Este gorila está en peligro de extinción desde hace décadas. Actualmente hay cerca de 200 en el Parque, un número más optimista que los 130 que se contabilizaron en medio del conflicto de la Segunda Guerra del Congo, pero lejos de los 600 que se censaron en 1980. El nombre de este animal no nos debe llevar a engaño: que sean de planicie quiere decir que se mueve cómodamente en las llanuras, pero también se mueven por la zona más alta del Parque. De ahí que el pasillo entre ambas zonas sea imprescindible.

Una plantación de te en el Parque Kahuzi-Biega

Una plantación de te en el Parque Kahuzi-Biega

La guerra ha sido desastrosa para el Parque. La Primera Guerra del Congo supuso la entrada de miles de ruandeses que huían de un conflicto étnico que se trasladó al este del Congo tras el ascenso de Kabila al gobierno. Entonces se convirtió en el conflicto armado más mortal tras la II Guerra Mundial. El Parque Nacional fue el telón de fondo de enfrentamientos continuos y los animales lo sufrieron. La protección del Parque, que gestiona el Institut Congolais pour la Conservation de la Nature, quedó prácticamente en nada y aún no se ha recuperado. Trabajar en la zona es muy arriesgado por la presencia de grupos armados. Los guardas forestales han sido despojados de sus armas y son incapaces de controlar a los furtivos. El hambre ha llevado a que mamíferos de gran importancia ecológica sean parte de la dieta de los congoleños.

Con todo este contexto, visitar la zona es complicado, pero no imposible. Además, el turismo está ayudando a la recuperación del Parque. Bukavu es la ciudad que sirve de entrada al parque. Hasta aquí se llega por tierra desde la ciudad de Goma o los países vecinos de Ruanda y Burundi. La entrada al Parque se hace en Tshivanga, pero es aconsejable reservar previamente un tour con alguna agencia para llevarlo todo atado y evitar sorpresas. Una vez en el Parque, se puede acampar, hacer trekking o ascender a los dos volcanes, pero sin duda el atractivo número uno es hacer una visita a los gorilas orientales de planicie. Es una actividad muy cara, pero sensiblemente más económica que en Ruanda. Sigue siendo un territorio de hostilidades, por lo que es conveniente informarse muy bien de la situación del país antes de viajar. La época ideal es entre junio y agosto, cuando las lluvias dan una pequeña tregua.

Foto: Joe McKenna / Advantage Lendl

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