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Skogskyrkogården

Skogskyrkogården

Estocolmo (Suecia)

  • Autor: info@viajealpatrimonio.com
  • Fecha de publicación: 14 07, 2016
  • Categoría:

Descanso modernista


A pesar del ambiente tétrico que desprenden los cementerios, en algunas ciudades son atractivos turísticos. La presencia de tumbas de personajes históricos atrae a los mitómanos. En el caso de Skogskyrkogården, en la ciudad de Estocolmo, el protagonista es el propio cementerio. El cementerio del bosque, como se denomina, parte de la salvaje naturaleza sueca. Un bosque de lápidas, todas de tamaño parecido y en apariencia desordenada, se sitúa bajo un bosque de pinos. Todo transmite paz y solemnidad sueca en Skogskyrkogården. El diseño general y los edificios son, además, representantes de la arquitectura modernista nórdica. Asplund y Lewerentz fueron dos de los arquitectos puntales de estas corrientes. Juntos diseñaron los edificios de la feria Stockholm Exhibition en 1930. Esta feria fue muy influyente en movimientos arquitectónicos modernistas y funcionalistas. Unos años antes, ambos arquitectos habían saltado a la fama al ganar el concurso de propuestas para Skogskyrkogården.

Gran cruz y Colina de la Meditación en Skogskyrkogården

Gran cruz y Colina de la Meditación en Skogskyrkogården

El cementerio parte de bases funcionalistas, una corriente de la arquitectura modernista. El funcionalismo dicta que la función de un edificio ha de ser fundamental en el diseño y construcción del mismo. Su origen está en las máximas de Vitrubio para la arquitectura: función, belleza y firmeza. A veces, este movimiento se confundió con un exceso de simpleza y falta de adornos. A ello contribuyeron algunos modernistas como Le Corbusier, quien afirmaba que una casa es una máquina en la que vivir. Sin embargo, el funcionalismo no tiene por qué estar reñido con la estética. Muchos intentaron conciliar las tres máximas de Vitrubio. Eso sí, partiendo de que todo ornamento ha de ser un añadido sobre la función. El movimiento, iniciado por Louis Sullivan en Chicago a finales del XIX, se expandió especialmente por Centroeuropa y Rusia. También llegó a Suecia, con componentes locales. En el caso de Skogskyrkogården, este fue el clasicismo nórdico, del que Asplund fue el principal representante.

Todo comenzó en 1912. El ayuntamiento de Estocolmo adquirió 96 hectáreas de terreno en el sur de la ciudad, en Enskede. Se decidió destinarlos a un nuevo cementerio. Para ello se decidió abrir un concurso público e internacional. En las condiciones se marcaban ya pautas de corte claro: líneas simples y comunión con el entorno natural serían fundamentales. Gunnar Asplund y Sigurd Lewerentz fueron los ganadores con su proyecto Tallum. En 1917, tras algunas modificaciones del diseño por parte del jurado, comenzaron las obras. Durante los tres primeros años se acondicionó el terreno, una antigua cantera entre un bosque de pinos que se respetó. El modelo fundamental fue el cementerio de Waldfriedhof en Múnich. Este fue el primer cementerio de tipo bosque que se diseñó. Lo importante era introducir el cementerio en la naturaleza, no modificar esta. Los dos arquitectos se dividieron el trabajo y fueron levantando distintos edificios.

Tumbas en el cementerio tipo bosque de Skogskyrkogården

Tumbas en el cementerio tipo bosque de Skogskyrkogården

Una calle alargada es la arteria principal de Skogskyrkogården. En la parte inicial se divide en dos caminos. Uno lleva a la Colina de la Meditación, un pequeño promontorio arbolado. El otro lleva a un edificio de corte funcional con tres capillas y un crematorio. Reunificados en un solo tramo, el camino de las Siete Primaveras, se llega hasta la capilla de Todos los Santos. Por este camino van las comitivas fúnebres, desviándose en alguna de las muchas calles perpendiculares. En todo el recinto hay esculturas de hombres como Carl Milles. Una de ellas preside otra capilla, la del bosque. Esta capilla, obra de Asplund, fue la primera levantada. Su original forma de cabaña tradicional en medio del bosque la hace más especial. El cementerio tiene símbolos cristianos como una gran cruz de granito, pero está abierto a todas las confesiones y hay tumbas judías, musulmanas, etc.

Skogskyrkogården está al sur de Estocolmo y es fácilmente accesible en metro. Esta zona es de corte obrero. Si nos acercamos a Södermalm entraremos en la zona más alternativa de la capital sueca. Si se quiere ver la historia de la construcción del cementerio hay que acercarse al pabellón Tallum. Hay pocas tumbas de renombre internacional. La más visitada es la de la actriz Greta Garbo. Por lo demás, en Skogskyrkogården lo ideal es pasear sin rumbo y sentir el ambiente de paz que se respira. Un día especial para ir es el de Todos los Santos, cuando el cementerio se llena de velas. Si el estilo funcionalista nos convence, sin salir de Estocolmo podremos visitar el barrio de Södra Ängby. Es un área residencial de 500 viviendas plenamente funcionalista declarado monumento nacional histórico.

Foto: Bob Cuyp / Pelle Sten

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