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Arte rupestre de Val Camónica

Arte rupestre de Val Camónica

Lombardía (Italia)

El libro visual de los camunos


Los petroglifos, grabados sobre las rocas al aire libre, no suelen ser muy espectaculares de ver, pero son tremendamente importantes. Normalmente realizados en un contexto de ausencia de escritura, son un documento fundamental para comprender culturas del pasado. Funcionan como un lienzo gigante sobre el que los arqueólogos trabajan e investigan. En uno de los valles más grandes de los Alpes, en Italia, hay una región que cuenta sus petroglifos por cientos de miles. Se calcula que en Val Camónica hay unos 300.000, de los que 140.000 gozan de una protección especial. A lo largo de los 90 kilómetros que marca el río Oglio, alimentado por numerosos arroyos que caen de las montañas, se suceden los sitios arqueológicos. Lo hacen sobre todo entre los picos Concarena y Pizzo Badile, donde podremos encontrar miles de ellos.

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Petroglifos de Val Camónica

La última glaciación, hace unos 15.000 años, dio forma a este valle antes de que empezara a ser poblado. Primero fue frecuentado por recolectores/cazadores y en el Neolítico progresó con asentamientos agrícolas. Los primeros pobladores de los que se tiene constancia son los camunos, que dan nombre tanto al valle como a la ciudad romana más importante que se levantó cuando el valle fue dominado por esta civilización: Cividate Camuno. Los petroglifos más importantes fueron realizados por los camunos, pero los primeros datan del octavo milenio a.C. Con la llegada de los romanos, los petroglifos descienden en número, aunque en la Edad Media tuvieron un repunte que se estiró hasta la Edad Contemporánea. Walther Laeng fue el primer arqueólogo en presentarlos en sociedad con el valor que tienen. Lo hizo en 1909, aunque no fue hasta los años 20 cuando su estudio empezó a intensificarse y así a descubrir muchos otros. Antes de que la II Guerra Mundial supusiera un parón en las investigaciones, el más original de los investigadores fue el alemán Franz Altheim, que en pleno ascenso del nazismo llegó a afirmar que en los petroglifos se adivinaban los orígenes de la raza aria.

De forma más rigurosa, a partir de los años 60 Emmanuel Anati fue la figura más importante de Val Camónica. Poco tiempo después de que se empezaran a abrir las primeras áreas protegidas se dedicó a catalogar los petroglifos y a situarlos temporalmente a través de la comparación de la historiografía oficial, los estilos y las técnicas de trabajo. Las dos principales formas de trabajar la piedra eran la martellina, que no es más que el uso de un pequeño martillo para horadar la roca, y el puro grafiti. La disposición de los petroglifos no sigue un orden las más de las veces, aunque a veces cuentan pormenorizadamente rituales religiosos y seculares. De todos los petroglifos, el más conocido es la rosa camuna, un símbolo que ha trascendido en el tiempo y que se convirtió en el emblema de la Lombardía. Está en el Parque Arqueológico Comunal de Sellero.

Rosa Camuna, símbolo de Val Camónica

Rosa Camuna, símbolo de Val Camónica

Los petroglifos parten en el epipaleolítico, entre los milenios VIII a VI a.C. Esta es una época de caza y los petroglifos muestran grandes animales. En torno al V y IV milenio a.C. la zona se vuelve agrícola y abundan los petroglifos de personas y figuras geométricas. Según la sociedad se vuelve más compleja, así lo hacen los petroglifos: en el III milenio a.C. ya vemos símbolos celestiales, animales, armas, cadenas de personas, técnicas de arado, rituales, etc. La mayor parte de estos están en Massi Cemmo y dan idea de culto a los ancestros. En el II milenio a.C. ya hay constancia de los camunos y empiezan a multiplicarse las armas y los guerreros. Del primer milenio a.C. tenemos la mayor muestra de petroglifos, casi tres cuartas partes del total. Las figuras son sobre todo de héroes luchando y venciendo, pero también de bailes o navegación: se puede casi hablar de historias contadas. Mucho tiempo después, los cristianos del medievo dejaron su sello plagando algunas zonas de cruces para ocultar lo que para ellos eran símbolos paganos.

Val Camónica está en el este de Lombardía, cerca de la ciudad de Brescia, que tiene aeropuerto. No obstante, es más sencillo volar a Milán y ahí alquilar un coche. Si se decide uno a acercarse en tren, la localidad ideal es Capo di Ponte, desde cuya estación se puede ir a algún Parque andando. Andar es la actividad principal una vez que elegimos uno de los ocho yacimientos que concentran la mayor cantidad de petroglifos y de los cuales Naquane probablemente sea el más recomendable. Estos paseos se pueden complementar con muchos pequeños museos dedicados al arte prehistórico o con el sitio conocido como Foppe de Nadro, una reconstrucción de un poblado de la Edad de Hierro. Ya que estamos por la zona hay que disfrutar del bello lago Iseo y de los quesos del valle.

Foto: Edoardo Forneris

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