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Ciudad de Vicenza y villas de Palladio en el Véneto

Ciudad de Vicenza y villas de Palladio en el Véneto

Véneto (Italia)

  • Autor: info@viajealpatrimonio.com
  • Fecha de publicación: 14 11, 2016
  • Categoría:

Clasicismo con mucho tirón


A orillas del río Bacchiglione y a los pies de los montes Berico y Lessino se encuentra la ciudad de Vicenza. Una más entre tantas ciudades del norte de Italia, el Cinquecento italiano la cambiaría para siempre gracias a la figura de Andrea Palladio. Este oriundo de Vicenza fue uno de los arquitectos renacentistas más relevantes que existieron. Su marcado neoclasicismo ha tenido durante los siglos profunda influencia. Especialmente en los países anglosajones, incluyendo la Casa Blanca de Washington. Fue un amante de las líneas simples y puras de la arquitectura romana y griega, personificadas en su admiración a Vitrubio. Al ser nombrado en la segunda mitad del XVI “Proto della Serenissima”, arquitecto jefe del Véneto, pudo dar rienda suelta a sus creaciones. A caballo entre la capital, Venecia, y Vicenza, dejó en esta segunda las mejores muestras de su arquitectura. Palladio se especializó en mansiones y villas. Las primeras las tenemos en Vicenza, mientras que las villas se distribuyen a su alrededor.

Villa Rotonda, principal obra de Palladio en las villas de Vicenza

Villa Rotonda, principal obra de Palladio en las villas de Vicenza

Vicenza arrancó su existencia como asentamiento de origen paleo-veneciano en el siglo II a.C. Fueron asimilados por los romanos como Vicentia: la ciudad victoriosa. A pesar de tan pomposo nombre, no pasaban de ser una ciudad a la sombra de Pádova. Con esta ciudad mantuvo siempre una doble relación de rivalidad y conveniencia. Ambas se aliaron para conservar su independencia, algo muy complicado en la Edad Media. También juntas se unieron a Verona, lo que para la influyente Venecia fue motivo de amenaza. Irremediablemente, las tres acabaron anexionadas a su república en 1404. Vicenza reemplazó su autonomía local con una economía mercantil al servicio de las familias venecianas. La ciudad llega así al siglo XVI, estando de capa caída y con muchas cicatrices de guerras pasadas. Palladio le dio un nuevo lustre. Posteriormente, durante el siglo XIX, Vicenza formó parte del imperio austríaco hasta su independencia primero y la unificación con el resto de Italia después.

La ciudad tiene su base romana con la actual calle principal en el Corso Palladio y cuatro plazas públicas. Una de ellas es la Piazza dei Signori y en ella se encuentran frente a frente dos monumentos de Palladio. El primero es la Basílica. Se trata de una remodelación del palacio de la región, que albergaba el consejo de la ciudad y se fue abajo. Palladio le dio un nuevo aire e introdujo una figura principal en su arquitectura: un pórtico sujeto por columnas denominada logia. Veinte años después completó frente a la Basílica el Palazzo del Capitanato, que funciona como ayuntamiento. Le quiso dar otro aire y la logia es mucho más alta y tiene estuco rojo. Incluso por encima de ambos destaca el teatro. Es uno de los pocos teatros renacentistas que quedan. Fue construido sobre un fuerte antiguo y está hecho a imagen y semejanza de los teatros romanos. Palladio murió al poco de empezarse, así que lo acabó Vincenzo Scamozzi. Los otros veinte edificios de Palladio en Vicenza son una colección de palacios que se combinan con otros edificios góticos para crear un centro histórico muy apreciable.

Edificios de Palladio en torno a la Piazza dei Signori de Vicenza

Edificios de Palladio en torno a la Piazza dei Signori de Vicenza

Más influyentes aún fueron las decenas de villas alrededor de la ciudad. Situadas entre cultivos de trigo, vino, maíz o aceite, su función era doble. Por un lado eran residencias de campo de las familias influyentes de la ciudad y, por otro, centro de poder de la economía agrícola. Los terrenos donde se sitúan habían sido expropiados al perder Vicenza su autonomía. Vendidos a los venecianos más influyentes, el dinero de estos se combinó con una etapa de destrucción en la guerra de la Liga de Cambrai y un mayor peso del campo. El trabajo le llegó así a raudales a Palladio. Aquí puso en práctica los pilares de su arquitectura: simplicidad, acusada simetría y clasicismo. Para ello hacía uso constante de ventanas, frontones y logias muy características. Tanto, que algunos palacios no son más que renovaciones con estos elementos. Villa Almerico Capra, construida para un sacerdote retirado del Vaticano, es su mejor ejemplo. Su nombre más conocido es Villa Rotonda. Hace referencia a su cúpula, pero su mayor seña de identidad es la simetría casi perfecta de sus cuatro lados en cruz, cada uno con su pórtico.

Tras sufrir en las dos Guerras Mundiales, Vicenza es hoy una próspera ciudad de 115.000 habitantes apoyada en sus exportaciones industriales. Está a sesenta kilómetros de Venecia, con la que está conectada por tren y carretera. Para llegar a Villa Rotonda se puede utilizar un autobús. Está en manos privadas y solo abre un par de días, pero los alrededores son visitables a diario. Su mejor momento es en primavera. Además, es cuando se celebra en el teatro el Festival Il Suono dell’Olimpico en Vicenza. La gastronomía de la ciudad es sencilla, pero utilizando buenos ingredientes: queso de Asiago, cerezas de Maróstica y trufas de Nanto. Su especialidad es el bacalao a la vicentina. Si se quiere aprender más sobre Palladio, lo mejor es acudir a su influyente obra escrita: I quattro libri dell’architettura.

Foto: Angel de los Riosbarnyz

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