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Uadi Al Hitan (El Valle de las Ballenas)

Uadi Al Hitan (El Valle de las Ballenas)

Fayún (Egipto)

De vuelta al mar


Cuando los dinosaurios reinaban en la Tierra, los mamíferos eran animales de muy reducido tamaño. Entre esta circunstancia y que eran todos terrestres, lo cierto es que la evolución ha sido especialmente caprichosa en especies tan carismáticas como las ballenas. Todas las ballenas proceden del género Archaeoceti, que estuvo presente en un periodo que va de hace 55 millones de años a hace 23. Cómo evolucionaron las ballenas se puede comprender analizando este periodo de tiempo entre el Eoceno temprano y el Oligoceno. Los ancestros comunes de los cetáceos fueron anfibios y habitaron mayormente en la entonces zona pantanosa entre la India y Asia. Estos protocétidos se expandieron por el mundo. Empezaron a destacar por ser grandes nadadores y por desplazar sus fosas nasales progresivamente a la parte superior de la cabeza. Los basilosáuridos son ya muy similares a los cetáceos actuales: son plenamente marinos y han ganado tamaño, entre 4 y 16 metros. Curiosamente, estos últimos tienen su mayor representación fósil en una zona extremadamente seca: el desierto de Egipto, en Uadi Al Hitan o Valle de las Ballenas.

Fósil in situ de un antepasado de los cetáceos

Los primeros fósiles fueron descubiertos en 1902, pero al ser un área tan remota, al oeste del río Nilo, no atrajo la atención hasta ochenta años después. Por entonces llegaron a la zona coleccionistas de fósiles que empezaron a esquilmar la zona. Esto encendió las alarmas y aceleró el nombramiento de zona protegida y su investigación. El conocido como Valle de las Ballenas forma parte del Parque de Wadi El-Rayan, un Parque Nacional más grande. El Valle de las Ballenas tiene de telón de fondo Garet Gohannam, la conocida como montaña del infierno. Los atardeceres aquí son de los más intensos del desierto. En el valle, la mayor parte de los fósiles permanecen bajo tierra protegidos, pero muchos han salido a la luz por la erosión y permanecen a la vista, anclados al suelo.

El territorio se divide en tres partes bien diferenciadas. Al este está la formación Gehannam, una zona plana formada por lutita. Seguramente fue un lecho marino a mayor profundidad que el resto. Esta parte contrasta con la más accidentada de Birket Qarun, en la que la arenisca domina. Aquí se acumula la mayor parte de fósiles del Valle de las Ballenas. Las partes más elevadas de los acantilados se denominan Qasr el Sagha. Aquí reaparece la lutita: se supone que fue una zona de lagunas y en ella aparecen muchas conchas. Actualmente, todo es desértico, aunque hay quince especies de flora. También intentan progresar algunos mamíferos como mangostas, zorros rojos, gacelas comunes, gatos del desierto y, sobre todo, los fennecs: unos pequeños zorrillos muy activos por la noche en el Parque.

Paisaje desértico de Uadi al Hitan o Valle de las Ballenas

Pero no son los animales actuales los que le dan la fama al Valle de las Ballenas, sino sus fósiles. Aquí se acumula la mayor cantidad de fósiles de Archaeoceti, conservados en muchos casos de manera completa y excepcional. Entre los Archaeoceti representados está toda la subrama de los Dorudon, más pequeños. El resto de basilosáuridos recuerdan perfectamente a las ballenas por su tamaño y forma, aunque tienen diferencias claras en cráneos y dientes. Eran carnívoros y los mayores ejemplares alcanzaban los 21 metros. La mayor diferencia con las ballenas no está no obstante en la cabeza, sino en las extremidades. Los basilosáuridos tienen miembros anteriores, pero también posteriores: algo que la evolución dejó atrás según fueron dependiendo más de su habilidad para nadar. Además, los miembros tienen cinco dedos, rasgo también perdido en el tiempo. No solo hay Archaeoceti en este desierto, sino que está representado su contexto vital. Hay muchas vacas marinas, tiburones, tortugas, rayas, peces sierra de casi dos metros de longitud, etc. Las vacas marinas, antepasados de los manatíes, son los siguientes en importancia. Los dientes de los fósiles ya indican su principal característica: ser los únicos mamíferos marinos herbívoros.

El Valle de las Ballenas atrae a poco turismo por su inaccesibilidad y falta de infraestructura. No está tan lejos del Nilo ni de El Cairo como podría parecer. Está a unas tres horas y media de la capital: por tanto, un viaje de ida y vuelta en el día es factible. Sin embargo, el camino es muy duro e incluye complicadas dunas, por lo que un 4×4 es obligatorio. Una opción más cara aún es alquilar un helicóptero. En la zona del Parque hay un modesto centro de visitantes y dos recorridos posibles. El más largo apenas suma tres kilómetros y tiene buenos ejemplares de fósiles. Es más recomendable, pero a pesar de la corta distancia hay que ser consciente del calor del mismo. Cuanto más pronto y fuera del verano se haga, mejor. En todo caso hay que llevar agua en abundancia. A la vuelta se pueden visitar otras zonas de Wadi El-Rayan: hay varios lagos y ríos. Estamos también en un santuario de la amenazada gacela blanca.

Fotos: Clr202Hatem Moushir

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