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Ciudad histórica fortificada de Cuenca

Ciudad histórica fortificada de Cuenca

Castilla-La Mancha (España)

  • Autor: info@viajealpatrimonio.com
  • Fecha de publicación: 22 07, 2016
  • Categoría:

Colgada del barranco


No es Cuenca una ciudad que haya que visitar para encontrar restos de la presencia musulmana en la península. Sin embargo, esta ciudad manchega se vio marcada por esta cultura en su mayor virtud: su localización. Cuenca es una ciudad fortificada encajonada entre dos ríos, el Júcar y el Huécar. Arriba de un cerro rocoso contempla la estepa castellana de forma privilegiada. Los musulmanes, fundadores de la ciudad, colocaron la alcazaba en un extremo y el alcázar al otro. La protección estaba garantizada gracias a lo escarpado del terreno y a la propia presencia de los ríos. Dentro de las murallas estaban la mezquita y el zoco de Qunka, como llamaron a la ciudad. El conjunto resultó muy armonioso, con el paisaje de los valles de ambos ríos cortado por la propia ciudad. Cuando los cristianos conquistaron la ciudad en tiempos medievales acometieron unas remodelaciones que han llegado hasta nosotros de manera casi directa por la pérdida de protagonismo de Cuenca en tiempos contemporáneos.

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Casas colgantes de Cuenca

No se sabe la fecha exacta de la fundación de Qunka, pero en el 783 aparece ya en algunos documentos. Inicialmente forma parte de cova de Santaver, para luego formar la suya propia. Son tiempos de califato cordobés, los más prósperos para los musulmanes en la península ibérica. Con la disgregación del califato en taifas perteneció a Toledo y Sevilla. El sevillano Al-Mu’tamid entregó la ciudad a los cristianos en 1093 a cambio de ayuda militar para contener a los almorávides. Sin embargo, apenas unos años después, en 1108, la ciudad fue conquistada precisamente por los almorávides. La definitiva tuvo que esperar a 1177, cuando Alfonso VIII sitió la ciudad durante meses. Exactamente hasta San Mateo, fiesta de la ciudad actualmente por ser la fecha de entrada de las tropas cristianas. Estrena entonces el famoso Fuero de Cuenca, un compendio de casi mil leyes municipales que sirvió de ejemplo para otras ciudades castellanas sentando las bases para la convivencia en las ciudades conquistadas. La ganadería y la artesanía textil trajeron los mejores tiempos para Cuenca. Los siglos XVII y XVIII fueron sin embargo muy negativos y la ciudad se convirtió en una ciudad-convento tras perder a casi toda su población. Hoy, la agricultura y el turismo son los puntales económicos de Cuenca.

La ciudad cristiana se adaptó al plano musulmán. Se inició un programa de sustitución de edificios musulmanes por cristianos. Del castillo que sustituyó a la alcazaba queda hoy muy poco, tras ser derruido por tropas napoleónicas. El resto del centro es una acumulación de iglesias y conventos de los siglos XII al XVIII. Entre todos templos cristianos destaca la catedral, uno de los primeros templos góticos de la península ibérica. Fue terminada en 1271 y contiene bastantes elementos de transición. Tiene un estilo anglo-normando muy acusado debido a que la mujer de Alfonso VIII, Eleanor, venía de Reino Unido. En tiempos renacentistas y barrocos tuvo muchos añadidos en forma de capillas, claustro, etc. La mayor remodelación vino en 1902, cuando una torre hizo necesario cambiar la fachada. Ahora presenta estilo neogótico. Fuera del centro histórico están los ordenados barrios de San Antón y Tiradores. En ellos se estableció el poder económico desde el siglo XIII.

Fachada de la catedral de Cuenca

Fachada de la catedral de Cuenca

La vista más famosa de Cuenca son sus casas colgadas, voladas o del rey. No son las únicas casas colgadas del país, pero sí las más espectaculares. Son una serie de edificios civiles frente a la hoz del río Huécar. Lo de colgadas viene porque contienen elementos voladizos no soportados por pilares, aunque sí tienen refuerzos diagonales para aumentar el apoyo sobre la pared. En este caso son los balcones, que tienen por debajo de ellos un precipicio hasta el río. Las casas colgadas tienen un origen incierto, aunque parece que en el siglo XV ya estaban en su lugar actual. Han sido casi siempre residencias privadas, pero hoy las más pintorescas albergan el Museo de Arte Abstracto Español. La mejor vista la tendremos desde el puente de San Pablo, obra en hierro forjado de un discípulo de Eiffel.

Cuenca nunca pasó de ser una ciudad de tamaño modesto. Hoy cuenta con 57.000 habitantes. Su posición a medio camino entre Madrid y Valencia hace que sea muy accesible en tren rápido. Es muy famosa la Semana Santa, buen momento para ir. La procesión más seguida es la conocida como las turbas, oficialmente Camino del Calvario. En ella, una muchedumbre de todas las congregaciones acompaña los pasos bajo un estruendo de clarines y tambores. En gastronomía destaca la carne de caza que podemos apreciar el platos como el morteruelo. De tiempos musulmanes tenemos el alajú, un dulce hecho con miga de pan, almendra y miel. Cerca de Cuenca es aconsejable acercarse a la Ciudad Encantada, una serie de formaciones de caliza que son monumento natural.

Foto: Javier Losa / rucamher

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