Menú de navegación
Tumba tracia de Kazanlak

Tumba tracia de Kazanlak

Stara Zagora (Bulgaria)

  • Autor: info@viajealpatrimonio.com
  • Fecha de publicación: 21 01, 2017
  • Categoría:

Recuerdos de la Tracia más griega


Historiadores e historiadores del arte se alían en ocasiones para desvelar secretos del pasado. En el estilo de un simple fresco o una escultura se pueden encontrar las relaciones comerciales y políticas de los pueblos del pasado. Que los tracios, vecinos del norte de los griegos, fueron helenizados durante un tiempo fue confirmado gracias a los fantásticos frescos encontrados en la ciudad de Kazanlak, en el centro de la actual Bulgaria. Los tracios, que de hecho según la leyenda tuvieron como patrón a un hijo del dios griego Ares, se expandieron por buena parte de los Balcanes durante siglos y milenios. Sin apenas unidad política, en el último milenio a.C. empezaron a recibir la influencia de otros pueblos. La tumba tracia de Kazanlak es la mejor preservada de toda esta civilización, que en la época helenística consiguió su cénit alrededor de Seutópolis, su capital.

Motivo principal de la tumba de Kazanlak (su copia)

El rastro de los tracios se inicia sobre el tercer milenio a.C. Expandidos por todos los Balcanes, no se puede decir que tuvieran un único líder. Eran más bien tribus dispersas que compartían cierta cultura común. Fundamentalmente vivían en pequeñas villas fortificadas en torno a asentamientos rurales. A ojos de los griegos, eran básicamente unos bárbaros. Quizá por eso, sobre el siglo VIII a.C. empezaron a colonizar parte de sus territorios. Fueron los persas, sin embargo, los que en el siglo VI a.C. conquistaron casi toda Tracia y la pusieron a su servicio en sus guerras con los griegos. Cuando los persas se fueron, una parte de Tracia, formada por regiones de las actuales Bulgaria, Grecia y Turquía, se unió políticamente bajo el reino de Odrisio. La estabilidad no fue una característica del reino y las tribus intentaron mantener su independencia. Paulatinamente, los tracios adoptaron maneras griegas y se vieron influenciados por la superior civilización de los vecinos del sur. Adoptaron su alfabeto, panteón y, finalmente, fueron dominados por los macedonios. Tras las guerras macedonias pasó a formar parte de Roma, donde Tracia constituyó una provincia.

El conocimiento de los tracios se multiplicó con los hallazgos arqueológicos del siglo XX. Se desenterraron muchas tumbas de los siglos V y IV a.C. con grandes tesoros de oro y plata en su interior. El valle de los reyes tracios fue fijado en torno a las montañas Sredna Gora, en el centro de Bulgaria. Allí se encontró Seutópolis, el único asentamiento tracio que podría adoptar el sustantivo de ciudad. Fue la capital de los tracios desde que fue fundada por Seutes III en torno al 320 a.C. La influencia de las polis griegas en el diseño de Seutópolis es innegable. La ciudad fue encontrada en el año 1948 cuando se estaba construyendo una presa. El hallazgo, desgraciadamente, no detuvo el proyecto y Seutópolis yace actualmente bajo las aguas. Hay un proyecto para hacer una segunda presa que la saque a flote, pero el coste de momento limita la empresa. Afortunadamente, los tracios colocaron la necrópolis de la ciudad unos kilómetros al este. Es allí donde, entre otras tumbas, se encontró la tumba de Kazanlak.

Acceso a la tumba de Kanzanlak (su copia)

Esta es una de los cuatro tholos de ladrillo que hay en la zona. Un tholos, elemento típicamente griego como se ve en Micenas, está formado por un estrecho pasillo que termina en una cámara funeraria circular, generalmente cubierta por un túmulo. Uno de los más grandes es el del propio Seutes III, que fue encontrado recientemente. Alrededor de los tholos hay otras mil tumbas menores: todos los reyes y aristócratas tracios fueron enterrados aquí. La tumba tracia más famosa, sin nombre asociado, fue encontrada en 1942. Data del siglo III a.C., cuando Tracia estaba plenamente helenizada. Lo más relevante son sin duda sus pinturas murales. Estas se relacionan tanto con la sencilla arquitectura del lugar que tuvieron que ser diseñadas por la misma persona. Las pinturas en sí también dejan ver una composición planificada en la que una pareja de tracios llevan a cabo un ritual funerario. Destaca la maestría en el trazo de los carros, caballos y diversos gestos como las manos entrelazadas del rey y la reina.

El nombre de la tumba viene de la ciudad de Kazanlak, de 80.000 habitantes, que se encuentra a unos 90 minutos de Plovdiv, la segunda ciudad más poblada del país. La zona se llama el valle de las rosas por la cantidad de estas flores que se cultivan para hacer aceite de rosas. Al norte de Kazanlak está la ciudad de Gabrovo y entre medias el Parque Natural de Bulgarka, ideal para hacer itinerarios de senderismo sencillos. La tumba de Kazanlak no es visitable debido a sus estrictas condiciones de conservación: temperatura y humedad son continuamente controladas. En su lugar se puede visitar una réplica exacta que viene acompañada de un pequeño museo. Sí que se puede entrar a la tumba de Seutes III, más cerca de la localidad de Shipka.

Fotos: Psy guyKLMircea

Deja un comentario