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Parques naturales de Ischigualasto y Talampaya

Parques naturales de Ischigualasto y Talampaya

San Juan y La Rioja (Argentina)

Dinosaurios ancestrales


El triásico es una de las divisiones de la escala temporal más estudiadas. Acaecida aproximadamente entre 250 y 200 millones de años atrás, supuso el ascenso progresivo de los dinosaurios, que surgieron en esta época. El mejor registro fósil de estas tempranas formas de dinosaurios, acompañados por los mamíferos reptiloides o cynodontia, lo encontramos en los Parques de Ischigualasto y Talampaya, en el oeste de Argentina. Estos dos Parques unidos están a unos 1.400 metros sobre el nivel del mar, al abrigo de los Andes. Es una región profundamente desértica conocida como las sierras pampeanas. El viento zonda sopla con fuerza, las lluvias se acumulan en solo dos meses y la vida escasea. No era así cuando esta región estaba llena de lagos, ríos y pantanos que generaron un sedimento que hoy es una de las reservas paleontológicas y geológicas más importantes del mundo, además de albergar sorprendentes formaciones.

Paredes rocosas en Talampaya

Los primeros geólogos y paleontólogos llegaron a esta ignota región en la década de los años 30. Joaquín Frenguelli puede apuntarse el tanto de haber descubierto el primer fósil en Ischigualasto. Los primeros en encontrarse fueron los cynodontia, ancestros de los mamíferos. No obstante, el avance fue lento. A finales de los años 50 hubo un despegue de la investigación tras un acuerdo con la Universidad de Harvard. Se extrajeron más de cien fósiles que fueron enviados para su análisis a EEUU. Entre ellos estaban las primeras muestras del Herrerasaurus, uno de los dinosaurios más antiguos que se conocen. Su clasificación fue un reto para los científicos y no se completó hasta los años 80, cuando se descubrió un cráneo completo. Poco después apareció el Eoraptor, otro de los eslabones perdidos que durante un tiempo se presumió ancestro común de todos los dinosaurios. Entre ambos animales extintos se fundamenta la teoría de monofilia de los dinosaurios, esto es, que proceden de una única especie. En la parte de Talampaya se complementaron estos descubrimientos con los del Lagosuchus, un arcosaurio a medio camino entre los dinosaurios y los reptiles modernos.

Ischigualasto significa en idioma diaguita el sitio donde no existe la vida. Aunque el aspecto desértico del Parque nos puede indicar que es así, lo cierto es que en fauna aquí tiene sus representantes. Destacan los cóndores, pumas, guanacos y unos cuantos roedores distintos. Otro nombre que se le da a la zona es el valle de la Luna. Se lo pusieron unos periodistas que hicieron un reportaje en la zona a finales de los años 60, antes de que en 1971 fuera nombrado Parque Nacional. El nombre alude al aspecto lunar de Ischigualasto, en el que se combinan formaciones de orígenes geológicos diferentes: areniscas, conglomerados, arcillitas, etc. Algunos de los puntos más conocidos son el hongo, que desafía a la gravedad; la cancha de bolas, una planicie en la que reparten sorprendentes rocas esféricas; o el valle pintado, donde se pueden distinguir perfectamente las distintas capas geológicas de Ischigualasto.

Formación El Hongo en Ischigualasto

Al norte, Talampaya complementa a Ischigualasto perfectamente a pesar de su menor importancia paleontológica. Fue nombrado Parque cuatro años después, en 1975. Su nombre alude al río seco del Tala, un árbol muy común en la región del Gran Chaco. Lo de seco viene del estado habitual de las cuencas de los ríos, que se llenan solo estacionalmente. La formación geológica aquí es más homogénea y está formada a partir de una aglomeración de areniscas rojizas. La zona más importante es la cuenca del río Talampaya, en la que podremos caminar por paredones de 150 metros de altura. No está lejos de la Ciudad Perdida, una zona de formaciones caprichosas como el Mogote Negro, una pirámide basáltica de color negro. Talampaya tiene además interés etnográfico, pues en la zona de Puerta del Cañón se han encontrado restos de actividad humana de al menos un milenio de antigüedad. Se trata de restos de viviendas y petroglifos.

Los dos Parques contiguos tienen como referencia la ciudad de Mendoza, que no obstante queda unas seis horas al sur de ambos. Para Ischigualasto, lo ideal es ir hasta San Agustín de Valle Fértil y contratar ahí algún tour. Hay visitas guiadas con guardas forestales de unas tres horas. Se comienza con la visita al centro de interpretación, donde hay un museo en el que podremos aprender cómo se forma un fósil. También hay itinerarios organizados como el ascenso al extinto Cerro Morado y circuitos para bicicletas. Para visitar Talampaya es más habitual acceder desde el norte, desde Villa Unión. Desde aquí parten excursiones que combinan un circuito con 4×4 y tramos de trekking. Hay dos zonas posibles: el cauce del Talampaya y la Ciudad Perdida. Para ambos Parques es mejor evitar los meses de enero y febrero, los únicos que ven unas lluvias que ocasionalmente forman riadas.

Fotos: MédéricFrederico Agustín

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