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Qhapaq Ñan, sistema vial andino

Qhapaq Ñan, sistema vial andino

Argentina, Chile, Bolivia, Perú, Ecuador y Colombia

  • Autor: info@viajealpatrimonio.com
  • Fecha de publicación: 5 09, 2016
  • Categoría:

Imperio pedestre


En Europa, todos los caminos llevaban a Roma, pero en el imperio Inca todos los caminos llevaban a Cuzco. Comenzada antes del advenimiento de los incas en la región, los pueblos sudamericanos crearon una red troncal de caminos para comunicar las distintas poblaciones. En total, estos caminos suman más de 30.000 kilómetros. Una fracción de 5.200 de ellos se denomina el Camino Real desde tiempos de los conquistadores, Qhapaq Ñan en quechua. Este camino atravesaba los Andes desde Quito en Ecuador hasta Tucumán en Argentina. Era la arteria principal de un efectivo medio de comunicación e integración administrativa de los cuatro suyos, la división política de los incas. Fue un sistema que logró superar limitaciones en el imperio como la ausencia de caballos y la rueda, no descubierta por los indígenas americanos, y la complicada orografía de las regiones que atravesaba.

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Vista en el Camino Inca

Los incas no fueron los primeros constructores de las vías del Qhapaq Ñan. Las culturas Tiahuanaco o Huari, muy poderosas en sus regiones, ya habían desplegado muchos caminos. Casi todos estos caminos eran no obstante de corte local. Se interconectaban entre sí en los escasos tiempos de paz que vivían los pueblos. Así hasta que Cuzco empezó a dominar todo el continente, momento en el que la construcción se expandió. En concreto, el ascenso al poder de Pachacútec fue el espaldarazo definitivo de los caminos andinos. Cuando poco después llegaron los conquistadores, usaron estos caminos para llegar hasta Cuzco. Del camino dijeron los españoles que estaba muy cuidado. Seguramente por la labor de los curacas, los líderes locales, en su limpieza. Sin embargo, con la conquista las vías sufrieron bastante, sobre todo en sus distintos puentes. La modernidad anuló su utilidad en muchos de sus tramos, aunque algunos no se han dejado de usar nunca. En los últimos tiempos, los distintos gobiernos estatales se han concienciado en su recuperación. Además de los caminos, se intentan proteger los distintos ecosistemas que atraviesan las vías, algunos muy amenazados.

Los caminos andinos del Qhapaq Ñan están compuestos de tres elementos: las vías en sí, los puentes y los depósitos o tambos. También se podrían añadir las apachetas, acumulaciones de piedras en forma piramidal que funcionan como hitos en el camino, lo que en Europa se conoce como cairns. Los caminos eran utilizados en primer lugar por los chasquis, los emisarios de los incas. Estos chasquis podían hacer que una noticia volara de Quito a Cuzco en diez días. Cuando no estaban corriendo descansaban en los tambos, depósitos de grano que servían de parada y fonda. Además de chasquis, los recorridos veían pasar alimentos, ejércitos, comerciantes y consortes para rituales religiosos. El diseño troncal estaba formado por el Qhapaq Ñan y otro camino costero, con varios caminos transversales entre ambos para unirlos. El Camino Real tiene un empedrado de gran calidad y hasta cuatro metros de ancho. En las zonas más complicadas se preparaba el terreno para que drenara las abundantes lluvias. En otras vence pasos de 5.000 metros de altitud. Para llegar a ellos, el camino zigzagueaba o incluía escalones.

Puente inca cerca de Machu Picchu

Puente inca cerca de Machu Picchu

En cuanto a los puentes, los hay de cinco tipos distintos: colgantes, flotantes, de madera, de piedra y oroyas. Los más comunes incluyen madera y fibra trenzada. Una versión más elaborada encaja los maderos en partes labradas de la piedra. Hay muchos puentes colgantes. A ambos lados había unas grandes rocas sobre las que se amarraba una fibra de algún tipo de vegetal de cincuenta centímetros de diámetro. La renovación de estas fibras se ha mantenido intacta hasta nuestros días y se realiza con un ritual. Las oroyas o tarabitas son antiguos sistemas de tirolina en los que la gravedad hace el trabajo. Eran bastante peligrosos, pero se han renovado modernizando el sistema.

De todo el Qhapaq Ñan, el turísticamente conocido como Camino Inca es el más famoso por el destino final: Machu Picchu. Dependiendo del viajero empieza en un punto o en otro, aunque el recorrido más habitual implica tres días de camino desde Quri Wayrachina. Es un camino duro, de subidas y bajadas constantes. Se atraviesan todos los ecosistemas vegetales que hay desde el Valle Sagrado hasta la prejungla de Machu Picchu. También se pasa por sitios arqueológicos como Huiñay Huayna y Puyupatamarca. La llegada a la antigua ciudad se hace normalmente al amanecer por el Inti Puncu o puerta del sol. Se puede continuar un poco el camino hasta llegar a un puente de tableros. La posterior vuelta a Cuzco se realiza en tren desde Aguas Calientes. Es necesario aclimatarse un par de días visitando el Valle Sagrado, pues el camino alcanza los 4.200 metros y el mal de altura puede aparecer. Otra dificultad puede ser el clima, en concreto las lluvias, por lo que es aconsejable recorrerlo de abril a octubre. El Camino Inca tiene un cupo diario de viandantes y es imprescindible reservar plaza con meses de antelación.

Foto: Lisa Weichel / Julia Manzerova

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