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Ruinas del vihara búdico de Paharpur

Ruinas del vihara búdico de Paharpur

Rajshahi (Bangladés)

Los últimos budistas


Sobre el año 750 ascendió al poder en el noreste de la India Gopala, fundador de la dinastía Pala. En poco tiempo, el imperio Pala se convirtió en uno de los más extensos y prósperos del subcontinente indio, aunque en el siglo XII desapareció definitivamente. Los Pala fueron hábiles negociadores en la paz y feroces soldados en la guerra gracias a sus ejércitos de elefantes y barcos. En sus territorios provocaron una explosión de arte, literatura y conocimiento, abriendo varias universidades. En su época se inician los contactos comerciales con los musulmanes abasíes, que paulatinamente se convertirían en intercambios culturales y finalmente aculturación plena con la propagación del Islam entre la población. Los Pala, sin embargo, fueron totalmente fieles al budismo mahayana. De hecho, tienen el honor de ser la última dinastía plenamente budista en el subcontinente indio. Su mayor legado son las ruinas de Somapura Mahavihara. Localizadas en Paharpur, se trata de uno de los sitios arqueológicos más importantes de Bangladés y uno de los viharas, monasterios budistas, más importantes del subcontinente.

Somapura Mahavihara de Paharpur

Dharmapala, hijo de Gopura, fue el segundo en la línea dinástica al ascender al poder en el 781. Además de extender las fronteras de los territorios Pala, Dharmapala fue un gran patrón del budismo. Suyos son el monasterio budista Vikramashila y el Somapura Mahavihara de Paharpur. Junto a la universidad de Nalanda, Odantapura y Jaggadala, estos cinco sitios formaron una red de conocimiento budista durante el tiempo que duró la dinastía. Los monjes de todos los territorios, incluso algunos de otros lugares como el Tíbet, se trasladaban de un sitio a otro residiendo temporalmente en cada uno. Con el tiempo, el poder Pala fue desafiado y en el siglo XI Somapura Mahavihara sufrió un fuerte incendio. Fue restaurado, pero poco después ascendió al poder la dinastía Sena. Estos fueron defensores del hinduismo, algo que se nota en los añadidos hinduistas y jainistas que hay en Paharpur. Con la llegada en el siglo XIII del Islam, el monasterio inició un prolongado declive hasta que arrancaron las labores arqueológicas en el siglo XX.

Lo primero que llama la atención de Paharpur es la estructura piramidal del Somapura Mahavihara en tres niveles con diseño cruciforme, que luego influiría en sitios como Myanmar, Camboya y especialmente en los templos indonesios de Prambanan. Las líneas arquitectónicas son sencillas y el material más utilizado es el ladrillo rojo, dejando la decoración para las esculturas y relieves en terracota que influyeron en la región durante mucho tiempo. Todo el recinto está rodeado por una muralla cuadrangular de 920 metros de perímetro, con una puerta principal fortificada en la zona norte. Esta muralla no solo tenía una función defensiva, sino que alojaba las 177 celdas que los monjes utilizaban para descansar y meditar, estando todas de cara a la estructura piramidal central. 92 de estas celdas tienen pedestales ornamentados cuya función es todavía desconocida. En la parte suroeste del complejo estaban edificios de servicio como el refectorio.

Detalles en terracota del Somapura Mahavihara de Paharpur

Además, en esta parte sur de Paharpur hay edificios religiosos como el templo de Gondeswari, con un pilar octogonal, y una casa de baños que está unida a la parte central del complejo. Esta parte central atrae las miradas por su gran estupa, o más bien lo que queda de ella. Lo que vemos hoy se parece más a un sitio como el pakistaní Mohenjo-Daro y apenas tiene veinte metros de altura, pero se supone que había algo más. A falta de registros históricos, las reconstrucciones teóricas modernas dibujan aquí una estructura en forma de aguja. Sí que permanece el nivel intermedio, con su ambulatorio y cuatro capillas. Estaba rodeado de placas de terracota de las que han dejado la mitad in situ, dañadas en exceso por la erosión. En el nivel inferior, el ambulatorio mide cuatro metros de ancho aún distinguidos por la base de la pared exterior. Tiene forma cruciforme y lo adornaban sesenta estatuas hinduistas. En la zona se han encontrado muchos motivos esculpidos en bronce y terracota.

Naogaon o Badalgachhi son las ciudades industriales de referencia para llegar a Paharpur. Están a ocho duras horas de viaje de la capital Daca, por lo que tocará hacer noche aquí. Una opción, de hecho, es dormir en un hotel al lado del monasterio que nos permitirá verlo a primera hora, cuando más libre está de turistas bangladesíes. La visita nos llevará unas 2-3 horas incluyendo el museo del sitio, con piezas y reproducciones de los artefactos y placas de terracota. En el monasterio podemos contratar alguno de los guías no oficiales del sitio. No hay mucha infraestructura aquí y tampoco vigilancia: no es extraño ver a gente subir a lo alto de la estupa, aunque no se deba hacer. Otro museo donde se guardan muchas piezas de este lugar es el de la ciudad de Rajshahi, unos kilómetros al sur.

Fotos: Masum-al-hasanDavid Stanley

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