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Ciudad medieval de Toruń

Ciudad medieval de Toruń

Cuyavia y Pomerania (Polonia)

  • Autor: info@viajealpatrimonio.com
  • Fecha de publicación: 3 04, 2016
  • Categoría:

Muestra medieval polaca


La Segunda Guerra Mundial fue especialmente cruel con una Polonia que intentaba reponerse de la Primera. Multitud de ciudades, empezando por su capital Varsovia, fueron reducidas a escombros, con la pérdida de vidas y de patrimonio que ello supuso. Por eso tiene un valor especial que la ciudad de Toruń escapara sin apenas daño, porque se ha convertido en una de las principales representantes de las ciudades medievales de Polonia. Situada a orillas del Vístula y hermana de Bydgoszcz, ambas conforman la capital del voivodato de Cuyavia y Pomerania y uno de los núcleos urbanos más pujantes del país. Además de alojar a varias empresas internacionales, Toruń tiene una de las universidades más importantes del país. El conocimiento está ligado a esta pequeña ciudad desde que vio nacer en 1473 a uno de los astrónomos más importantes del último milenio: Copérnico.

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Panorámica nocturna de Toruń

El área donde se asienta la ciudad estuvo habitada por la cultura lusaciana desde aproximadamente el año 1100 a.C. El origen como tal procede de la Orden Teutónica. Esta hermandad fue un subproducto de la tercera Cruzada cuyo interés en la zona era la cristianización y conquista de Prusia. Instalaron una primera ciudad en 1233 que tan solo tres años después tuvieron que desplazar unos kilómetros por las crecidas del Vístula. Poco a poco, la ciudad fue creciendo, las órdenes religiosas llegando y la ciudad se expandió en un nuevo barrio separado del núcleo histórico, con el que compartía el castillo teutónico. Se integró en la liga hanseática y a raíz de ello el comercio hizo crecer a la ciudad. Esto llevó inevitablemente a que aparecieran tensiones entre sus pobladores y los teutones. Las disputas derivaron en el siglo XV en tumultos finalizados con la destrucción del castillo teutón, una guerra de trece años y la segunda paz de Toruń, tras la cual la ciudad pasó a formar parte del Reino de Polonia.

No fue el final de la historia germánica. Las luchas de religión hicieron que los protestantes de la ciudad, germánicos, provocaran refriegas habituales hasta que en 1724 sus líderes fueron ejecutados. Menos de un siglo después, la ciudad pasó a formar parte de Prusia. Como ciudad fronteriza de este imperio, prisioneros de guerra franceses construyeron una línea de fortalezas para defender el territorio. Toruń, a pesar de ser prusiana oficialmente, mantuvo una población mayoritariamente polaca que vio recompensada su fidelidad cuando la ciudad fue liberada en 1918. El periodo entreguerras fue muy favorecedor y la pujante comunidad judía ayudó en la modernización de la ciudad. Con la llegada del nazismo tuvieron que huir y las fortalezas del siglo XIX constituyeron el campo de prisioneros Stalag XX-A.

Antiguo ayuntamiento de Toruń, con la torre del reloj

Antiguo ayuntamiento de Toruń, con la torre del reloj

Afortunadamente, la ciudad se libró de la destrucción y los dos núcleos de población originales han mantenido su disposición original, además de una arquitectura medieval basada en el ladrillo rojo. Incluso aún se conserva un tramo de la muralla original, de la que la torre inclinada fue parte. La plaza del mercado es el centro. Allí se encuentra la catedral de San Juan Bautista y San Juan Evangelista, construida entre los siglos XIII y XV. Aquí podremos ver una monumental torre y la tumba de Copérnico. A su lado está el ayuntamiento, una joya gótica de la construcción civil en Polonia que data del año 1274. También destacan la iglesia la Virgen María con sus frescos del siglo XIV y las ruinas del castillo teutónico. Numerosas casas góticas de los siglos XVI a XVIII dominan todo el centro histórico conformado por calles paralelas. Una aún más antigua, del XV, es donde nació Copérnico y aloja un museo con piezas no originales de la vida del astrónomo.

Esta ciudad mediana de 200.000 habitantes es cada vez más visitada e incluida en circuitos: por aquí pasan cada año más de millón y medio de turistas. La ciudad hermana, Bydgoszcz, tiene aeropuerto y el centro se puede recorrer caminando en un día. Al otro lado del río se ve una magnífica panorámica de la ciudad que gana por la noche por lo bien iluminada que está Toruń. No hay que irse de aquí sin probar el pierniki torunskie, pan de jengibre típico de la ciudad, con chocolate por fuera y por dentro. Es un dulce tan histórico en la ciudad que en su museo se ven planchas de madera utilizadas para elaborarlo en tiempos medievales. Este museo es también interactivo y se puede aprender a hacer este postre. Primavera y verano son ideales para venir a la ciudad. Especialmente mayo, cuando se celebra el festival de teatro Kontakt.

Foto: Kamil Porembiński / magro_kr

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