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Reserva natural de Srebarna

Reserva natural de Srebarna

Silistra (Bulgaria)

  • Autor: info@viajealpatrimonio.com
  • Fecha de publicación: 12 03, 2017
  • Categoría:

Danubio avícola


La Via Pontica fue una de las calzadas más importantes de los romanos en Europa del este. Atravesaba la región de Tracia, en la actual Bulgaria. Hoy, este nombre hace referencia a un fenómeno diferente: Via Pontica es la segunda mayor migración de aves de Europa, formada por un corredor que acaba en un cuello de botella en el mar Negro. Aquí confluyen en primavera y otoño multitud de aves que van de sur a norte y norte a sur, según la temporada. Srebarna es como un oasis para estas aves, un lugar de reposo. Se trata de un humedal situado a escasos dos kilómetros de imponente río Danubio, a la altura de la isla Komluka. Aquí, el río más largo de Europa hace frontera con Rumanía justo antes de virar hacia el norte. En el pequeño lago de Srebarna se juntan en algún momento del año casi doscientas especies de aves diferentes que hacen de este lugar un santuario de avifauna como muy pocos en el viejo continente.

Vista del humedal de Srebarna

El área protegida de Srebarna cuenta con solo seis kilómetros cuadrados. El centro lo ocupa un lago poco profundo que apenas llega en algunas zonas a los tres metros. En su interior hay multitud de pequeñas islas móviles de juncos que los locales denominan kochki y que las aves usan para anidar. Alrededor del lago hay muchos más juncos que lo protegen. Este tipo de sistemas de humedales eran muy habituales en el curso del Danubio, pero poco a poco la agricultura los fue eliminando a base de drenajes. En el caso de Srebarna, en 1949 se levantó un dique en el Danubio que desconectó la zona pantanosa del río. Con el tiempo se vio que no era una buena idea, pues el sistema hidrológico del lago depende del río. Se corrigió construyendo un canal y ahora el Danubio llena el lago estacionalmente. Entre ambos sistemas hay una zona arbolada y cultivos controlados. Alrededor del lago hay pequeñas colinas que mejoran la protección del entorno y sirven perfectamente como miradores.

La poca profundidad del lago alimenta la expansión de distintos tipos de juncos, el tipo de vegetación más abundante de las 139 especies de flora que hay. Sin ser endémicas, once de ellas están en peligro de extinción fuera de Srebarna. La parte del Danubio, por su parte, está dominada por árboles, principalmente sauces. En las aguas nadan diez especies de peces y varias especies de anfibios. Sin embargo, lo principal aquí son sin duda las aves. Unas cien distintas anidan aquí y otras ochenta visitan regularmente Srebarna en su ruta migratoria. Por nombrar algunos tipos, aquí podremos ver cisnes, pelícanos, espátulas, ánsares, aguiluchos de pantano, pechiazules, garzas, codornices o cormoranes. Varias de ellas tienen en el humedal sus lugares de anidamiento más relevantes. El más destacable de todos es seguramente el pelícano ceñudo. Controlado el tema del nivel del agua, la amenaza más relevante son paradójicamente los juncos. Estos crecen en tal desproporción que crean puentes que algunos mamíferos utilizan para atacar los nidos de las aves.

Vegetación a orillas del Srebarna

Srebarna significa plata en búlgaro. El nombre hace referencia al reflejo de las aguas, aunque versiones más imaginativas hablan de un barco cargado de plata que hubo en sus orillas. El humedal fue explorado y analizado por europeos, pero internamente fue muy importante la investigación de Aleksi Petrov, mentor de su protección. Su trabajo se inició en 1911, pero se vio entorpecido solo dos años después cuando este territorio pasó a manos rumanas. En 1940, la región se devolvió a Bulgaria y Petrov retomó sus investigaciones, centrándose en los grupos de aves migratorias. Finalmente fue nombrado Reserva Natural en 1948 y en 1965 fue reconocido como uno de los humedales más importantes de Europa, pese a su escaso tamaño.

Srebarna está a apenas 18 kilómetros al oeste de Silistra, capital de la provincia con el mismo nombre y ciudad fronteriza a orillas del Danubio. A Silistra se puede llegar en transporte desde Sofia o Varna, pero el viaje es muy largo. Es casi más sencillo llegar desde Bucarest, al otro lado de la frontera, en transporte privado. También hay tours organizados desde varios lugares. En Srebarna hay un centro de visitantes y un museo en el que se conservan varias aves disecadas típicas del humedal. Más disfrutable es el sendero alrededor del lago con cabinas para avistar las aves. Es fundamental ir a Srebarna en el momento en el que las migratorias pasan por la zona, cosa que sucede un par de veces al año. Lo ideal es entre en mayo y junio.

Fotos: Trygve W NodelandEsther Westerveld

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