Menú de navegación
Ciudad de Potosí

Ciudad de Potosí

Potosí (Bolivia)

Plata destino Europa


Desde la época del antiguo imperio, en España hay un dicho muy famoso: cuando algo es muy valioso, se dice que vale un Potosí. El dicho hace referencia a una de las fuentes de riqueza más rentables y explotadas durante más de 200 años. Potosí es una ciudad y un cerro en los Andes. Este cerro es la montaña Sumaj Orcko o Cerro Rico. Tiene 4.284 metros y está lleno de plata. Sus vetas más accesibles fueron explotadas hasta hacer de Potosí la mina de plata más productiva desde mediados del siglo XVI a mediados del siglo XVII. Hasta 60.000 toneladas de plata expandidas por el mundo proceden de aquí. En la falda de esta fuente de riqueza se erigió una ciudad al servicio de plata, la antigua Villa Imperial de Potosí. Llegó a contar con 200.000 habitantes en su día. Esta población se dividía entre los españoles y los trabajadores, con enormes diferencias sociales entre ellos. La arquitectura que permanece de esa época en Potosí nos lo recuerda.

Vista de la ciudad de Potosí con el Cerro Rico al fondo

Vista de la ciudad de Potosí con el Cerro Rico al fondo

Es posible que el inca Huayna Cápac conociera la existencia de las vetas y extrajera algunas superficiales. Fueron los españoles, no obstante, los que sobre 1542 llegaron a la zona y, al ver sus posibilidades, fundaron la ciudad. Potosí nació en 1545 dependiente del Virreinato de Perú. En la mina llegaron a trabajar en su mejor época 50.000 personas. Las condiciones en la mina eran muy complicadas. La mayoría de indígenas trabajaban por un mísero sueldo, aunque ya era más que los que lo hacían bajo el régimen de la mit’a. Este sistema, heredado de los incas, estaba basado en los trabajos forzados. Los hombres bajo el mismo hacían las tareas más ingratas y peligrosas. Cuando la mina necesitó más mano de obra, se importaron hasta 30.000 esclavos negros. La plata recogida era llevada a la Casa de la Moneda, donde se acuñaba la moneda y se enviaba a los puertos del Caribe y de ahí a Sevilla. Potosí fue trabajada a pleno rendimiento hasta 1800, poco antes de la revueltas independentistas. En una de estas, Manuel Belgrano planeó explotar la Casa de la Moneda, pero sus planos fueron saboteados. Desde 1891, la plata dejó de ser rentable y se pasó al estaño.

Potosí fue el complejo industrial más grande del siglo XVI. La cadena de montaje implicaba el uso de energía hidráulica generada gracias a 140 molinos, presas y acueductos. Las vetas extraídas eran fundidas en hornos y se utilizaban reactivos para extraer la mayor cantidad de plata en un sistema conocido como beneficio de patio. Hasta un 40% de plata se podía extraer de cada veta. Las minas siguen hoy activas y en ellas trabajan unos 10.000 trabajadores. De la plata y el estaño se ha pasado a extraer tierras raras. Las condiciones no son mucho mejores que en tiempos pasados: silicosis y accidentes abundan. Los mineros se encomiendan a una estatua llamada El Tío. Representa el espíritu diabólico que según ellos reina en la mina. De todos los pozos, la mina Pailaviri es la más espectacular y antigua. Tiene 17 niveles subterráneos y llega a 240 metros bajo tierra.

Casa de la Moneda en el centro de Potosí

Casa de la Moneda en el centro de Potosí

En cuanto a la ciudad, lo más relevante es su diseño colonial con una fuerte estratificación. Un río artificial separaba la zona de los españoles y sus mansiones de la de los trabajadores y sus rancherías. El centro está hoy en la plaza 10 de noviembre. Caminando podremos ver multitud de iglesias: hasta 36 había a comienzos del siglo XVII. El barroco con influencia nativa es el estilo predominante y se extendió a otras ciudades andinas. La catedral es de estilo barroco virreinal y es del siglo XIX, porque la anterior se derrumbó. Del convento de la Compañía de Jesús destaca su ornamentada torre, uno de los símbolos de la ciudad. El edificio más carismático es no obstante civil: la Casa de la Moneda. La que vemos hoy es la segunda en el mismo sitio. Construida en el siglo XVIII, destacan su fachada y la colección de arte sudamericano que reside hoy en su museo.

Potosí sigue contando hoy con unos 170.000 habitantes, lo que la convierte en una de las más grandes entre las ciudades a alta altitud. Está a 4.090 metros sobre el nivel del mar, lo que garantiza mal de altura a no ser que lleguemos ya hechos a la altitud. La forma de llegar es básicamente vía autobús, ya sea desde Sucre, Uyuni u otra ciudad. Visitar una mina es una actividad casi obligatoria. Se ofertan distintos tours, por ejemplo a Pailaviri, y es recomendable llevar algún detalle a los trabajadores. Potosí es una ciudad relativamente fría todo el año, pero de mayo a septiembre al menos no llueve. En agosto en concreto podremos disfrutar la fiesta de los Chutillos, una celebración sincrética dedicada a San Bartolomé, pero de origen preincaico. Durante todo el mes hay fiestas populares. Es buen momento para disfrutar de la calapurca, una sopa hervida con una piedra caliente. Esta sopa tiene ají, que es el ingrediente estrella de la cocina de Potosí.

Fotos: Danielle PereiraAntoine 49

Deja un comentario