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Sitio tectónico suizo del Sardona

Sitio tectónico suizo del Sardona

Glaris, San Galo y Grisones (Suiza)

  • Autor: info@viajealpatrimonio.com
  • Fecha de publicación: 6 11, 2017
  • Categoría:

Paradojas tectónicas


Hoy, la teoría de las placas tectónicas está plenamente consensuada, pero durante mucho tiempo no fue así. En ese periodo anterior a los años 50 del siglo XX, existían cuestiones geológicas de difícil explicación. Una de estas cuestiones son los cabalgamientos, presentes en zonas con gran compresión. Un cabalgamiento es un tipo de falla en la cual una capa de la corteza terrestre de roca vieja se superpone por encima de una capa de roca joven, invirtiendo el orden habitual. Estos cabalgamientos desafiaban la lógica de la ciencia del siglo XIX, pero fueron finalmente reconocidos como válidos. Buena parte de la culpa la tuvieron los estudios en dos territorios, Escocia y Suiza, cuyos geólogos compartieron información y hallazgos. El afloramiento del sitio tectónico del Sardona se encuentra en la sección este de los Alpes suizos, en el territorio donde se unen los cantones de Glaris, San Galo y Grisones. Allí, en un paisaje alpino de altura más modesta que en el oeste, los geólogos dieron un golpe de timón a sus axiomas fundamentales.

Cabalgamiento de Tschingelhörner

Este axioma principal había sido establecido por Nicolás Steno en el siglo XVII. Hablamos de la superposición de estratos, según la cual las capas jóvenes superponen las capas viejas. Esto, en apariencia muy lógico, no parecía concordar con el paisaje del Sardona. Aquí, las napas tectónicas se elevaban por más de cien kilómetros sobre el macizo de Aar y el complejo infrahelvético. En el proceso, calizas, esquistos y marlas se habían elevado por encima de roca más joven, deformándose además en el proceso. El naturalista del siglo XVIII y comienzos del XIX Hans Conrad Escher von der Linth fue el primero en advertir esta circunstancia: un contraejemplo al axioma de Steno. Sin poder entender qué sucedía, su hijo Arnold continuó su trabajo desde Zurich. Arnold mapeó todo el cabalgamiento y llegó a la misma conclusión de su padre. Sin embargo, en aquella época la teoría científica que dominaba la orógenesis de las montañas era la sinclinal. Esta teoría ponía acento en la verticalidad y a Arnold le costaba explicar su teoría, que ponía acento en un movimiento más horizontal en el que una extensa capa se superpone a otra.

En 1848 se iniciaron los contactos con Escocia. Roderick Murchison estuvo de acuerdo con Arnold, pero este, temeroso, propuso una explicación más acorde con sus tiempos partiendo de dos anticlinales invertidos. El sucesor de Arnold, Albert Heim, recogió el guante, pero las cosas no cuadraban. En la década de 1880, nuevos científicos se sumaron a la teoría del cabalgamiento tras unificar los estudios escoceses y suizos y nuevas aportaciones belgas. A comienzos del siglo XX se había alcanzado ya el consenso científico y la teoría sinclinal se debilitó. Hubo que esperar unas décadas más para entender que el movimiento de las placas tectónicas era el responsable de los cabalgamientos y que estos habían ocurrido en la misma orogénesis de los Alpes. La zona de Sardona ha seguido proporcionando conocimiento científico. Por ejemplo, se ha estudiado el rol de las rocas milonitas en los cabalgamientos.

El sol atraviesa el agujero de Martinsloch

El cabalgamiento de Glarus en Sardona muestra perfectamente esta historia geológica. Un sitio bastante evidente para entenderlo es en Tschingelhörner, una serie de picos que se extienden por un kilómetro y alcanzan los 2.849 metros. Al norte de Tschingelhörner, los Alpes de Glarus continúan en una sucesión de estrechos valles, picos y glaciares que incluyen el corrimiento de tierras posglacial más grande de los Alpes. Hay siete picos por encima de los 3.000 metros. Dos de ellos son los míticos Piz Sardona y Ringelspitz. El primero está en la columna vertebral de los Alpes Glarus, mientras que el segundo está en un brazo que alcanza los 3.248 metros. Un espectacular precipicio de 2.000 metros nos lleva al lago Gigerwaldsee. En otro de los brazos está el Pizol, con el río Rin a sus pies.

Esta zona de los Alpes es considerablemente menos turística que la oeste, donde se alzan los picos de 4.000 metros. Sin embargo, las actividades son similares: esquí en invierno y senderismo y alpinismo en verano.  De hecho, el mítico trekking de la ruta de los pasos alpinos tiene varias etapas en los Alpes de Glarus. Se puede uno aproximar desde varias caras, aunque al norte encontramos el aeropuerto más cercano: el de Zurich. Tschingelhörner es la zona más conocida y en la que mejor podemos apreciar el juego tectónico. La podemos afrontar desde Flims al sur o Elm al norte. Desde Flims, más turístico, un telesilla nos dejará en la zona de Fil de Cassons, donde acercarnos a Tschingelhörner. Desde Elm es más sencillo aún y en esta localidad, dos veces al año, el sol se cuela por un agujero en la cadena, el Martinsloch, iluminando la iglesia del pueblo en una vista única. Si queremos algo más relajado y nos encontramos en Nueva York, en su Museo de Historia Natural hay una reproducción a escala de todo el cabalgamiento.

Fotos: Kanton GlarusKanton Glarus

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