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Conjunto arqueológico de Mérida

Conjunto arqueológico de Mérida

Extremadura (España)

  • Autor: info@viajealpatrimonio.com
  • Fecha de publicación: 30 12, 2017
  • Categoría:

La Hispania más romana


La provincia romana de Lusitania estaba formada en su mayor parte por Portugal, a los que sumaba territorios españoles de Salamanca y Extremadura. Lusitania fue seguramente la zona más dura de conquistar. Entre los siglos II y I a.C., los romanos tuvieron que enfrentarse a rebeliones continuas con héroes locales como Viriato, especializados en guerras de guerrilla. Paradójicamente, una vez romanizada y pacificada, Lusitania fue una de las regiones donde la vida romana penetró con mayor profundidad. A la cabeza de esta provincia se situó la ciudad de Emérita Augusta, actual Mérida. A orillas del Guadiana, su nombre explica su nacimiento: Octavio Augusto ordenó su construcción como lugar de descanso para los veteranos eméritos de las legiones V Alaudae y X Gemina, participantes en las guerras cántabras del norte de la península. Lusitania era por entonces una zona mucho menos densa de lo que luego fue. Los arquitectos romanos se sintieron libres para levantar ciudades que eran una idealización de Roma. El conjunto arqueológico de Mérida ha pasado así a ser uno de los sitios romanos más importantes de la península ibérica.

Teatro de Mérida

La orden de Octavio Augusto llegó sobre el año 25 a.C., cuando se empieza la ciudad. La ejecuta el legado de Lusitania, Publio Carisio, quien elige el lugar. Es posible que ya hubiera un modesto asentamiento previo, pues era costumbre de los romanos actuar así para facilitar la romanización de los locales. Con el tiempo, Mérida se convirtió en centro jurídico, económico, militar y cultural de la región, así como posteriormente primera sede episcopal de Hispania. Con la caída del imperio romano fue conquistada por los alanos en el 412 y luego gobernada por suevos y visigodos. Con estos no pierde importancia, así como con los musulmanes, que construyen aquí una importante alcazaba. En 1230, Alfonso IX de León la recuperó para los cristianos e inició un periodo de cierto declive por depender religiosamente de Santiago. Poco a poco, Mérida volvió a recuperar su poder político, que se ha prolongado hasta hoy, capital regional y arzobispado.

En la orilla este del Guadiana se asentó la ciudad romana, centro del conjunto arqueológico. Por encima del resto destaca su teatro, con capacidad para unas 6.000 personas. Es uno de los mejor conservados del mundo. Su primera construcción data de poco después de la fundación de la ciudad. Fue remodelado dos veces y conserva buena parte del frente de escenario. Durante la cristianización quedó cegado por la tierra. Hasta su recuperación en el siglo XX, solo se veían parte de las gradas superiores, que recibían el nombre de siete sillas. A su lado está el anfiteatro, que solo conserva el primer piso por haber sido el resto utilizado como cantera. También son importantes el enorme circo; el puente, fundamental para la comunicación de la provincia; el acueducto de los milagros, que conserva varios arcos; el templo de Diana, parte del foro que se salvó del paso del tiempo por haber sido parte de una mansión renacentista; y el arco de Trajano, entrada al foro. Además de obras públicas, también se conservan residencias privadas como la casa del Mitreo o la del Anfiteatro.

Acueducto de los milagros

Los musulmanes tuvieron en Mérida un importante destacamento militar por ser zona fronteriza en el oeste de sus dominios. En el 835, Abderramán II decidió desmantelar las murallas romano-visigodas y construir en su lugar la alcazaba, a orillas del río. Se trata de un recinto cuadrado de 130 metros de lado que en su momento tuvo cuatro grandes torres en las esquinas y 22 más pequeñas. En el interior estaba el ejército musulmán, que obtenía agua filtrada desde el río a través de un fantástico aljibe. Una mártir emeritense muy relevante fue Santa Eulalia, que murió en el año 304. En su honor se levantó una basílica, descubierta por los arqueólogos, sobre la que se construyó un templo románico en el siglo XIII. Es el único románico puro de la ciudad, pues en la Concatedral de Santa María la Mayor predomina el gótico.

Mérida cuenta con solo 60.000 habitantes pese a ser la capital regional, pero recibe anualmente a más de 400.000 turistas ávidos de ruinas romanas. A medio camino entre Lisboa y Madrid y en un cruce de autopistas, la mejor forma de llegar es por carretera. Para completar el circuito romano es imprescindible ir al deslumbrante Museo Nacional de Arte Romano. Es una obra de arte por sí misma, firmada por el arquitecto Rafael Moneo en los años 80, y su colección es fantástica. Además de la tradicional Semana Santa, en Mérida el acontecimiento anual es su Festival Internacional de Teatro Clásico. Se celebra cada verano desde 1933 en el teatro romano y pasa por ser uno de los más importantes de su clase en Europa. En Mérida podemos disfrutar de la gastronomía extremeña, a medio camino entre la castellana y la andaluza.

Fotos: Tomás FanoHwk

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