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Qal’at Al Bahrein, antiguo puerto y capital de Dilmun

Qal’at Al Bahrein, antiguo puerto y capital de Dilmun

Región del Norte (Baréin)

El Paraíso bajo tierra


La Epopeya de Gilgamesh es la obra épica más antigua de la que se tiene constancia. Se hizo eterna gracias a una multitud de tablillas escritas en sumerio. Fue compuesta recogiendo las tradiciones orales de la zona de Mesopotamia durante siglos. La epopeya pudo servir como inspiración para varios fragmentos del Antiguo Testamento. El más famoso es el gran diluvio, pero también hay una sección que hace referencia a Dilmun. Sería el paraíso según los sumerios y el jardín del Edén en el Antiguo Testamento. El nombre de Dilmun no solo se asoció a relatos épicos, sino que aparecería en muchos escritos mesopotámicos. Los arqueólogos habían fijado su zona de influencia en el Golfo Pérsico, desde las desembocaduras del Tigris y el Éufrates hasta el este de la península arábiga. Esta zona en aquella época era mucho más húmeda y fértil, ideal para la agricultura. En 1954, un grupo de daneses empezó a desentrañar los secretos que escondía un tell de la isla de Baréin. Un tell es un montículo artificial formado paulatinamente por el paso de civilizaciones. Las investigaciones revelaron que la capa inferior de todas ellas había sido generada por Dilmun.

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Fuente portugués de Qalat al-Bahrein

La parte menos épica de Dilmun nos habla de una civilización que parte de una rica agricultura. Posteriormente se expandió gracias a su privilegiada posición en las rutas marítimas entre el resto de pueblos mesopotámicos y el valle del Indo. Esto, junto a la artesanía del cobre, permitió a Dilmun crecer desde el 4000 a.C. hasta el 800 a.C. Por entonces, Dilmun ya estaba de capa caída y rendía tributo a Asiria. Finalmente se integró en otros reinos e imperios como los de Babilonia y Persia. Parece que la piratería había dañado profundamente las rutas comerciales en el Golfo Pérsico. Las rutas viraron en el último milenio a.C. hacia el pujante Mediterráneo. Qal’at, la capital de Dilmun, guardó pese a todo cierta relevancia.

Qal’at estuvo habitada aproximadamente desde el 2.300 a.C. hasta el siglo XVIII. Entonces se abandonó el último fuerte erigido allí y la arena cubrió todo el recinto. En tan largo periodo de tiempo, la etapa Dilmun fue solo la primera de muchas. Qal’at fue por ejemplo una destacada ciudad en tiempos helenísticos. La riqueza agrícola de la ciudad se refleja especialmente en el cultivo de palmeras datileras. Aquí se encontró una de las más antiguas madbasas, elementos arquitectónicos para producir sirope de dátil. Todavía en el tercer milenio a.C. se levantó la primera fortificación. Fue sustituida en el 1450 a.C. y luego por otra ya visible en el siglo VI. Los almacenes predominan en esta fase, lo que demuestra la nueva orientación de Qal’at al comercio. También de época muy antigua hay vestigios de centros de artesanía y herramientas para trabajar el cobre. Este era el principal producto manufacturado, cuya materia prima provenía principalmente de Omán.

Arcos en Qalat al-Bahrein

Arcos en Qalat al-Bahrein

Todos estos restos arqueológicos se acumulan en el tell, de doce metros de altura y 300×600 metros de extensión. Solo un 25% ha sido excavado. Primero por daneses, luego por franceses y en los últimos años por el gobierno de Baréin. Se han descubierto edificios de todo tipo: público, militar, comercial, residencial y religioso. Muchos de ellos a los lados de una calle principal de doce metros de ancho en la que destaca el palacio del Casita. Estos casitas fueron el primer pueblo mesopotámico que conquistó Dilmun. No obstante, lo que más destaca sobre el montículo es sin duda el fuerte más moderno, el Qal’at al-Burtughal. Fue iniciado en el siglo XV y continuado en el XVI, ya de la mano de los portugueses durante el periodo en que estos controlaron la isla de Baréin. Además del tell, están protegidos los restos de un torreón en el mar que se cree fue un faro, el canal náutico de unos 1.600 metros que conecta este faro a la ciudad y un palmeral tradicional que rodea todo el sitio.

A pesar de su relevancia arqueológica, lo realmente visitable de Qal’at es el fuerte de origen portugués. Se encuentra a escasos diez minutos de la capital de Baréin, Manama. Baréin es un país arábigo de corte mucho más abierto y cosmopolita que sus vecinos. Con estos está unido ante todo por cuestiones económicas. Físicamente, por un puente de 26 kilómetros que enlaza Baréin con Arabia Saudí. La manera de llegar más sencilla es no obstante su aeropuerto, muy  conectado con Europa. Para llegar a las ruinas se puede tomar un taxi o alquilar un coche. La entrada es gratuita y se aconseja complementar la visita con el museo que hay allí y con el Nacional de Baréin. Ambos conservan la mayor parte de artefactos encontrados en Qal’at.

Foto: Peter Dowley / Mohd Azli Abdul Malek

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