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Gran parque nacional de Himalaya

Gran parque nacional de Himalaya

Himachal Pradesh (India)

  • Autor: info@viajealpatrimonio.com
  • Fecha de publicación: 15 04, 2017
  • Categoría:

Agua de glaciar


Cuando uno lee el nombre de este Parque Nacional, lo inmediato es que vengan a la cabeza imágenes como el Everest y los catorce 8K que están en el corazón de la cordillera más joven, grande y alta del mundo. Sin embargo, este Parque está unos mil kilómetros al noroeste de la gran montaña. Una pista habría sido que el Everest marca la frontera entre Nepal y China, mientras que el Gran Parque Nacional de Himalaya está localizado en la India. En esta recóndita región del valle del Kullu se conoce a la cordillera como Dehvbumi, el hogar de los dioses. Kullu significa, de hecho, el fin del mundo habitable. En la ecozona viven unas 16.000 personas que intentan ser prueba de la armonía entre la naturaleza salvaje y la mano del hombre. Este Parque es fundamental para la conservación de la flora y fauna del noroeste de la gran cordillera. Es además una región casi desconocida para Occidente donde podemos vivir la auténtica experiencia de los Himalayas vírgenes.

Lago Mantalai, en el comienzo del río Parvati

El Parque contiene una ecozona que cubre el valle del Kullu. Aquí está el río Beas, al que llegan las cuatro cuencas distintas que forman el Parque. Tres ríos fluyen de este a oeste: Jiwanala, Sainj y Tirthan; mientras, el Parvati fluye hacia el norte. Todas las cuencas terminan en último término en el río Indo, lo que resalta la importancia hidrológica de toda la región. La base de los valles oscilan en su altitud en torno a los 1.500-2.000 metros sobre el nivel del mar, mientras que las partes superiores sobrepasan los 6.000. Entre ambas es donde se acumulan multitud de glaciares, que alimentan todos los ríos mencionados y muchos lagos. El paisaje es alpino, con distintas capas de vegetación de acuerdo a la altitud. La mano del hombre apenas se ve: la inaccesibilidad del sitio la ha protegido de asentamientos humanos, salvo pequeños grupos nómadas que practican el pastoreo.

Este aislamiento ha protegido el entorno de forma excepcional, más aún desde que en 1984 el territorio fuera nombrado como Parque Nacional. Desde entonces se ha ido aumentando la extensión: nuevas reservas naturales de nuevos valles se están intentando incorporar, aunque para ello hay que movilizar poblaciones enteras. La razón es que el interior del Parque se ha intentado desalojar, aunque en su interior permanezcan algunos poblados como Mashyar. Justo fuera de los límites, en la ecozona, hay unos 160 poblados, principalmente en el valle del Kullu. Esta zona ha estado habitada desde hace mucho tiempo. El ambiente es muy rural y el desarrollo no ha pasado del autoabastecimiento. Aún así, las poblaciones locales están comprendiendo que la sobreexplotación de varios productos naturales como la miel, frutas, hierbas medicinales, etc. puede tener consecuencias. Lo más relevante para el Parque es controlar las zonas de pastos del ganado local, lo más agresivo para la frágil flora alpina.

Río Sainj rodeado de vegetación

Esta flora es excepcional por su endemismo: el 58% de las especies de plantas con flores son endémicas del Himalaya oeste. La razón principal tiene que ver con lo que pasó hace mucho, mucho tiempo. El subcontinente indio se desgajó del gran continente Gondwana e impactó en Laurasia formando el Himalaya. Esto generó una mezcla de los reinos florales de ambos continentes. Es decir, se mezclaron la flora paleoártica e indomalaya. Además, la altitud genera una gran biodiversidad. En las partes menos altas tenemos 25 clases distintas de bosques, destacando las píceas y los grandes castaños de indias. El pasto alpino gana protagonismo según se sube en altura. Está bastante bien cuidado, con las precauciones del pastoreo comentadas. En fauna destacan ungulados como los barales y tares, el amenazado leopardo de las nieves o el oso pardo del Himalaya. Hay más de 200 aves distintas. Una de ellas es el símbolo del Parque. Se trata del tragopán occidental, una amenazada ave galliforme que tiene aquí su población más amplia.

El turismo es muy inferior a otras zonas del Himalaya y es predominantemente nacional. Esto tiene un doble efecto: en el lado positivo, la experiencia es más pura que en Nepal, pero también hay menos infraestructura. Aún así podemos contar con un aeropuerto, el de Kullu Manali en Bhuntar, conectado con Delhi. Aquí o en la misma capital podemos contratar alguno de los numerosos trekking por los valles. La variedad es muy grande y podemos estar de tres a diez días, con distintas dificultades y con o sin escalada. Dos de los muchos ejemplos son el Rakhundi top trek y el Tirath trek. Otoño es la mejor época para ir porque han pasado las lluvias, no hace excesivo frío y además muchos animales inician su migración a tierras bajas y es más fácil verlos. La alternativa puede ser primavera, pasadas las temperaturas más bajas.

Fotos: BharatkaisthaRah.sin89

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